
Luego de los abusos, la Escuela 21 presentó nuevo personal para recomponer la confianza
Chubut20/04/2026
REDACCIÓNDespués de una semana sin clases presenciales, la Escuela 21 reabrió con autoridades nuevas, supervisión intensiva y un esquema pensado para cuidar.

La Escuela 21 de Trelew abrió nuevamente sus puertas este lunes bajo un formato muy distinto al que tenía antes de la crisis que alteró a toda su comunidad. El regreso vino acompañado por una reorganización completa de la conducción, por nuevas reglas de circulación interna y por una presencia reforzada de supervisores y equipos técnicos. La prioridad de esta etapa quedó puesta en ordenar el funcionamiento cotidiano y, al mismo tiempo, volver a darle a las familias una referencia visible dentro del edificio escolar.
La reapertura se produjo después de una semana sin clases presenciales, en un contexto atravesado por denuncias de presuntos abusos entre alumnos que encendieron preocupación en la comunidad educativa. Frente a ese cuadro, el Ministerio de Educación de Chubut dispuso un esquema especial y designó un equipo directivo normalizador para conducir la institución. La dirección quedó a cargo de Claudia Acosta, mientras que la vicedirección pasó a manos de Marisa Acosta, dos nombres que ahora encabezan una etapa de reorganización interna con fuerte acompañamiento externo.


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La presentación formal del nuevo equipo se realizó durante el turno mañana y continuará en el turno tarde. La supervisora seccional Karina Pugh fue la encargada de explicar cómo funcionará esta nueva estructura y de qué manera se distribuirá la presencia de autoridades en ambos horarios. Allí precisó que “Claudia Acosta, ella es la directora normalizadora, va a estar en ambos turnos, porque le comisionamos horas para que pueda estar en los dos turnos. Marisa Acosta, es la vice directora, que también va a estar gran parte de los dos turnos también”.
Uno de los puntos centrales del dispositivo pasa por lo que ocurrirá durante esta primera semana, donde la escuela no quedará sola frente a las demandas de padres y madres. Pugh explicó que “se indicó que haya en esta primera semana dos supervisores escolares en el turno mañana y dos supervisores escolares en el turno tarde, para tomar todas las demandas que las familias requieran”. Esa decisión busca descargar al equipo directivo de la presión inmediata de la crisis para que pueda concentrarse en dos frentes que hoy aparecen como inseparables: la reorganización institucional y la dimensión pedagógica.
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La propia Claudia Acosta detalló que el regreso a clases arrancó con modificaciones físicas dentro del edificio, pensadas para mejorar la observación de los espacios y reducir zonas sensibles. La directora eligió fijar el tono de esta nueva etapa con una frase que colocaron en la entrada: “cuando familia y escuela trabajan con el corazón todo es posible”, una definición con la que buscó marcar que el proceso no se sostendrá solo con control, sino también con reconstrucción de vínculos.
Entre las medidas concretas ya adoptadas aparece una reubicación interna que apunta a mejorar el seguimiento de lo que ocurre dentro del establecimiento. Acosta explicó: “El primer cambio que decidimos como equipo fue cambiar la dirección, que la reubicamos en un lugar para que tengamos acceso y la mirada a toda la escuela. Reubicamos a primero y segundo grado más cerquita de dirección”. Ese movimiento deja ver una decisión de fondo: colocar a los cursos más chicos y a la conducción en sectores donde la presencia adulta resulte más inmediata y visible.
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La nueva lógica también alcanzará momentos especialmente delicados de la jornada, como los recreos, los baños y las salidas. Según detalló la directora, habrá una distribución distinta de sectores y se reforzará la vigilancia en puntos que ahora quedaron bajo observación permanente. En esa línea anticipó: “La idea es reforzar el cuidado de los recreos con nuevos sectores, reforzar el área de los baños y las puertas de salida, que lo vamos a hacer con presencia de auxiliares durante toda la jornada”.
A ese rediseño institucional se suma otro componente que apunta a ordenar el vínculo con las familias y con cualquier persona que se acerque al establecimiento. Acosta señaló que el ingreso tendrá pautas más claras y que el contacto con la comunidad se concentrará en un punto específico del edificio. “Cualquier persona que quiera acercarse a la institución, sea familia o alguien más, los vamos a recibir por la puerta de entrada”, sostuvo, en una frase que resume la intención de regular mejor la circulación y de evitar movimientos dispersos dentro de la escuela.
Durante este proceso se incorporó un equipo interdisciplinario integrado por psicólogos y psicopedagogos, con la tarea de acompañar tanto a estudiantes como a familias en una etapa especialmente sensible. Ese apoyo convive además con la posibilidad de sumar docentes en los próximos días para cubrir suplencias y fortalecer el funcionamiento del establecimiento, una señal de que la normalización no se imagina como una respuesta de un solo día, sino como un proceso que necesita sostén continuo.















