
La mayor avícola reduce jornadas y salarios para evitar un colapso financiero
Actualidad21/04/2026
Sergio BustosLa crisis que atraviesa una de las principales empresas del sector alimenticio en Argentina dejó al descubierto un escenario complejo que impacta de lleno en su producción y en sus trabajadores. Granja Tres Arroyos, considerada la mayor avícola del país, puso en marcha un esquema de emergencia para sostener su actividad frente a una caída sostenida en sus ingresos.

El plan acordado con los gremios implica una reducción de la jornada laboral en distintas plantas. En algunos casos, la actividad quedó limitada a tres o cuatro días por semana, con el objetivo de evitar despidos masivos en un contexto de fuerte presión financiera.
La medida alcanza a establecimientos clave como el de Concepción del Uruguay, donde trabajan cerca de mil personas. Allí se definió que los lunes no habrá faena, y por esa jornada los operarios percibirán el 65% del salario. El recorte impacta directamente en los ingresos, pero busca preservar los puestos de trabajo.


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El escenario es aún más ajustado en la planta de La Lonja, donde la producción se redujo a solo tres días semanales. En ese caso, los trabajadores reciben el 50% de la remuneración por los días no trabajados, en un esquema que incluye además pagos en cuotas.
La decisión refleja el fuerte deterioro operativo de la compañía. En los últimos meses, la faena cayó de unos 700.000 pollos diarios a cerca de 200.000, una baja que obligó a reconfigurar la estructura productiva y ajustar costos para sostener la actividad.
Antes de llegar a este esquema, la empresa avanzó con recortes de personal a través de jubilaciones y retiros voluntarios que afectaron a alrededor de 400 empleados. Sin embargo, la caída en la producción obligó a buscar nuevas alternativas para evitar un cierre mayor.
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Detrás de este cuadro aparece una situación financiera crítica. El grupo acumula una deuda que supera los 26.000 millones de pesos y registra cerca de 2.000 cheques rechazados, lo que evidencia una fuerte falta de liquidez.
Este escenario también impactó en la cadena productiva. La empresa perdió parte de su red de productores integrados, lo que complica aún más el abastecimiento y limita su capacidad de recuperación en el corto plazo.
A las dificultades internas se suman factores externos que golpearon al sector. La apertura de importaciones desde Brasil y las consecuencias de la gripe aviar, que restringió mercados de exportación como el europeo, redujeron las oportunidades comerciales.
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En este contexto, los gremios aceptaron los esquemas de emergencia con el objetivo de sostener el empleo, aunque con un costo directo sobre los salarios. La estrategia apunta a ganar tiempo mientras la empresa intenta reordenar sus cuentas.
El futuro de la compañía depende ahora de lograr un equilibrio entre producción, financiamiento y mercado. La crisis expone un cambio profundo en un sector que supo liderar exportaciones y que hoy enfrenta un escenario marcado por la incertidumbre.















