
Buscan respuestas en El Leoncito: qué revela el conteo de guanacos y por qué preocupa
Actualidad09/04/2026
REDACCIÓNUn operativo silencioso volvió al parque sanjuanino para medir cuántos guanacos quedan y cómo impactan los cambios en el territorio sobre su supervivencia.

El movimiento no se ve desde lejos, pero en el Parque Nacional El Leoncito hay un trabajo que se repite todos los años y que define decisiones clave para la fauna. Un equipo técnico regresó al área protegida con una pregunta concreta: cuántos guanacos habitan hoy ese territorio y qué señales muestran sobre su evolución. No se trata de un dato menor, porque de ese número depende buena parte de las estrategias de conservación en la región.
El relevamiento no busca una foto aislada, sino entender una tendencia. Los especialistas intentan determinar si la población crece, se mantiene o empieza a mostrar signos de retroceso. Esa diferencia, que puede parecer sutil, marca el rumbo de futuras intervenciones dentro del parque y también en áreas cercanas donde la especie se desplaza.


Para obtener esa información, el equipo recorrió distintas transectas distribuidas en varios ambientes del parque. El trabajo combina caminatas largas, observación directa y el uso de herramientas específicas. Entre ellas, brújulas y telémetros, que permiten medir con mayor precisión la distancia a los grupos detectados y mejorar la calidad de los registros.
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La dinámica del monitoreo exige repetir recorridos en condiciones similares cada año. Esa metodología permite comparar resultados y detectar variaciones reales, evitando que factores externos distorsionen la lectura. Así, los datos que surgen no quedan aislados, sino que se integran en una serie histórica que refleja el comportamiento de la subpoblación.
Sin embargo, el operativo no se limita a contar animales. En paralelo, los técnicos analizan cómo inciden las intervenciones humanas dentro del área protegida. En ese punto aparecen las modificaciones en alambrados, una medida aplicada para reducir riesgos para la fauna que transita por el parque.
El objetivo es concreto: evaluar si esos cambios funcionan. La presencia de cercos mal adaptados puede provocar accidentes o dificultar el desplazamiento natural de los animales. Por eso, el monitoreo incluye observar si esas estructuras siguen representando un obstáculo o si las adaptaciones lograron disminuir ese impacto.
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El estudio es de gran utilidad para mantener un seguimiento de tendencia poblacional de la subpoblación de guanacos de la región que frecuentan el Parque Nacional. Esa frase resume la importancia del operativo, que no solo aporta números sino también contexto sobre las condiciones en las que viven los animales.
Detrás de cada campaña hay un equipo que sostiene el trabajo de manera constante. Personal del propio parque lleva adelante este seguimiento año tras año, con la premisa de sostener información confiable que permita anticipar problemas antes de que se vuelvan irreversibles.
La continuidad del monitoreo es uno de los factores más valorados dentro de la gestión del área protegida. Sin ese seguimiento, cualquier cambio en la población podría pasar desapercibido durante años, con consecuencias difíciles de revertir.
Mientras los datos se procesan y se comparan con registros anteriores, el foco sigue puesto en entender qué está pasando con los guanacos en ese entorno. Más allá de los números finales, el relevamiento deja en claro que cada detalle cuenta cuando se trata de conservar una especie en su hábitat natural.














