
Una marca fuerte empieza a cerrar locales y deja al descubierto un cambio en el consumo
Actualidad20/04/2026
Sergio BustosEl cierre de locales de una marca que supo crecer sin sobresaltos volvió a poner en evidencia el momento que atraviesa el retail textil. Le Utthe, una de las cadenas más consolidadas de la Argentina, comenzó a bajar persianas en distintas ciudades del interior, en una señal que sorprende por tratarse de una empresa históricamente rentable.

En localidades como Pergamino y Posadas, los comercios dejaron de operar en los últimos días. En algunos casos, incluso, se avanzó rápidamente con el retiro de mercadería y mobiliario, confirmando que no se trataba de cierres temporales sino de una decisión definitiva dentro de un proceso más amplio.
La situación marca un contraste con el perfil que la firma había construido en los últimos años. Con más de 50 locales propios y un modelo basado en la integración total de su producción, la empresa era vista como uno de los ejemplos más sólidos del sector, incluso frente a contextos económicos adversos.


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Sin embargo, ese esquema empezó a mostrar límites en un escenario donde el consumo se retrae de manera sostenida. La indumentaria pasó a ser uno de los primeros gastos que los hogares recortan cuando el ingreso pierde poder frente a servicios y costos básicos, lo que impacta de lleno en el volumen de ventas.
El fenómeno golpea con mayor fuerza en el interior del país, donde la marca tiene su mayor presencia. Allí, la caída del consumo llegó a ser hasta ocho veces más rápida que el promedio industrial, según estimaciones del sector, lo que obliga a revisar la viabilidad de cada punto de venta.
A eso se suma un problema estructural del modelo de negocio. Al no operar con franquicias, la empresa absorbe de manera directa todos los costos de cada local. Alquileres, tarifas y cargas laborales impactan de lleno en la estructura, sin margen para distribuir el riesgo entre terceros.
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“El modelo que antes era una ventaja ahora se vuelve un problema en recesión”, coinciden analistas del sector, que ven en este proceso una señal clara de cambio en la lógica del retail textil. La integración total permite controlar precios, pero también expone a la empresa a mayores presiones cuando cae la demanda.
Otro factor que complica el escenario es la apertura de importaciones. La llegada de productos del exterior genera una competencia directa para marcas que producen localmente, en un contexto donde los costos internos siguen en alza y afectan la competitividad.
Los datos del sector reflejan la magnitud de la crisis. La actividad textil opera en niveles mínimos históricos, con una capacidad instalada que apenas supera el 30%. Ese contexto impacta incluso en empresas que lograron sostener inversiones importantes en los últimos años.
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En el caso de Le Utthe, la firma había anunciado una inversión de 10 millones de dólares para ampliar su capacidad productiva. Su planta en Bragado permite producir unas 700 toneladas mensuales de hilado, garantizando el abastecimiento de materia prima y sosteniendo precios significativamente más bajos que los de marcas internacionales.
Esa capacidad, lejos de desaparecer, se mantiene como el núcleo del negocio. Los cierres de locales no responden a una retirada total, sino a una estrategia de concentración. La empresa busca reducir su presencia en puntos menos rentables y apostar a grandes superficies que permitan canalizar mejor su volumen de producción.
El ejemplo más claro es la adquisición de un shopping completo en Mar del Plata, donde proyecta desarrollar una tienda de gran escala con múltiples niveles. Ese modelo apunta a replicar experiencias de consumo más integradas, con una fuerte exhibición de catálogo bajo un mismo espacio.















