
Myriam Bregman “está dispuesta a aceptar cuatro años más de Milei”, dijo Juan Marino
Política19/04/2026
REDACCIÓNEl diputado de Unión por la Patria pidió unir a toda la oposición contra Milei, abrió la puerta a sectores hoy distanciados del Gobierno y apuntó con dureza contra Myriam Bregman.

Juan Marino eligió correr el debate opositor del terreno abstracto y llevarlo a una pregunta brutalmente concreta: quién está dispuesto a hacer algo para que Javier Milei no siga en la Casa Rosada después de 2027. En esa ofensiva verbal colocó a Myriam Bregman en el centro de sus críticas y la acusó de preferir la pureza política antes que una alianza eficaz para derrotar al oficialismo. Su frase más dura condensó toda esa línea: “Con tal de no juntarse con el peronismo, está dispuesta a aceptar cuatro años más de Milei”.
La definición no apareció como un exabrupto aislado, sino como parte de una estrategia más amplia que Marino viene empujando desde su banca en Unión por la Patria. Para el diputado, la discusión principal de la oposición no pasa por las identidades partidarias ni por las heridas previas, sino por la construcción de una mayoría suficientemente robusta para ganarle a Milei en las urnas o, si la crisis escala, para acortar su mandato por vía institucional. Por eso planteó que la obligación política del momento es impedir “que haya cuatro años más de Milei”, ya sea mediante un frente electoral amplio o incluso a través del juicio político, sobre el que recordó haber presentado proyectos y ampliaciones.


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Ese razonamiento también le permitió revisar la experiencia del frente anti Macri y defender su reedición bajo otro nombre y otro contexto. Marino sostuvo que aquella táctica ya tuvo una nueva expresión en 2023, cuando distintos sectores se reagruparon para intentar evitar la llegada de Milei al poder, y ahora insiste en que la oposición debe volver a moverse con esa lógica. Desde su mirada, los dos años de gobierno libertario no hicieron más que confirmar esa necesidad: habló de “desgobierno”, de “genocidio económico” y de una gravedad política y social que, según dijo, obliga a cerrar filas contra el Presidente.
El alcance de ese frente, en su planteo, no se agota en el peronismo ni en el universo clásico de Unión por la Patria. Marino afirmó que “el límite es Milei” y dejó abierta la puerta para dirigentes que hasta hace poco tuvieron acuerdos o pactos con el oficialismo, siempre y cuando rompan con esa orientación y se incorporen a la oposición. En esa lista mencionó a figuras como Miguel Pichetto, aunque aclaró que tampoco hay que sobredimensionar a quienes no tienen un peso electoral decisivo y remarcó que cada actor deberá ocupar “el lugar que le corresponda de acuerdo al volumen electoral que tiene”.
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En paralelo, ubicó a Axel Kicillof como una referencia central para reorganizar el campo opositor. Marino contó que su Partido Piquetero decidió integrar desde el inicio el Movimiento Derecho al Futuro porque lo ve como una respuesta posible a la crisis de representación de la oposición, golpeada por internas, divisiones y sectores que, según denunció, todavía tranzan con el Gobierno. En esa construcción imagina un instrumento capaz de canalizar luchas ya activas, desde el financiamiento universitario hasta los jubilados, el Garrahan, la discapacidad, el movimiento obrero y el universo piquetero.
La virulencia de su crítica a Bregman parte justamente de esa idea de unidad indispensable. Marino dijo que el frente anti Milei debería incluir también a la izquierda y lamentó que las últimas declaraciones de la principal figura del FIT vayan en sentido opuesto. Para reforzar esa disputa, no sólo advirtió que rechazar el frentismo equivale a dejarle el camino libre a Milei, sino que también lanzó otra acusación fuerte contra la izquierda dura: “Si la izquierda no ayuda a no tener cuatro años más de Milei, se va a hundir en un desprestigio mayor al que ya está hundido ahora”.
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La trayectoria del propio Marino ayuda a entender desde dónde habla cuando defiende esas alianzas heterogéneas. Viene de la izquierda trotskista, militó desde el secundario en el Carlos Pellegrini, integró durante años el Partido Obrero y terminó expulsado cuando impulsó una táctica de frente antiimperialista que chocaba con la línea partidaria. De esa ruptura nacieron primero la Tendencia Piquetera Revolucionaria y luego el Partido Piquetero, un recorrido que después lo acercó al kirchnerismo, a Andrés Larroque, al gobierno bonaerense y finalmente a su banca nacional, a la que llegó al reemplazar a Sergio Massa cuando asumió en Economía.
Esa construcción política convive hoy con una agenda parlamentaria de alto voltaje, donde Marino aparece como una de las voces más activas en la ofensiva contra el Gobierno. En la entrevista volvió sobre el caso de Manuel Adorni, al que definió como una “mochila de plomo” para Milei, reclamó explicaciones en el Congreso por el presunto enriquecimiento ilícito y enlazó ese expediente con el escándalo Libra. A la vez, pidió que la oposición deje la actitud defensiva, convoque sesiones especiales y tome la iniciativa con una batería de temas que incluye Adorni, Libra y la posición argentina frente a la guerra en Medio Oriente.
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En esa misma secuencia, defendió su proyecto para declarar la neutralidad argentina en el conflicto y recordó que ya consiguió 121 votos para impulsar su tratamiento, a sólo ocho de emplazar comisiones. Esa cifra le sirve como argumento para insistir en que el oficialismo no tiene una mayoría sólida ni en el Congreso ni en la sociedad, y que la oposición está en condiciones de pasar al ataque si logra ordenarse. La apuesta de Marino, en definitiva, no se limita a una crítica a Bregman ni a un reproche táctico dentro del campo opositor: busca instalar que cada fuerza tendrá que explicar pronto si su prioridad real es conservar identidad propia o ayudar a sacar a Milei del centro del poder.
















