
Escondieron 52 kilos de marihuana entre el pasto al costado de la ruta 12
Policiales17/04/2026
REDACCIÓNLa carga apareció en Ramada Paso, donde la Policía Federal buscaba una entrega de droga. Hallaron veinte paquetes ocultos entre la vegetación y listos para su circulación.

El punto más fuerte del operativo no estuvo en una persecución ni en un control vehicular espectacular, sino en lo que apareció fuera del asfalto. Sobre la Ruta Nacional 12, a la altura de Ramada Paso, los investigadores avanzaron sobre una franja de vegetación y encontraron un cargamento oculto que esperaba ser retirado o redistribuido. Allí estaban los veinte paquetes que terminaron secuestrados dentro de una causa por drogas en Corrientes.
La maniobra venía bajo observación previa. El procedimiento nació a partir de un requerimiento de la Unidad Fiscal de Corrientes, en su área de investigación y litigio de casos complejos, a cargo de Flavio Adrián Ferrini, que había encomendado tareas para desarticular un movimiento ligado al tráfico de estupefacientes. Esa decisión judicial empujó a la División Unidad Operativa Federal Corrientes a desplegarse sobre un corredor donde se presumía una entrega.


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La escena que describió la información oficial refuerza esa hipótesis de intercambio más que la de un traslado improvisado. Los efectivos hicieron rastrillajes en la zona porque sospechaban que en ese sector iba a concretarse una entrega, y lo que apareció no fue una persona ni un vehículo, sino la mercadería ya escondida en espera de otro movimiento. El procedimiento, así, golpeó la etapa más sensible de la logística: el momento previo a que la droga cambiara de manos.
Cuando abrieron los bultos con autorización judicial, la magnitud del hallazgo quedó expuesta. Los paquetes contenían más de 52 kilogramos de marihuana acondicionados para su comercialización, de acuerdo con la descripción oficial. No era una carga dispersa ni de consumo menor, sino un volumen preparado para insertarse en un circuito de venta.
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Ese dato cambia la lectura del caso porque conecta el monte, la ruta y el mercado ilegal en una sola línea operativa. La vegetación funcionó como escondite, la Ruta 12 como corredor de acceso y salida, y la presentación del cargamento como mercadería ya lista para circular. El hallazgo muestra una modalidad que apuesta menos a la exhibición del traslado y más a dejar la droga en un punto intermedio hasta el momento preciso del retiro.
El operativo quedó inscripto además dentro del Plan Paraná, impulsado por el Ministerio de Seguridad Nacional para combatir narcotráfico, trata, tráfico de armas y lavado de dinero en la hidrovía Paraguay–Paraná. Ese encuadre le da al procedimiento una escala más amplia que la de un secuestro puntual, porque lo ubica dentro de una estrategia de control sobre corredores donde conviven circulación legal, frontera y economías criminales. En ese tablero, Corrientes aparece otra vez como un territorio de paso y acopio.
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También hay un dato operativo que pesa por ausencia. La publicación oficial informó el secuestro de la droga y el avance de una causa por infracción a la Ley 23.737, pero no mencionó detenciones en el lugar ni el hallazgo de vehículos vinculados con la maniobra. Eso deja la investigación parada sobre una certeza material muy fuerte —la carga— y sobre un tramo todavía abierto en relación con quiénes la dejaron, quiénes iban a retirarla y hacia dónde pensaban moverla.
La incautación cerró el paso de esos veinte paquetes antes de que entraran en circulación, pero no agotó el expediente. El cargamento ya quedó fuera del circuito ilegal, aunque la reconstrucción de la maniobra sigue dependiendo de lo que pueda surgir alrededor del punto de entrega frustrado. Ese límite es el que deja la causa abierta en Corrientes: la droga apareció, la trama completa todavía no.















