Europa dejó atrás el sello en el pasaporte y cambió por completo el ingreso de argentinos

Actualidad14/04/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

El espacio Schengen activó un sistema digital que reemplaza el control manual en fronteras, incorpora datos biométricos y redefine cómo entran los turistas al continente.

Europa elimina el sello en pasaportes
Europa elimina el sello en pasaportes

Viajar a Europa ya no empieza con el sonido seco del sello sobre el pasaporte. Desde el 10 de abril, los argentinos que ingresen al espacio Schengen se encontrarán con un esquema distinto, totalmente digital, que reemplaza una práctica histórica en los pasos migratorios. El cambio quedó formalizado con la puesta en marcha plena del Entry/Exit System (EES), una herramienta que modifica el control de ingreso y salida en las fronteras externas del bloque.

La novedad no pasa solamente por la desaparición de una marca física en el documento. Lo que cambia es el modo en que las autoridades europeas registran el movimiento de quienes entran al continente por estancias cortas, de hasta 90 días. A partir de ahora, el procedimiento deja de apoyarse en el sellado manual y se traslada a puestos automatizados donde cada visitante queda incorporado a un sistema de seguimiento digital.

Ese nuevo esquema toma datos personales básicos, información del viaje y elementos biométricos que permiten verificar la identidad de quien cruza la frontera. Entre ellos figuran el reconocimiento facial y la toma de huellas dactilares, dos herramientas que pasan a ocupar un lugar central en el control migratorio. La intención oficial es que el sistema pueda chequear en tiempo real si cada turista está dentro del plazo permitido de permanencia.

La digitalización también busca reforzar la capacidad de detección sobre casos de estadías irregulares o intentos de fraude documental. Según se explicó, el EES fue diseñado para mejorar la seguridad en los 29 países que integran el área de aplicación del nuevo modelo. En ese marco, el registro de entradas y salidas deja de depender de una constancia física dispersa en cada pasaporte y pasa a consolidarse en una base electrónica única.


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Esa diferencia cambia bastante más que un detalle del trámite. Con el sistema anterior, el sello funcionaba como prueba visible del momento en que una persona había ingresado a territorio europeo. Con el nuevo esquema, esa constancia ya no estará en el documento del viajero, sino en los registros digitales que administran las autoridades migratorias. El paso fronterizo deja así menos huella material y más trazabilidad electrónica.

Otro aspecto importante es el tiempo durante el cual se conserva esa información. Los registros quedan almacenados durante tres años desde el último viaje, y si se detectan infracciones, como exceder el tiempo autorizado de permanencia, pueden mantenerse hasta cinco años. Ese criterio convierte al EES en un sistema de seguimiento más persistente que el viejo control manual y amplía la capacidad de observación sobre antecedentes migratorios recientes.

Para los argentinos, el cambio implica adaptarse a un ingreso menos visible en el pasaporte, pero bastante más controlado en el plano digital. La desaparición del sello no significa una flexibilización del acceso, sino lo contrario: una verificación más precisa, automatizada y sostenida en datos biométricos. Lo que se pierde como gesto tradicional del viaje se reemplaza por una lógica de control más exhaustiva.


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El nuevo sistema, además, no será la única modificación. En los próximos meses se sumará el ETIAS, un permiso de viaje pago que también será obligatorio para ingresar a Europa. Eso significa que el cambio abierto ahora con el EES forma parte de una reforma más amplia, orientada a reorganizar por completo el modelo de ingreso de turistas al continente.

La imagen del pasaporte sellado, entonces, empieza a quedar atrás para quienes viajen desde la Argentina hacia Europa. El ingreso al espacio Schengen ya se apoya en escáneres, biometría y registro en línea, en lugar de tinta y control manual. Para los viajeros, la señal es clara: el trámite puede verse más moderno y rápido, pero también inaugura una etapa de vigilancia migratoria mucho más precisa.

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