
Cavaron de noche en un patio de Bariloche y sacaron 11 kilos de marihuana
Policiales18/04/2026
REDACCIÓNLa pesquisa avanzó durante un mes y terminó con un hallazgo bajo tierra en Los Coihues. Gendarmería detectó tierra removida, alumbró con linternas y encontró plantas, cogollos y hojas de cannabis.

Las linternas apuntaron al suelo y no a una pared, una puerta o un galpón. Ahí estaba la rareza del procedimiento: la droga no aparecía a simple vista, sino escondida en el patio de una vivienda del barrio Los Coihues, en San Carlos de Bariloche, donde los investigadores ya seguían una pista por una posible plantación. Ese dato terminó por darle forma concreta a una pesquisa que llevaba varias semanas en marcha.
La investigación quedó en manos de la Unidad de Investigaciones de Delitos Complejos y Procedimientos Judiciales “Bariloche”, que trabajó durante un mes sobre ese domicilio. La sospecha apuntaba a una plantación de marihuana y desembocó en un allanamiento ordenado por la Fiscalía Federal de Bariloche. El operativo se concretó durante la noche del miércoles con apoyo del Escuadrón 34 “Cabo Primero Marciano Verón”.


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Cuando los gendarmes ingresaron a la vivienda, el foco dejó de estar en el interior de la casa y pasó al patio. Allí observaron que “la tierra tenía signos de haber sido removida”, una señal que cambió el ritmo del procedimiento y marcó el punto exacto donde debían concentrarse. La baja visibilidad obligó a trabajar con iluminación manual, en una escena más cercana a una búsqueda minuciosa que a un hallazgo casual.
La maniobra siguiente quedó descripta con precisión en el parte oficial: los efectivos “debieron alumbrar con linternas y cavar”. Debajo de esa tierra sacaron plantas, cogollos y hojas de marihuana, es decir, distintos componentes del mismo circuito de producción y acopio. La droga no estaba sobre una mesa ni dentro de un vehículo; estaba enterrada en el patio de una casa bajo investigación.
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Después del hallazgo llegó una cifra que ordenó la dimensión del caso. El pesaje arrojó “11 kilos 208 gramos”, volumen suficiente para transformar un dato preliminar en un expediente con peso propio dentro de la órbita federal. Junto con ese material, los uniformados secuestraron también dos celulares y otros elementos de interés para la causa.
El procedimiento deja una postal menos habitual que la de otros operativos por droga: no hubo un cargamento en ruta ni bultos abandonados en un descampado, sino un ocultamiento doméstico en pleno terreno de una vivienda. Esa característica cruza dos planos que en el comunicado aparecen separados, porque junta la sospecha inicial sobre una plantación con la verificación material de un entierro reciente. La tierra removida y la pesquisa previa terminaron encajando como piezas de una misma escena.
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También hay otro dato que pesa en la lectura judicial del caso. El allanamiento no terminó sólo con secuestros, sino con dos personas supeditadas a la causa, una definición que mantiene abierta la investigación mientras la Justicia ordena la información recogida durante el operativo. En ese punto, el hallazgo bajo tierra funciona como punto de partida procesal más que como cierre del expediente.
La causa, por ahora, deja una imagen concreta y una pregunta pendiente. La imagen es la de gendarmes cavando de noche en un patio de Bariloche hasta sacar del suelo más de once kilos de cannabis; la pregunta es qué alcance tenía esa maniobra y cómo se conectaba con la presunta plantación investigada durante semanas. Lo que sigue ya no depende del hallazgo, sino de la profundidad que tome la pesquisa sobre ese domicilio y su entorno inmediato.















