
La carga cruzaba San Antonio sobre la Ruta Nacional 101 cuando Gendarmería frenó la camioneta. En la caja aparecieron marihuana, hachís y dos adultos terminaron detenidos.

Una Toyota Hilux avanzaba a la 01:00 de la madrugada con la parte trasera tapada por una lona negra. Ese detalle, que en otro contexto podría pasar inadvertido, quedó en el centro del procedimiento cuando los efectivos del Escuadrón 12 “Bernardo de Irigoyen” detuvieron la marcha del vehículo sobre la ruta. A bordo iban dos personas mayores de edad, una de nacionalidad paraguaya y otra argentina.
El punto decisivo del operativo no estuvo en una persecución ni en una maniobra de fuga, sino en lo que apareció cuando los gendarmes ordenaron levantar la cobertura de la caja. Debajo de esa lona había 23 cajas de distintos tamaños, acomodadas en la parte trasera del rodado. Desde ese lugar salía un olor intenso que los uniformados asociaron de inmediato con marihuana.


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La inspección abrió una escena mucho más pesada que un simple traslado sospechoso. Dentro de los bultos había paquetes prensados, bolsas termoselladas y envoltorios de papel encerado, una combinación que mostraba distintas formas de acondicionamiento de la carga. El contenido de esos paquetes incluía una sustancia vegetal y otra de tipo masa, de color verde parduzco.
Las pruebas de campo terminaron de darle dimensión al hallazgo. El Narcotest dio resultado positivo para 925 kilos 400 gramos de cannabis sativa y 5 kilos 250 gramos de hachís, una sustancia elaborada con la resina acumulada de las flores de marihuana y con mayor potencia de THC, según la descripción oficial del procedimiento. El volumen total ubicó al cargamento por encima de los 930 kilos entre ambas sustancias.
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La ruta, la hora y la forma de ocultamiento quedaron comprimidas en una misma escena: una camioneta de carga, de madrugada, con la caja tapada y una cantidad extraordinaria de droga en su interior. El operativo ocurrió en una localidad misionera sensible por su ubicación, San Antonio, sobre un corredor nacional que conecta tránsito, frontera y controles. Esa combinación convirtió el procedimiento en uno de los secuestros de mayor volumen informados este jueves en la provincia.
La intervención judicial quedó a cargo del Juzgado Federal y la Fiscalía Federal de Puerto Iguazú. Con esa actuación, Gendarmería avanzó sobre dos planos al mismo tiempo: detuvo a los involucrados y decomisó tanto la droga como la camioneta. El encuadre legal informado fue la Ley 23.737, que regula los delitos vinculados con estupefacientes.
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El caso también expone un método de transporte armado para disimular volumen y contenido dentro de un vehículo de uso extendido en rutas del norte argentino. La droga no iba dispersa ni improvisada, sino distribuida en cajas y envoltorios distintos, protegida por una cobertura exterior que buscaba volver ordinaria la carga. Ese intento se cayó cuando la inspección pasó de la lona a los bultos y de los bultos al test químico.
Con la camioneta secuestrada y los dos ocupantes detenidos, el traslado quedó interrumpido en el punto exacto donde todavía era movimiento y no destino. La carga ya salió de la ruta, pero la causa recién entra en su tramo judicial, que deberá precisar responsabilidades sobre un envío de dimensiones excepcionales. Ahí queda el frente abierto que deja el operativo: el secuestro cerró el paso de la droga, aunque todavía falta el desarrollo penal del caso.
















