
Vivieron 40 años con otra identidad y ahora la Justicia busca qué pasó al nacer
Actualidad14/04/2026
REDACCIÓNPaula y Gabriela nacieron con 13 minutos de diferencia en el Hospital Italiano, pero cada una creció en la familia de la otra. Un estudio genético destapó el intercambio.

Paula y Gabriela llegaron a los 40 años con una certeza derrumbada: las criaron familias que no eran sus familias biológicas. El dato no surgió de un recuerdo, una sospecha antigua o una versión oral, sino de un estudio genético que abrió una grieta imposible de cerrar en sus historias personales. Desde entonces, el caso dejó de ser un drama íntimo y pasó al terreno judicial.
Las dos nacieron el 22 de marzo de 1986 en el Hospital Italiano, con apenas 13 minutos de diferencia. Esa proximidad temporal quedó ahora en el centro de la investigación, porque es allí donde se concentra la hipótesis del intercambio al nacer. Lo que durante décadas pareció una biografía normal, hoy se revisa como una posible supresión de identidad.


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El punto de quiebre apareció cuando una de ellas decidió hacerse un estudio genético por curiosidad. Ese primer resultado no coincidió con la historia familiar que había conocido toda su vida, y empujó luego un análisis de ADN que confirmó la ausencia de vínculo biológico con quienes creía que eran sus padres. A partir de ahí, el caso cambió de escala y dejó de ser una duda privada para convertirse en una búsqueda concreta.
La pesquisa permitió ubicar a la otra mujer y avanzar con nuevos estudios genéticos. Esos análisis ratificaron que también había existido un intercambio en su nacimiento, lo que terminó de unir ambas historias bajo una misma trama. La confirmación no sólo alteró documentos y lazos, sino también el modo en que cada una podía leer su propia vida.
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Entre una y otra, además, hubo recorridos completamente distintos. Una de ellas vivió en Miami, dentro de una situación económica acomodada, y la otra creció en el conurbano bonaerense. Esa distancia social y geográfica no explica el hecho, pero sí muestra el peso real que tuvo el cambio al nacer sobre dos trayectorias que quedaron moldeadas por familias equivocadas.
La causa judicial avanzó sobre un terreno especialmente delicado. La denuncia apunta a una posible supresión de identidad y a otras irregularidades que todavía deben ser determinadas, mientras se analizan documentos del centro de salud donde ocurrió el nacimiento. El expediente intenta responder una pregunta básica y brutal a la vez: cómo pudo producirse un intercambio de recién nacidas sin que nadie lo advirtiera durante cuatro décadas.
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El caso también abrió una escena humana de enorme impacto para las dos familias involucradas. La investigación permitió que ambas mujeres pudieran reencontrarse con sus familias biológicas, un hecho que modificó de manera directa vínculos, historias y pertenencias que parecían firmes. Nada de eso borra los cuarenta años anteriores, pero sí obliga a reordenar de golpe el sentido de esos cuarenta años.
La dimensión judicial convive así con una dimensión personal mucho más difícil de medir. No se discute sólo quién firmó un papel o qué falló en una clínica, sino también qué efectos deja descubrir en la adultez que el origen conocido no era el verdadero. Cada documento bajo análisis intenta reconstruir un episodio del pasado, pero el daño ya se proyecta sobre el presente de ambas mujeres.
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La causa sigue abierta y busca establecer responsabilidades concretas dentro de un episodio que permaneció oculto durante 40 años. El hallazgo genético permitió encontrar una verdad biológica, aunque todavía falta saber de qué manera ocurrió el intercambio y quiénes deberían responder por eso. Esa diferencia entre lo ya confirmado y lo que todavía no tiene explicación es, por ahora, el núcleo más inquietante del expediente.
Fuente: NA.
















