
Con US$ 20 mil de anticipo, Grupo Vest busca ampliar el acceso al construcción al pozo en Madryn
Chubut11/04/2026
REDACCIÓNLa firma sostiene que mantiene unidades en Sunset, prepara el lanzamiento de Icon y ofrece planes flexibles para captar compradores en Puerto Madryn.

Con un anticipo de US$ 20.000 y un esquema de cuotas que puede estirarse, Grupo Vest salió a instalar una idea concreta en el mercado inmobiliario de Puerto Madryn: que el ingreso a un departamento en pozo no quede reservado para quien tiene todo el capital disponible de entrada. Esa fue la línea central que expuso Daniel Pérez durante una entrevista con #LA17, donde presentó el estado de dos desarrollos de la firma y remarcó que hoy la empresa apunta a un comprador que quiere entrar con un monto inicial menor al que suele asociarse a este tipo de operaciones. La apuesta comercial se apoya en una promesa de accesibilidad financiera y en la expectativa de captar a personas que todavía conservan dólares fuera del circuito formal de inversión.
El planteo aparece sostenido sobre dos proyectos distintos, en etapas también distintas. Por un lado, Sunset ya muestra movimiento de obra y, según Pérez, esta semana debía completar el llenado de la losa del cuarto piso, dentro de un ritmo que ubicó entre 20 y 25 días hábiles por losa. Por otro, la empresa prepara Icon, un edificio que todavía se ofrece en etapa inicial y que se presenta como otra puerta de entrada para quien busca comprar por debajo del valor final de mercado.


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En el caso de Sunset, la empresa puso el foco en la ubicación y en la visibilidad que ya tiene la obra sobre la trama urbana. Pérez indicó que el edificio se levanta en España 322, casi San Martín, en un punto que describió como estratégico por su cercanía con el centro, la costa y distintos servicios cotidianos. Esa localización le permite a la firma correr el proyecto de una lógica puramente constructiva y vender, además del metro cuadrado, una vida diaria más compacta, con accesos rápidos y un semicentro que gana peso a medida que la ciudad se expande.
Icon, en cambio, entra en la conversación con otro perfil de comprador y con otro tipo de argumento. Pérez lo ubicó a 30 metros de la plaza, sobre la calle Marcos A. Zar, y lo pensó especialmente para quienes quieren quedar en pleno centro, con comercios, farmacia, clínica, municipalidad y la costa a poca distancia. En ese punto, el proyecto aparece asociado tanto a una inversión clásica como a una reorganización familiar, porque el entrevistado describió un interés creciente de personas mayores que ya no quieren sostener una casa grande y buscan reducir mantenimiento sin perder ubicación.
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La pieza económica más fuerte del mensaje estuvo en el valor de entrada. Pérez afirmó que “hoy con una inversión de 20.000 dólares como anticipo y el saldo a pagar en 40 cuotas, tranquilamente lo pueden hacer”, y agregó que incluso pueden evaluarse alternativas de 50 cuotas para quienes no llegan al esquema inicial. El objetivo comercial está claro: correr la idea de que para comprar un departamento hace falta poner de una sola vez entre 60 mil y 100 mil dólares, y reemplazarla por una financiación más larga que haga jugar al pozo como una opción intermedia entre el ahorro inmóvil y la compra terminada.
Esa lógica se completa con otro incentivo que la empresa repitió varias veces: el precio de ingreso. Pérez sostuvo que quien entra temprano “puede obtener departamentos en un precio más bajo de lo que está en el mercado”, y estimó esa diferencia entre un 15% y un 20% por debajo del valor final. Sobre esa base, volvió a insistir con una idea que atraviesa toda su lectura del negocio: “los ladrillos siguen siendo la mejor inversión”, incluso por encima del dólar guardado sin rendimiento.
La preventa también le permite a la firma ofrecer algo que después cuesta mucho más resolver: adaptaciones antes de la entrega. Pérez explicó que el comprador puede elegir piso, modificar porcelanatos, cambiar horno, anafe, cocina o color de mármol, y remarcó que esas variantes se pueden aplicar tanto en departamentos de un dormitorio como de dos dormitorios. La empresa vende esa flexibilidad como una ventaja operativa concreta, porque evita reformas posteriores y le permite al cliente recibir una unidad más cercana a su necesidad real desde el primer día.
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El discurso comercial también se monta sobre una lectura del momento económico y del comportamiento del ahorrista argentino. Pérez dijo que hay mucha gente con dólares guardados “bajo el colchón” y trató de mostrar que este contexto, aun con las dificultades del país, puede abrir una ventana favorable para mover ese capital hacia el mercado inmobiliario. En su razonamiento, la oportunidad no depende solo del valor del bien, sino del hecho de que el desarrollador acepte un ingreso más bajo y adapte el plan de pago según la capacidad de cada interesado.
Otro de los puntos que dejó la entrevista fue una lectura sobre la propia ciudad. Pérez describió que el centro de Puerto Madryn ya no se agota en las calles históricas y que esa expansión empieza a empujar valor sobre corredores como España, Albarracín y Estivariz, donde crecen locales comerciales y nuevos edificios. Esa mirada busca acompañar la venta de sus proyectos con una idea más amplia: que ciertas zonas que hace pocos años se leían como borde del centro hoy empiezan a convertirse en parte de una centralidad nueva, con servicios, tránsito y mayor atractivo para vivir o invertir.
La estrategia de Grupo Vest combina entonces tres planos al mismo tiempo: una obra en marcha que exhibe avance físico, un segundo proyecto que intenta capturar demanda antes del arranque fuerte y un esquema financiero pensado para bajar la barrera de entrada. La empresa informó que atiende en España 165, piso 3, que también recibe consultas a través de www.grupovest.com.ar y por redes sociales, y que ofrece contacto directo con el desarrollador. Lo que sigue para la firma ya no pasa solo por explicar las ventajas del pozo, sino por comprobar si ese formato de anticipo más cuotas logra traducirse en ventas en una plaza donde el interés existe, pero la decisión todavía depende de cuánto riesgo quiera asumir cada comprador.















