
“Tenemos una inflación encubierta”, dicen desde Camioneros preparando un paro nacional
Actualidad11/04/2026
REDACCIÓNTransportistas de Eduardo Castex se concentraron sin cortar el tránsito para exponer un reclamo que mezcla gasoil, seguros, tarifas pisadas y números que ya no cierran.

La postal de los camiones detenidos al costado de la ruta nacional 35, al sur del acceso a Eduardo Castex, buscó mostrar algo más profundo que una protesta sectorial. Los transportistas salieron a visibilizar un desfasaje que, según describen, les vacía el trabajo de rentabilidad y los empuja a una cuenta cada vez más difícil de sostener. La decisión fue concentrarse sin cortar el tránsito, pero con un mensaje directo sobre el deterioro económico que sienten en la actividad.
El planteo no se agota en el precio del combustible, aunque ese fue uno de los disparadores más visibles. Los camioneros sostienen que los aumentos del gasoil, combinados con tarifas que no acompañan, ya no permiten cubrir costos básicos de operación. A esa presión le suman los incrementos en seguros de vida, de las unidades y de las cargas, además de los gastos de playa de estacionamiento en puntos logísticos como Bahía Blanca, El Triángulo y Rosario, donde, según indicaron, también hubo una suba del 20 por ciento.


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El transportista castense Héctor Urquiza puso en palabras ese desborde con una frase que condensó el malestar del sector: “Tenemos una inflación encubierta”. En su descripción, la presión de costos no solo golpea arriba del camión, sino también en la vida cotidiana de quienes trabajan en el rubro. Por eso agregó: “Hoy nos dicen que no hay inflación, pero en realidad hay una inflación encubierta, pero en nuestras casas también pagábamos la luz quizás 70 mil pesos por mes o ahora pagamos más de 130 o 140 mil pesos”.
Ese cruce entre economía doméstica y estructura de costos explica por qué la protesta eligió salir a la vista en la ruta. Urquiza aclaró que el objetivo no era interrumpir la circulación, sino exhibir el problema antes de que la situación escale todavía más. “Nosotros queremos visibilizar nuestro problema, no queremos cortar rutas, pero tenemos que mostrar nuestro disconformismo”, sostuvo durante la concentración.
La protesta local se inscribe, además, en un cuadro más amplio dentro de La Pampa, donde hubo concentraciones similares en rutas nacionales y provinciales. El reclamo, según la fuente, apunta contra el modelo económico del gobierno de Javier Milei, al que responsabilizan por una estructura de costos que se volvió asfixiante para el transporte. Ese malestar sectorial ya encontró una fecha de mayor tensión: el miércoles 15 está previsto un paro nacional del transporte.
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Urquiza dijo lamentar que el conflicto llegue a ese punto porque, según planteó, el camino debería haber sido otro. “No se debe llegar a estas instancias porque siempre es más valioso el diálogo”, expresó, aunque enseguida remarcó la magnitud del sector en el funcionamiento del país. La advertencia que dejó no fue menor: “Ese día se paralizará Argentina porque este país se mueve con los camiones”.
Dentro del reclamo también aparece una disputa menos visible para quienes están fuera del rubro, pero determinante para el negocio. Urquiza recordó que en enero se actualizaron las tarifas antes del inicio de la campaña del girasol, pero sostuvo que la desregulación impulsada por Federico Sturzenegger dejó a las tarifas de referencia sin peso real sobre las cartas de porte. En ese terreno, afirmó, el poder de decisión quedó del lado de las cerealeras, que recortan márgenes y condicionan la rentabilidad del transportista.
La crítica apunta así a una estructura en la que los camioneros sienten que perdieron capacidad de negociación frente a actores mucho más fuertes. “Las cámaras de transporte, que son varias, reclaman, pero nadie les da bolilla, porque hoy todo el cereal lo manejan las multinacionales y nosotros somos rehenes y la situación del país no viene acompañando”, señaló. Esa frase corre el eje de la discusión desde el simple aumento de costos hacia una relación de fuerzas donde, según denuncia el sector, el negocio se reparte de manera desigual.
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El deterioro, de acuerdo con el testimonio, se vuelve más evidente cuando se enfría la dinámica diaria y llegan los números finos. “Acá todo comenzó con los aumentos de gasoil, pero mientras está trabajando no te das cuenta, pero cuando haces las cuentas en frío, te preguntas para qué trabajás si no llegás a fin de mes”, graficó Urquiza. Esa reflexión le da a la protesta un sentido más crudo: no se trata solo de una queja por la coyuntura, sino de la pérdida de sentido económico de seguir rodando bajo estas condiciones.
El cierre del reclamo refuerza justamente esa idea de ahogo operativo y personal. “La facturación no nos cierra. Los que no son del rubro no conocen y te aseguro que venimos contando las monedas. Nosotros queremos trabajar, esto de estar acá al lado de la ruta no es lo nuestro y te puedo asegurar que no nos gusta, pero no nos queda otra”, concluyó el transportista. La concentración de Eduardo Castex dejó así una escena concreta de ese quiebre: camiones al costado del camino, tránsito liberado y un sector que ya no fue a pedir visibilidad por estrategia, sino por necesidad.
Fuente: Diario La Arena














