Tiroteo y pedradas en el río Paraná: una prefecta herida y más de 50 bultos con mercadería de contrabando

Policiales14/04/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

El operativo arrancó con un lanchón cargado desde Paraguay, escaló con disparos y piedrazos, y terminó con mercadería valuada en $245 millones.

Tiros, contrabando y una prefecta herida en Iguazú
Tiros, contrabando y una prefecta herida en Iguazú

Una integrante de la Agrupación Albatros terminó herida y el cargamento igual quedó bajo resguardo. Ese doble saldo, una agente lesionada y una incautación millonaria, concentró lo más fuerte de un procedimiento que se volvió violento sobre el río Paraná, en la zona de Puerto Iguazú. El parte oficial difundido este 13 de abril de 2026 ubicó allí un operativo que pasó del control fronterizo a una secuencia armada de alta intensidad.

La publicación de Prefectura Naval Argentina describió “un intenso ataque con armas de fuego y piedras” contra los efectivos. No quedó planteado como un cruce breve ni como una resistencia aislada, sino como una agresión sostenida que llegó desde ambos márgenes del río y volvió a repetirse incluso cuando los uniformados ya iniciaban el repliegue. Esa persistencia del ataque fue el dato que cambió el sentido completo del procedimiento.


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Todo había empezado a la altura del kilómetro 1.924 del río Paraná, en Paraje Cantera, cuando los prefectos detectaron un lanchón que venía desde la costa paraguaya cargado con bultos. Al advertir la presencia oficial, los tripulantes embicaron en la costa, abandonaron la carga y escaparon por la vegetación cerrada. La escena inicial, entonces, no fue una persecución cerrada sobre la embarcación sino una huida rápida que dejó la mercadería tirada en tierra.

Cuando llegaron los refuerzos, el foco ya no estaba sólo en asegurar lo abandonado, sino en sostener la posición bajo fuego. El comunicado indicó que hubo disparos de armas automáticas, escopetas y también piedrazos, y que la respuesta oficial se dio “conforme a los protocolos vigentes”. Esa combinación entre contrabando, repliegue ordenado y agresión armada convirtió al operativo en algo mucho más delicado que un decomiso de rutina.


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La Justicia Federal dispuso que el personal se retirara hacia una zona segura, pero tampoco esa maniobra cerró la situación. Durante el repliegue se registró otro ataque armado, esta vez señalado de manera expresa desde la costa paraguaya, y allí resultó herida la integrante de Albatros. El parte sostuvo que fue asistida de inmediato, trasladada a un centro de salud local y que se encontraba “fuera de peligro”.

Recién después de contener esa secuencia, los efectivos pudieron asegurar todo lo secuestrado y llevarlo a la dependencia local. Allí se abrió la carga con presencia de testigos hábiles, un dato que en el parte aparece al final pero que resulta central para medir la dimensión del operativo. La requisa confirmó que se trataba de 53 bultos y que adentro había desde electrodomésticos hasta equipos electrónicos, celulares de distintas marcas y otros artículos de valor comercial.


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El volumen económico del cargamento también le dio otro peso al caso. Prefectura informó que el total decomisado supera los 245 millones de pesos, una cifra que coloca el episodio muy por encima de un cruce menor de mercadería irregular. En la misma comunicación oficial se remarcó que todo era de ingreso ilegal al país, lo que terminó de encuadrar el sentido judicial del secuestro.

En el despliegue participaron además fuerzas federales y provinciales, además de las autoridades judiciales competentes. Ese dato aparece como una línea administrativa dentro del parte, pero leído junto con la balacera y la herida sufrida por una prefecta, muestra que la intervención demandó una respuesta más amplia que la de una sola fuerza patrullando la costa. La escena combinó control fluvial, custodia territorial, asistencia médica urgente y preservación de prueba en un mismo procedimiento.


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El episodio dejó una foto áspera de esa franja de frontera. La mercadería pudo quedar bajo resguardo y la agente lesionada fue estabilizada, pero el comunicado oficial también dejó asentado un límite operativo claro: el ataque siguió aun cuando los efectivos ya se replegaban hacia una zona segura. En esa persistencia de la agresión quedó expuesto que el secuestro se concretó, aunque a un costo que desbordó por completo el molde de un operativo habitual.

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