
Llevaba cocaína oculta en la ventilación, en la rueda de auxilio y un asiento del auto
Policiales15/04/2026
REDACCIÓNUn control vial en Santiago del Estero destapó una maniobra de traslado con casi 12 kilos de cocaína escondidos en varias partes de un Volkswagen Fox.

Los casi 12 kilos de cocaína no viajaban en un solo escondite ni en un bolso a la vista. La droga apareció distribuida dentro de un Volkswagen Fox, colocada en sectores del vehículo que exigieron una revisión técnica y detallada para poder ser detectada. El hallazgo se produjo durante un procedimiento de rutina sobre la Ruta Nacional 34, a la altura de Colonia Dora, en Santiago del Estero.
La maniobra quedó expuesta cuando los gendarmes frenaron la marcha del auto y avanzaron con una inspección que fue mucho más allá del control superficial. El rodado llegaba desde Jujuy y tenía como destino Arroyo Seco, en Santa Fe, un trayecto amplio que terminó bajo sospecha antes de completar el recorrido. El operativo estuvo a cargo de efectivos de la Sección Seguridad Vial Pinto, dependiente del Escuadrón 59 Santiago del Estero.


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El primer indicio no salió de una confesión ni de un paquete a simple vista, sino del trabajo del can detector de narcóticos. La reacción del animal marcó la posible presencia de estupefacientes dentro del automóvil y cambió por completo el tono del procedimiento. A partir de ese momento, la inspección dejó de ser un control vial más y se convirtió en una pesquisa precisa sobre la estructura del vehículo.
Con esa señal previa, el personal utilizó un escáner móvil y detectó cuerpos extraños en distintos sectores del auto. Esa imagen permitió orientar una requisa más minuciosa y explicar por qué la droga no resultaba visible en una observación rápida. El dato también mostró una modalidad de ocultamiento repartida en varios puntos del vehículo, algo que obliga a revisar cada compartimento con especial atención.
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Los paquetes rectangulares estaban acondicionados en el ducto de ventilación del aire acondicionado, en la rueda de auxilio y en el asiento trasero. La distribución del cargamento reveló una lógica de fragmentación que buscó disimular el traslado y reducir la posibilidad de detección inmediata. En total, los gendarmes extrajeron 10 paquetes de esos espacios.
La confirmación llegó luego, ya en presencia de testigos, con la prueba de campo Narcotest. El resultado dio positivo para cocaína y fijó con precisión la magnitud del cargamento: 11 kilos con 964 gramos. Ese peso ubicó el procedimiento muy lejos de un episodio menor y lo colocó dentro de una causa penal federal por transporte de estupefacientes.
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La intervención judicial recayó en el Juzgado Federal N° 1 de Santiago del Estero, que ordenó la detención del conductor. También dispuso el secuestro de la droga, del automóvil y de otros elementos que quedaron incorporados a la investigación. La resolución dejó abierto el avance de la causa sobre la procedencia del cargamento y su posible destino final dentro del circuito de traslado.
El dato de origen y destino agregó otra capa al procedimiento. El vehículo salió de Jujuy y se dirigía hacia el sur de Santa Fe, un recorrido que atravesaba una vía nacional clave y que terminó interrumpido en territorio santiagueño. Esa combinación entre ruta, ocultamiento múltiple y peso del cargamento volvió relevante el papel del control vial como punto de corte antes de que la maniobra siguiera viaje.
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La secuencia también exhibió cómo un operativo de carretera puede cambiar de escala en pocos minutos cuando se articulan varias herramientas de control. El perro antinarcóticos, el escáner y la requisa física terminaron encadenados en un mismo procedimiento que permitió encontrar lo que a simple vista no aparecía. El expediente ahora sigue con un detenido, un cargamento decomisado y una investigación que deberá determinar qué estructura sostenía el traslado.
















