
Maradona vuelve a juicio desde cero y San Isidro se prepara para otro proceso decisivo
Actualidad12/04/2026
Ignacio SandobalEl nuevo debate por la muerte de Diego arrancará el martes en San Isidro, con testigos que repetirán sus declaraciones y un expediente marcado por la nulidad del primer juicio.



Los Tribunales de San Isidro volverán a recibir desde este martes a familiares, acusados, abogados y testigos del caso por la muerte de Diego Armando Maradona. El expediente regresa a una instancia que ya había empezado a caminar, pero que terminó anulada y obligó a reiniciar todo el proceso. Esa decisión devuelve al centro de la escena no solo a los imputados, sino también al funcionamiento de una causa que, a más de cinco años del fallecimiento del ex futbolista, todavía no tiene una resolución judicial.
La primera consecuencia concreta del nuevo arranque será la repetición de testimonios centrales. Dalma, Gianinna y Jana Maradona, Verónica Ojeda, las hermanas del ex jugador, peritos, médicos y personas que lo acompañaron en sus últimos días deberán volver a pasar por la sala para reconstruir hechos que ya habían sido expuestos. La reapertura no modifica solo la agenda judicial: también obliga a rehacer una parte sensible del proceso para el entorno más íntimo de Maradona.


El debate comenzará el martes 14 de abril en el edificio de la calle Ituzaingó 340, con audiencias previstas para los martes y miércoles entre las 10 y las 17. Para la primera jornada se espera una movilización frente a los tribunales con reclamos de justicia por el “Diez”, en una postal que mezcla presión pública, expectativa y desgaste acumulado. La causa volverá así a una escena de alta exposición, con el peso simbólico que conserva la figura de Maradona y con un fuerte seguimiento social.
En el banquillo estarán nuevamente Leopoldo Luque, Agustina Cosachov, Carlos Díaz, Ricardo Omar Almirón, Mariano Perroni, Pedro Di Spagna y Nancy Edith Forlini, todos acusados en el expediente por el presunto homicidio simple con dolo eventual. Cada uno aparece ligado a un tramo distinto de la atención médica que recibió Maradona después de la cirugía por el hematoma subdural y durante la internación domiciliaria. El nuevo juicio retomará esas responsabilidades, pero lo hará en un clima distinto porque antes de discutir culpas deberá convivir con el recuerdo del escándalo que hizo caer el proceso anterior.
Ese antecedente alteró por completo el recorrido de la causa. En 2025, el primer juicio quedó anulado después de que se conociera la participación de la ex jueza Julieta Makintach en el documental Justicia Divina, un proyecto audiovisual filmado en dependencias judiciales y dentro de la sala de audiencias. La nulidad dejó una sensación de retroceso total: hubo más de 40 testigos, se exhibieron imágenes de la necropsia, se escucharon audios impactantes y hasta se produjo la detención del ex jefe de seguridad de Maradona, Julio César Coria, aunque luego recuperó la libertad.
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La caída del juicio no respondió a un detalle menor, sino a una secuencia de hechos que desbordó el expediente. Makintach dio una entrevista en su despacho, caminó por los pasillos y quedó registrada en escenas vinculadas con el proceso, mientras una cámara ingresó sin autorización para documentar situaciones del debate. En ese contexto, el defensor de Luque, Julio Rivas, denunció que había sido contactado por la BBC de Londres para participar del proyecto y pidió la recusación de la magistrada.
Las imágenes exhibidas por el fiscal Patricio Ferrari durante una audiencia expusieron el nivel de la crisis y rompieron cualquier posibilidad de continuidad normal. Delante de las hijas de Maradona y de Verónica Ojeda, Makintach negó su vínculo con el material y dijo: “Esto no es mío”. La escena derivó en una reacción inmediata dentro de la sala, donde el abogado Rodolfo Baqué la calificó de “basura”, y profundizó un derrumbe institucional que ya no tenía marcha atrás.
El escándalo siguió por fuera del tribunal y abrió otro frente judicial y político. Fernando Burlando y el propio Coria presentaron denuncias contra la ex jueza, mientras el procurador bonaerense Julio Conte Grand impulsó un jury de enjuiciamiento. El 18 de noviembre de 2025, la destitución de Makintach y su inhabilitación para ejercer cargos se votaron por unanimidad, al tiempo que en la causa penal quedó imputada por cohecho pasivo, violación de los deberes de funcionario, abuso de autoridad, malversación de caudales públicos y peculado de servicios.
La nueva etapa tendrá al TOC N°7 al frente del juicio, con la tarea de reconstruir un debate que ya había consumido tiempo, pruebas y exposición pública. El expediente buscará establecer responsabilidades por la atención recibida por Maradona antes de su muerte, ocurrida el 25 de noviembre de 2020 en el country San Andrés de Tigre, a causa de un edema agudo de pulmón secundario a una insuficiencia cardíaca crónica reagudizada. La distancia entre aquella muerte y este reinicio del proceso muestra la dimensión del retraso y la dificultad de la Justicia para llegar a una definición en uno de los casos más sensibles de los últimos años.
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Dentro de ese marco, el rol de cada acusado volverá a quedar bajo examen, desde la indicación de medicamentos hasta la coordinación de la internación domiciliaria y el seguimiento clínico en Benavídez. Luque aparece señalado como el médico de mayor confianza de Diego y como quien consideró pertinente la cirugía; Cosachov como la profesional que indicaba dosis y medicación a los enfermeros; y Forlini como la médica que armó el equipo a cargo del control domiciliario. A la vez, el juicio deberá revisar la cadena de decisiones que involucró a enfermeros, coordinadores y médicos consultados de manera permanente en el grupo de WhatsApp “Tigre”, una pieza que vuelve a mostrar que la discusión no se reduce a conductas individuales aisladas.
La reapertura del caso deja una exigencia concreta para el sistema judicial: sostener un debate sin desvíos y sin repetir interferencias que ya tuvieron un costo alto. No habrá atajos posibles, porque el proceso vuelve al punto de partida y deberá revisar otra vez hechos, responsabilidades y omisiones con una mirada íntegra. San Isidro se prepara, entonces, para un juicio que no solo pondrá a prueba a los acusados, sino también a una Justicia que ya falló una vez en su intento de juzgar la muerte de Maradona.














