
El petróleo roza los US$100 con Ormuz trabado y una tregua bajo presión
Actualidad09/04/2026
REDACCIÓNLa suba del crudo volvió a golpear a las bolsas e instaló otra vez el temor inflacionario, con el alto el fuego todavía incapaz de normalizar el suministro.

Las pantallas de Europa y Asia volvieron a marcar caídas justo cuando el barril recuperó casi todo el terreno que había perdido con el anuncio del cese del fuego. El mercado había festejado la pausa bélica un día antes, pero esa euforia duró poco: este jueves la energía volvió a imponer la agenda y empujó otra vez la aversión al riesgo. La foto del arranque fue clara: petróleo cerca de los US$100, acciones en baja y operadores mirando de reojo cada novedad que llega desde Medio Oriente.
La magnitud del rebote no fue menor. El Brent llegó a subir alrededor de 3,5% hasta la zona de US$98 por barril, mientras el WTI avanzó más de 5% y volvió a rozar los US$99,5, después del desplome que había provocado el anuncio de una tregua de dos semanas entre Estados Unidos e Irán. Ese movimiento expuso hasta qué punto el mercado sigue operando más por miedo a una interrupción del abastecimiento que por confianza en que la calma vaya a sostenerse.


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Lo que disparó la nueva suba no fue un solo hecho, sino una suma de señales inquietantes. La tregua siguió mostrando grietas, Israel profundizó sus ataques en el Líbano y Teherán mantuvo su capacidad de condicionar el tránsito en el estrecho de Ormuz, un punto neurálgico para la salida de crudo del Golfo. En vez de una descompresión real, el mercado leyó una tregua frágil, discutida y todavía incapaz de despejar el principal cuello de botella energético del conflicto.
Ese paso marítimo explica buena parte del nerviosismo global. Por Ormuz circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial, y tanto Reuters como AP consignaron que el tránsito sigue restringido o sometido a condiciones impuestas por Irán, aun después del anuncio del alto el fuego. Cuando un corredor con ese peso deja de operar con normalidad, el barril no sube solo por lo que falta hoy, sino por el temor a que también se rompa la cadena de abastecimiento de las próximas semanas.
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La reacción financiera fue inmediata. En Europa, el STOXX 600 cayó 0,6%, con bajas más fuertes en la alemana DAX y la francesa CAC 40, mientras en Estados Unidos el repunte del crudo volvió a enfriar a Wall Street después de la fuerte recuperación del día previo. El golpe tampoco quedó encerrado en Occidente: AP reportó retrocesos en Corea del Sur y Alemania, y otros mercados asiáticos también volvieron a moverse con cautela por su fuerte dependencia energética de la región.
El problema ya no pasa sólo por el precio en sí, sino por lo que ese precio vuelve a activar. Reuters señaló que el petróleo sigue alrededor de 40% por encima de los niveles previos al conflicto, una diferencia suficiente para reinstalar dudas sobre inflación, tasas e impacto sobre la actividad. En Estados Unidos, AP remarcó que este rebote puede complicar cualquier expectativa de recorte de tasas de la Reserva Federal e incluso volver a abrir discusiones sobre un sesgo más duro de política monetaria.
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A esa tensión de los futuros se le suma otra menos visible, pero igual de importante: el mercado físico sigue apretado. Reuters informó que varios crudos de Europa y África tocaron primas récord porque la tregua no alcanzó para recomponer los flujos y porque la demanda por barriles no expuestos al Golfo se disparó. Ese desacople entre el alivio que alguna vez insinuaron los futuros y la rigidez del mercado físico muestra que el sistema todavía no cree en una normalización rápida.
Los bancos y consultoras energéticas también dejaron un mensaje menos tranquilizador que el que sugería la caída del día anterior. Goldman Sachs bajó sus pronósticos trimestrales bajo el supuesto de que los flujos por Ormuz se normalicen, pero al mismo tiempo advirtió que un escenario severo todavía podría llevar al Brent hasta US$115. Barclays, por su parte, sostuvo que su previsión base de US$85 para 2026 depende de una reapertura rápida del estrecho y avisó que cualquier demora o nueva escalada deja riesgos alcistas por encima de los valores actuales.
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El mercado, en definitiva, dejó de discutir si la tregua existe en el papel y pasó a medir otra cosa: si puede traducirse en barcos circulando, seguros activados y crudo saliendo sin condicionamientos políticos. Hasta ahora, esa respuesta sigue siendo incompleta. Por eso el petróleo volvió a quedar al borde de los US$100 y por eso también el cierre de esta historia sigue abierto: si Ormuz no recupera fluidez real y la tregua continúa crujiendo, el barril va a seguir funcionando como el gran amplificador económico de la guerra.
Fuente: NA, Reuters, AP News.
















