
El cobro en Los Glaciares quedó bajo tensión y los trabajadores exigieron resguardo laboral
Actualidad13/04/2026
REDACCIÓNEmpleados del sistema de acceso pidieron que cualquier cambio en la concesión incluya continuidad, antigüedad y prioridad de contratación para no perder sus puestos.

El sistema de cobro de ingreso al Parque Nacional Los Glaciares entró en una zona de incertidumbre que ya empezó a sentirse entre quienes sostienen esas tareas todos los días. Ante la finalización del vínculo entre la empresa Santa Cruz Puede y la Administración de Parques Nacionales, los trabajadores elevaron un reclamo formal para exigir que cualquier esquema futuro preserve sus fuentes laborales. El pedido no se limitó a una expresión de preocupación general, sino que apuntó a garantías concretas sobre continuidad, antigüedad y prioridad de contratación.
La inquietud se activó frente a la posibilidad de que un cambio en la estructura administrativa o empresarial deje a los empleados fuera del servicio que vienen prestando. En ese contexto, los trabajadores buscaron anticiparse a una eventual redefinición del sistema y dejar asentado que no aceptan quedar expuestos a una salida sin resguardo. La carta enviada a las autoridades nacionales tiene ese objetivo central: impedir que una transición contractual se traduzca en pérdida de puestos.


El planteo fue dirigido al presidente de Parques Nacionales, Sergio Martin Álvarez, y se enfocó en las condiciones que debería contemplar cualquier futura adjudicación. Allí se reclamó que una renovación, modificación o nuevo proceso incorpore cláusulas específicas de continuidad laboral, reconocimiento de antigüedad y prioridad para volver a ser contratados. La demanda no discute solo quién administrará el servicio, sino qué pasará con las personas que hoy lo hacen funcionar.
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Dentro de esa presentación, los empleados remarcaron que la experiencia acumulada en tareas vinculadas con el ingreso y la atención a visitantes no puede ser ignorada en un eventual recambio. El punto no es menor, porque el reclamo intenta instalar que no se trata de mano de obra intercambiable ni de un trabajo ocasional, sino de funciones que requieren conocimiento específico sobre la operación cotidiana del parque. Esa defensa del recorrido laboral aparece como una de las bases más firmes del pedido.
La preocupación ya había salido del ámbito estrictamente interno y había encontrado eco en El Calafate. El tema llegó al Concejo Deliberante, donde se impulsó una resolución orientada a pedir que se garantice la continuidad de los puestos de trabajo. Ese respaldo institucional le dio otra escala al conflicto y mostró que la incertidumbre en torno al sistema de acceso no afecta solo a los empleados, sino también a una comunidad que sigue de cerca lo que ocurre alrededor del parque.
Uno de los argumentos más fuertes de la carta está puesto en la naturaleza misma del servicio que prestan. Los trabajadores sostuvieron que las tareas de cobro de acceso no son de carácter eventual ni temporario, sino que forman parte permanente del funcionamiento de Los Glaciares. Con esa definición buscaron desmontar cualquier lectura que los ubique como personal prescindible frente a un cambio de prestador.
En ese tramo del documento dejaron una formulación precisa sobre el valor estructural de su trabajo. Allí afirmaron: “el servicio que prestamos no es eventual ni transitorio, sino continuo, manteniéndose operativo durante todo el año y constituyendo una parte fundamental del funcionamiento del parque y de la atención a los visitantes”. La frase resume el núcleo del reclamo, porque vincula la defensa del empleo con la continuidad operativa de un área sensible para el funcionamiento del parque.
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Esa caracterización también busca influir sobre el modo en que se piense una futura reorganización del servicio. Si la actividad es permanente y esencial, la lógica de los trabajadores indica que el recambio de empresa o esquema administrativo no debería desentenderse de quienes la vienen sosteniendo. El planteo, entonces, no aparece solo como una defensa corporativa de puestos, sino como una advertencia sobre el costo de romper la continuidad de un sistema ya en marcha.
La discusión se da además en un punto especialmente visible dentro del parque. El sistema de acceso no solo recauda, sino que también organiza el contacto inicial con quienes llegan al área protegida, una tarea que mezcla operación, orientación y atención directa. Por eso los empleados remarcan que la experiencia acumulada importa y que el servicio no puede ser pensado apenas como una función administrativa más.
Con la finalización del vínculo entre Santa Cruz Puede y Parques Nacionales cada vez más cerca, los trabajadores intentan ahora que la transición no se resuelva a espaldas de su situación laboral. El pedido que elevaron fija una posición clara antes de que avance cualquier definición sobre el futuro del servicio. Lo que buscan no es una promesa abierta, sino garantías escritas que impidan que un cambio de gestión termine cortando de raíz puestos que, según sostienen, forman parte estable del funcionamiento de Los Glaciares.














