
Chubut se apoyó en sus áreas protegidas para sostener el turismo y ahora mira a las ballenas
Turismo10/04/2026
REDACCIÓNSemana Santa dejó más visitantes que en 2025 y Turismo ya empuja promociones, obras en Punta Loma y definiciones para una temporada de ballenas que asoma decisiva.

Más de 5.000 personas pasaron por las áreas naturales protegidas de Chubut durante el último fin de semana de Semana Santa y ese movimiento, en un contexto nacional mucho más flojo para la actividad, le dio a la provincia un dato concreto para mostrar en medio de la baja. El número no quedó solo como una postal de cuatro días: para el área de Turismo funcionó como una señal de que el turismo regional y de cercanía todavía puede sostener circulación cuando el escenario económico obliga a recortar gastos. A partir de esa lectura, la provincia empezó a enlazar tres planos a la vez: promociones para atravesar abril y mayo, puesta en valor de atractivos cercanos y preparación anticipada para la próxima temporada de ballenas.
La subsecretaria de Turismo, Magalí Volpi, trazó ese balance con una comparación que, puertas adentro del sector, tiene peso propio. Explicó que durante Semana Santa las áreas protegidas registraron un 15% más de visitantes que en 2025, un crecimiento que encontró su punto más fuerte en Península Valdés, donde el incremento interanual llegó al 77%. Esa diferencia resulta todavía más significativa porque aparece después de una temporada que, según admitió, a nivel nacional no terminó de rendir como se esperaba.


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El dato de Península Valdés sobresale, pero no fue el único. Volpi detalló que cerca de 3.000 personas ingresaron allí durante ese fin de semana largo, aunque también destacó el movimiento que tuvieron Punta Loma, Punta Tombo, Piedra Parada, Cabo Dos Bahías y el Bosque Petrificado Sarmiento, en un recorrido que deja ver cómo la provincia buscó repartir flujo turístico entre costa, meseta y otros puntos con fuerte identidad paisajística. En ese armado también pesaron eventos específicos que ayudaron a traccionar público, desde la fiesta del salmón hasta propuestas culturales y religiosas que derramaron sobre el mapa turístico.
La estrategia oficial para sostener ese movimiento en meses más quietos se apoya sobre una idea que el sector repite hace años, pero que hoy cobra otro espesor por la crisis de bolsillo: el turismo es una actividad opcional y, por eso mismo, necesita incentivos más finos para competir con otras urgencias del consumo familiar. Volpi lo planteó sin rodeos al explicar que el Ministerio viene empujando promociones como el 3x2 en alojamientos turísticos y descuentos o beneficios asociados a actividades en fines de semana largos. La apuesta, en ese esquema, ya no pasa solo por esperar al gran turista que llega desde lejos, sino por activar al visitante regional e intracomarcal que puede decidir una escapada corta si encuentra precio, propuesta y calendario.
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Ahí aparece otro rasgo del enfoque oficial: usar la temporada baja no como un vacío, sino como un tiempo de preparación, mantenimiento y reposicionamiento. Volpi remarcó que todavía sigue la temporada de pingüinos en Punta Tombo y que las condiciones climáticas de comienzos de abril todavía permiten actividades ligadas a fauna y naturaleza, pero al mismo tiempo dejó claro que el trabajo ya se trasladó a la etapa siguiente. La provincia busca que el cierre de una temporada no se viva como un apagón, sino como una transición hacia otro ciclo, con ofertas distintas y con infraestructura mejorada para el visitante local y para el que llega desde otras regiones.
Dentro de ese esquema, Punta Loma aparece como uno de los casos más visibles. Volpi subrayó que el área protegida más antigua de la provincia viene mostrando un crecimiento fuerte en visitantes y vinculó ese interés con las tareas de puesta en valor que se están desarrollando a partir de un convenio de cooperación con el ente de turismo de Puerto Madryn. Habló de trabajos sobre el mirador, senderos interpretativos, cartelería, fiscalización y presencia de guardafaunas, una combinación que busca reforzar la experiencia del visitante en un sitio que, por cercanía urbana, funciona como una salida accesible y constante.
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La otra gran carta de la provincia ya asoma en el calendario y empuja buena parte de la planificación actual. Volpi confirmó que Turismo trabaja en el lanzamiento de la nueva temporada de ballenas, cuya apertura suele ubicarse entre el 10 y el 15 de junio, y adelantó que se están diseñando promociones con especial atención sobre el público residente. Ese anticipo no es menor, porque el año pasado el primer mes arrancó con un 2x1 y la funcionaria dio a entender que esa orientación puede mantenerse como herramienta para mover demanda en el comienzo de la temporada.
La preparación para ese tramo, sin embargo, no se reduce a la difusión. Volpi reconoció que los aumentos de combustible impactan sobre el precio final del producto turístico, sobre todo en paquetes que suman traslado, guía y ticket de avistaje, y por eso habló de la necesidad de actualizar tarifas con criterio para no espantar al mercado nacional. Esa tensión entre costos que suben y necesidad de sostener competitividad atraviesa toda la conversación del sector, especialmente en actividades donde el traslado y la operatoria pesan fuerte en la estructura del precio.
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En paralelo, la provincia abrió un frente que no se ve tanto en la promoción, pero que puede ordenar de manera profunda el negocio turístico en la zona. Volpi destacó que ya está en marcha el pliego licitatorio del servicio de avistaje de ballenas para el próximo año, un proceso que, según remarcó, llevaba 18 años sin regularizarse. Para el Gobierno, esa definición le da previsibilidad a las empresas, ordena una actividad emblemática y permite que los prestadores empiecen a comercializar con otra certeza un servicio central para Puerto Pirámides y Puerto Madryn.
Esa búsqueda de orden también se cruza con una evaluación ambiental estratégica sobre actividades acuáticas y subacuáticas en Golfo Nuevo, en la que participan Madryn y Pirámides. Volpi presentó ese trabajo como parte de una misma línea de gestión: acompañar al privado, profesionalizar servicios y actualizar reglas en una actividad donde la inversión siguió llegando incluso sin definiciones cerradas. De hecho, valoró que las empresas hayan continuado incorporando tecnología y mejoras, aun en años donde la continuidad formal del esquema concesionario no estaba resuelta.
















