
El negocio del GNL para el invierno quedó en suspenso por una diferencia mínima entre dos ofertas
Actualidad13/04/2026
REDACCIÓNTrafigura y Naturgy presentaron propuestas casi idénticas en la licitación de Enarsa y ahora la Secretaría de Energía deberá resolver quién manejará una importación clave para el frío.

La definición sobre quién importará y comercializará Gas Natural Licuado durante el próximo invierno entró en una zona de máxima paridad después de una licitación que dejó a Trafigura y Naturgy separadas por una diferencia casi imperceptible. La apertura de sobres mostró que la propuesta más baja fue la de Trafigura, pero por un margen tan estrecho que la competencia quedó abierta y obligará a una resolución posterior. El dato inmediato ya no es solamente quién ofertó menos, sino que el abastecimiento invernal quedó atado a un desempate que todavía no se resolvió.
La distancia entre las dos empresas fue menor al uno por ciento, una brecha que, según las condiciones previstas en el pliego, habilita una instancia especial para destrabar la adjudicación. Trafigura ofertó una prima de 4,91 dólares por millón de BTU sobre el precio internacional de referencia, mientras que Naturgy presentó una propuesta de 4,95 dólares. Esa cercanía dejó el proceso en manos de la Secretaría de Energía, que deberá tomar la decisión final en las próximas horas.


La licitación no está siendo leída como un trámite menor dentro del mercado energético, sino como una prueba de cómo funcionará un esquema distinto de abastecimiento. Por primera vez en casi veinte años, el Estado busca correrse de la tarea directa de agregar demanda, importar y comercializar el gas que luego será regasificado en el país durante los meses de mayor consumo. En lugar de ese modelo, la intención oficial es que un actor privado asuma ese rol y opere como nexo entre el mercado internacional y la demanda local.
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Ese giro cambia bastante más que el nombre del adjudicatario. La empresa que resulte elegida no se limitará a comprar cargamentos, sino que actuará como intermediaria de un circuito que impacta sobre grandes industrias y generadoras eléctricas. En esa función concentrará la articulación entre la oferta global de GNL y la necesidad doméstica de contar con gas adicional para cubrir el pico de demanda invernal.
La tensión competitiva del proceso también fue interpretada por el sector como una señal de interés privado aun en un contexto global inestable. La licitación se desarrolló con un mercado internacional afectado por la volatilidad energética derivada del conflicto bélico y por el cierre del estrecho de Ormuz, un punto decisivo para la circulación de hidrocarburos. Pese a ese escenario, la diferencia mínima entre las ofertas mostró que hubo vocación por disputar un negocio sensible y de escala relevante.
El eventual triunfo de Trafigura abriría además una discusión sobre el costo final del esquema. Si la firma queda adjudicada, cobraría un fee por cada millón de BTU importado, un componente que podría trasladarse al precio del gas en el mercado interno. Ese aspecto ya genera atención porque supondría un encarecimiento respecto del sistema anterior, donde Enarsa asumía directamente esa tarea con un costo menor.
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A ese cargo se sumarían otros costos operativos inevitables dentro del nuevo modelo. El uso de buques regasificadores, la infraestructura portuaria y el transporte aparecen entre los factores que pueden elevar el valor final del suministro. En un negocio que durante el invierno mueve volúmenes muy significativos, esos componentes adicionales pueden traducirse en cifras millonarias y alterar el impacto total de la importación sobre el sistema energético.
La discusión no se agota, de todos modos, en quién traerá el gas ni en cuánto costará el servicio de intermediación. También empezó a tomar forma otra disputa vinculada con la determinación de los volúmenes que harán falta para atravesar el invierno. La Secretaría de Energía impulsa que sean los grandes usuarios los que definan su propia demanda, una idea que ya despertó cuestionamientos dentro de sectores industriales que miran con cautela ese traslado de responsabilidad.
Ese punto agrega una capa de complejidad al proceso, porque el nuevo esquema no sólo redefine quién compra y vende el gas, sino también cómo se planifica la necesidad de abastecimiento. La discusión sobre la demanda futura puede terminar siendo tan importante como la adjudicación de esta licitación, ya que de ese cálculo dependerá parte del costo, del volumen importado y de la eficacia del sistema durante los meses más fríos.
Por eso, la resolución que se espera para las próximas horas tiene un alcance mayor que el de un simple desempate entre dos empresas. Lo que está en juego no es sólo el proveedor del invierno, sino la puesta en marcha de una arquitectura distinta para cubrir faltantes estacionales de gas en la Argentina. Con Trafigura y Naturgy prácticamente igualadas, la decisión oficial marcará quién se queda con el negocio inmediato y también qué forma concreta empieza a tomar el nuevo modelo de abastecimiento.














