
La carne se disparó y en un municipio ya pagan parte del sueldo con tickets
Actualidad11/04/2026
REDACCIÓNEl aumento de los alimentos presiona fuerte sobre los ingresos y deja escenas que reflejan el impacto directo en la vida cotidiana.

El aumento del precio de la carne volvió a golpear el bolsillo y empieza a mostrar consecuencias concretas en distintos puntos del país. Mientras los valores siguen en alza, algunos municipios ya enfrentan dificultades para pagar salarios en efectivo.
En marzo, los cortes de carne vacuna registraron un incremento del 10,6% en el Área Metropolitana de Buenos Aires. En términos interanuales, la suba alcanza el 68,6%, un nivel que impacta de lleno en el consumo y en la dinámica general de precios.


Ese movimiento tuvo efecto directo sobre la inflación. En la Ciudad de Buenos Aires, el Índice de Precios al Consumidor trepó al 3% en marzo, por encima del 2,6% de febrero, con el rubro carnes como uno de los principales motores. “El principal impulso provino de Carnes y derivados (6,3%)”, señaló el informe oficial, marcando el peso que tiene este producto dentro del gasto cotidiano.
La presión no se distribuye de manera uniforme. En supermercados, el aumento fue del 7,1%, mientras que en carnicerías de barrio alcanzó el 12,2%, una diferencia que refleja cómo el impacto varía según el canal de compra.
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Esa brecha también se observa en los precios finales. Según datos del sector, con el valor de un kilo promedio en supermercado se puede comprar menos carne en comercios de cercanía, lo que condiciona las decisiones de consumo.
Al analizar los cortes, las subas muestran diferencias marcadas. La picada común encabezó los aumentos con un 20,4%, seguida por la carnaza común con 17,7% y la falda con 13,4%, lo que complica el acceso incluso a opciones más económicas.
Los valores por kilo también dan cuenta de esa tendencia. El asado de tira promedió los $18.617, mientras que el lomo se ubicó como el corte más caro, con un precio cercano a los $27.711.
En paralelo, el consumo empieza a desplazarse hacia otras proteínas. El pollo fresco subió 10,9% y el pechito de cerdo 6,3%, pero aun así se presentan como alternativas frente a la imposibilidad de sostener la compra de carne vacuna. El impacto de estos aumentos no se queda solo en las estadísticas. En la localidad entrerriana de Sauce de Luna, la falta de liquidez obligó a tomar una decisión poco habitual para completar salarios municipales.
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El intendente Alcides Alderete reemplazó un bono no remunerativo de $30.000 por un ticket canasta de $50.000. La medida apunta a garantizar el acceso a alimentos ante la imposibilidad de pagar en efectivo. “Nadie paga un impuesto; todos eligen comer”, expresó el jefe comunal, al explicar que el 94% de los vecinos no abona tasas municipales, lo que agrava la situación financiera.
El municipio enfrenta además cuentas embargadas por juicios, lo que limita aún más su capacidad de maniobra. En ese contexto, los vales alimentarios aparecen como una solución de emergencia para sostener ingresos.
Mientras tanto, la inflación en la Ciudad de Buenos Aires acumula un 8,9% en el primer trimestre del año. A los alimentos se suman subas en educación y transporte, que completan un escenario de presión constante sobre los ingresos.
La combinación de precios en alza y caída del poder de compra empieza a reflejarse en decisiones concretas. Desde cambios en el consumo hasta formas alternativas de pago, el impacto ya se siente más allá de los números.














