
La mora en billeteras virtuales llegó al 30%: advierten que el crédito ya no alcanza para tapar la caída del salario
Actualidad21/04/2026
REDACCIÓNEl Licenciado José Simonella analizó en #LA17 la delicada situación financiera de las familias. Asegura que el endeudamiento para consumo básico llegó a un límite y que el peso de los servicios ya duplica su incidencia histórica en el presupuesto doméstico.

La estrategia de las familias para cubrir el bache de ingresos mediante el endeudamiento parece haber chocado contra una pared infranqueable en este primer tramo del 2026. Durante el segundo semestre de 2024 y los primeros meses del 2025, gran parte de la población recurrió a préstamos para sostener el consumo diario ante la pérdida de poder adquisitivo. Sin embargo, para el Licenciado José Simonella, presidente de la Federación de Consejos de Ciencias Económicas, esa "rueda de auxilio que tenía se le pinchó y es la mora".
El mapa del incumplimiento de pagos muestra una grieta profunda dependiendo de dónde se haya gestionado el dinero. En el sistema bancario tradicional, la morosidad de las personas humanas se ubica en torno al "11%", pero el escenario se vuelve dramático en los medios de pago digitales. Según Simonella, las personas están con una "mora del 30% en las billeteras", sector que nuclea principalmente a quienes no acceden al sistema de crédito formal y buscaron allí una última vía para financiar sus necesidades básicas.


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Esta fragilidad financiera tiene una raíz clara en la erosión constante de los haberes frente a una inflación que, aunque bajó de sus picos máximos, sigue golpeando el bolsillo. El analista remarcó que el escenario es crítico si se toma una perspectiva histórica para medir la capacidad de compra de los trabajadores. En términos comparativos, "hoy el poder de compra de un salario es el 80% del que era en el 2017", lo que explica por qué la sensación de asfixia persiste a pesar de los anuncios oficiales sobre la desinflación.
La estructura del gasto doméstico sufrió un cambio drástico que deja cada vez menos margen para el consumo de bienes o el esparcimiento. La quita de subsidios para sostener el superávit fiscal obligó a las familias a resignar parte de su sueldo para cubrir servicios que antes tenían un peso marginal. En la actualidad, las tarifas de luz, gas, agua y transporte pasaron de llevarse el 10% del ingreso familiar a insumir el "20%", obligando a muchos a elegir entre pagar las cuentas o cubrir la canasta básica alimentaria.
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Un punto de fuerte tensión institucional aparece cuando se analiza la política de ingresos del gobierno nacional en relación con su discurso de libertad de mercado. Simonella cuestionó que, mientras se eliminan los controles de precios en alimentos y comercios, se mantenga una vigilancia estricta sobre las negociaciones salariales. "¿Cuál es el único control que se mantiene férreo? El de los sueldos", sentenció, advirtiendo que si una paritaria supera la pauta oficial para recuperar lo perdido, el Estado simplemente no la autoriza.
Para los habitantes de la Patagonia, la situación se vuelve todavía más compleja debido a factores geográficos y logísticos que no aparecen en las planillas del centro del país. Vivir en el sur implica enfrentar costos de transporte que encarecen todos los productos, sin que existan hoy incentivos que compensen la distancia. Existe una necesidad de contemplar que en nuestra región "contamos de a cientos los kilómetros", mientras que el resto de las provincias los cuenta de a decenas, una diferencia que el esquema actual de impuestos ignora.
La presión fiscal sobre el empleo formal en el sur actúa como un freno para la generación de nuevos puestos de trabajo de calidad. Los empleadores patagónicos enfrentan una altísima carga impositiva que hace que se esté "pagando un sueldo y medio por cada sueldo que pagamos", dificultando la competencia con otras zonas del país. A pesar de los pedidos históricos por incentivos diferenciales, el plan económico vigente no contempla medidas de fomento para actividades regionales como la pesca o la manufactura local.
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El Gobierno ha intentado reactivar el consumo mediante una baja agresiva de las tasas de interés, utilizando al Banco Nación como punta de lanza de esta estrategia. Sin embargo, esta maniobra financiera no está logrando los resultados esperados en la economía real de los comercios y las pequeñas industrias. Simonella aclaró que "las empresas no toman préstamo, no porque la tasa esté cara, no toman préstamo porque le ha caído la demanda", tanto en el mercado interno como en las ventas hacia el exterior.
El escenario para el cierre de este semestre se presenta incierto, con una recaudación que cae mes a mes producto de la recesión y que obliga al Estado a redoblar la presión de ARCA. Mientras las tasas para préstamos a familias siguen siendo carísimas por encima de la inflación, el sector productivo se mantiene expectante y con capacidad ociosa. El gran dilema que enfrenta la gestión hoy es decidir si continuará priorizando el objetivo de inflación a rajatabla o si empezará a mirar con urgencia el nivel de actividad que se desmorona.















