
La despedida a Brandoni de parte de actores, funcionarios y hasta voces enfrentadas
Actualidad20/04/2026
REDACCIÓNFrancella, Silveyra, Borges, funcionarios y hasta figuras distantes en política coincidieron en un punto: la dimensión pública que dejó Luis Brandoni.

Actores de generaciones distintas, funcionarios nacionales y figuras políticas alejadas de sus ideas coincidieron en el homenaje. La despedida digital no quedó encerrada en el ambiente artístico, sino que expuso el tamaño público de un nombre que durante décadas ocupó lugares muy distintos dentro de la cultura argentina.
Ese volumen de mensajes funcionó, en los hechos, como una continuidad de la noticia principal sobre su fallecimiento. Ya no se trató solamente de informar la muerte de un actor de 86 años, sino de registrar qué sectores sintieron la necesidad de marcar su vínculo con él. Ahí apareció una señal nítida: Brandoni dejó una marca que tocó el teatro, el cine, la televisión, la militancia gremial, la política y también el lenguaje popular.


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Dentro del mundo artístico, las despedidas más visibles mezclaron amistad, compañerismo y memoria compartida. Graciela Borges lo recordó como su “amigo y compañero del alma” y le escribió: “Vas a estar siempre en mi corazón”; Soledad Silveyra, su coprotagonista en la última obra que hizo antes de morir, eligió una frase de peso histórico al decirle: “Sos el último de los grandes en irse. Siempre con tu recuerdo. Día muy triste para la cultura”. Guillermo Francella, por su parte, reposteó una imagen con una despedida sobria y directa: “1940-2026 Hasta siempre Beto”.
Otros colegas reforzaron esa lectura desde un lugar más visceral. Diego Pérez habló de “un actor descomunal” y escribió: “Qué actor descomunal se pierde la escena Nacional, estoy destrozado, besos al cielo Beto querido”. Marcelo De Bellis lo definió con una sola palabra, “Gigante”, y Mario Segade pidió despedirlo de pie ante “uno de nuestros grandes intérpretes”. Juntos, esos mensajes no armaron una simple cadena de condolencias: compusieron un retrato coral sobre la dimensión profesional de Brandoni dentro del oficio.
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La otra capa de la despedida apareció por fuera del círculo íntimo del espectáculo. Alberto Samid, desde una tradición política ajena a la de Brandoni, admitió que no coincidía con él “en absolutamente nada”, pero igual escribió: “Nos acaba de dejar un artista de puta madre. Hasta siempre Beto”. En el mismo registro, Daniel Parisini, conocido como Gordo Dan, señaló: “No coincidí ideológicamente siempre con este señor pero fue, sin dudas, un gran actor argentino y según los que lo conocieron, una gran persona. QEPD, Luis Brandoni”.
Ese cruce de elogios no resultó casual en una figura que nunca quedó reducida a los escenarios. La fuente recuerda que Brandoni tuvo peso en el sindicalismo actoral, atravesó el exilio por amenazas de la Triple A y también incursionó en política. Por eso, cuando las despedidas llegaron desde espacios que solían discutirlo, lo que quedó a la vista no fue un acuerdo ideológico sino el reconocimiento de una trayectoria que había logrado instalarse por encima de esas divisiones.
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Desde el área oficial de Cultura, el homenaje también buscó fijar esa dimensión. El secretario Leonardo Cifelli lo describió como “una de las grandes figuras de la cultura argentina” y sostuvo que había dejado “una huella indeleble en el teatro, el cine y la televisión”. En una formulación todavía más amplia, afirmó: “Brandoni fue mucho más que un actor extraordinario”, una frase que dialogó con otra definición repetida durante la madrugada: la de un artista que no sólo interpretó personajes, sino que también encarnó una forma reconocible de lo argentino.
Esa idea se apoyó, además, en el lugar que Brandoni ocupó en la memoria popular. La mención recurrente a “tres empanadas”, una de las frases más recordadas de Esperando la carroza, volvió a poner en circulación un costado central de su legado: la capacidad de quedar pegado al habla cotidiana sin perder prestigio actoral. Y junto a esa marca popular reapareció otra definición del propio Brandoni, citada en la fuente, que ordena buena parte de su carrera: “Yo lo que quería era ser un actor argentino”.
A la hora de medir su peso en pantalla, varios mensajes empujaron la despedida hacia un terreno menos sentimental y más definitivo. Axel Kuschevatzky sostuvo que “es imposible imaginar” el cine argentino sin Brandoni y remarcó que su figura atraviesa algunas de las películas más importantes del ADN cultural local. Después fue todavía más lejos con una sentencia tajante: “Como actor, no habrá otro Brandoni”.















