
Un marcapasos sin cables ya se usa en la región y cambia lo que se creía sobre el corazón
Otros Temas11/04/2026
REDACCIÓNLa tecnología empieza a reemplazar dispositivos tradicionales y reduce complicaciones. Especialistas advierten además sobre un problema que no baja: las enfermedades cardíacas.



Durante años, la sola idea de necesitar un marcapasos generó temor. La imagen de cables dentro del corazón y cirugías complejas marcaba el imaginario de muchos pacientes, pero ese escenario empieza a cambiar con el avance de nuevas tecnologías.
En la actualidad, ya existen dispositivos que funcionan sin cables y que modifican la forma en que se trata a quienes presentan alteraciones en el ritmo cardíaco. Se trata de equipos más pequeños, menos invasivos y con menor impacto sobre el funcionamiento natural del corazón.


Según explicó el especialista Roberto Ingaramo, estos desarrollos buscan un objetivo concreto: que la estimulación cardíaca sea lo más fisiológica posible. Es decir, intervenir lo menos posible en la dinámica normal del órgano.
El cambio no es menor en términos médicos. Durante décadas, los marcapasos tradicionales utilizaron electrodos colocados dentro del corazón, lo que implicaba riesgos asociados a infecciones, desplazamientos o fallas en los cables.
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Con los nuevos modelos, ese escenario empieza a modificarse. Como detalló el profesional, “se está acabando la era de colocar electrodos dentro del corazón”, en referencia a una transición tecnológica que ya se encuentra en marcha.
Los dispositivos actuales pueden colocarse debajo de la piel o incluso funcionar sin cables internos. Esto reduce complicaciones y mejora la adaptación del equipo al funcionamiento del cuerpo, algo que impacta directamente en la calidad de vida de los pacientes.
La experiencia con estos sistemas todavía es reciente, pero ya muestra resultados positivos. En el mundo llevan algunos años en uso y en el país comenzaron a implementarse hace menos tiempo, con aplicaciones concretas en centros especializados.
Más allá de la innovación, el uso de marcapasos sigue respondiendo a causas conocidas. Una de las más frecuentes es el desgaste natural del sistema eléctrico del corazón, que con el paso del tiempo pierde capacidad para transmitir correctamente los impulsos.
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Ese deterioro puede generar bloqueos en la conducción eléctrica, lo que impide que el corazón mantenga un ritmo adecuado. En esos casos, el marcapasos actúa como un respaldo que asegura la contracción del músculo cardíaco.
También existen causas vinculadas a enfermedades. Infartos, problemas valvulares o ciertos procedimientos médicos pueden alterar el funcionamiento eléctrico del corazón y requerir la colocación de estos dispositivos.
A esto se suman equipos más complejos, como los cardiodesfibriladores, diseñados para intervenir ante arritmias graves. En situaciones críticas, estos dispositivos pueden emitir descargas eléctricas para restablecer el ritmo cardíaco. Mientras la tecnología avanza, hay un dato que se mantiene constante. Las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de mortalidad en el país, por encima de otras patologías de alto impacto.
En ese punto, los especialistas advierten sobre una realidad que no cambia. A pesar de que existe mayor información, muchos pacientes llegan tarde a la consulta o minimizan síntomas que podrían indicar un problema serio.
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El propio Ingaramo señaló que el escenario no muestra mejoras claras. “nosotros estamos viendo mucha patología coronaria en gente joven”, afirmó, al describir un fenómeno que se repite incluso en personas con hábitos saludables.
La explicación no siempre está en el estilo de vida. En algunos casos, factores genéticos juegan un rol determinante, lo que aumenta el riesgo cardiovascular incluso en personas que mantienen controles y rutinas de cuidado.
En ese contexto, la recomendación sigue siendo la misma: consultar ante los primeros síntomas. El dolor en el pecho, por ejemplo, no debería postergarse, ya que una atención tardía puede complicar el cuadro clínico.
La combinación entre avances tecnológicos y prevención aparece como el eje central. Mientras los dispositivos evolucionan y ofrecen nuevas soluciones, la detección temprana sigue siendo el punto más importante para evitar consecuencias mayores.















