La pelea judicial de Manaos llegó al final y ahora debe pagar $800 millones

Actualidad21/04/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

La Suprema Corte de Mendoza dejó firme la condena contra Refres Now y ordenó pagar en cinco días una indemnización millonaria a un exempleado.

Manaos
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La disputa laboral que durante años enfrentó a Refres Now, la firma que comercializa Manaos, con un exempleado mendocino entró en su etapa final con una orden concreta y un plazo perentorio. La Suprema Corte de Justicia de Mendoza rechazó el último intento de la empresa por estirar el expediente y dejó firme la obligación de pagar una indemnización que supera los $800 millones. Con esa definición, el caso dejó de girar en torno a discusiones procesales y pasó a concentrarse en una exigencia inmediata: cumplir con el desembolso en apenas cinco días hábiles.

La resolución cerró el recorrido provincial del expediente y también bloqueó la estrategia de llevar la controversia a la Corte Suprema de la Nación. Los jueces Omar Alejandro Palermo, Norma Llatser y Mario Daniel Adarofirmaron un fallo que desestimó el recurso extraordinario federal presentado por la compañía. Con ese movimiento, la sentencia quedó firme dentro del ámbito local y la empresa perdió la última herramienta que buscaba ganar tiempo o revertir el resultado.

El núcleo de la decisión judicial estuvo en la valoración que hizo el tribunal sobre los argumentos de Refres Now. La Corte provincial sostuvo que el planteo resultó “improcedente en lo sustancial, al ser una cuestión de hecho regida por el derecho común y ajena a la vía extraordinaria”. Además, remarcó que la empresa “repitieron argumentos”ya revisados en instancias anteriores y que “no existe cuestión federal” para habilitar la intervención del máximo tribunal nacional.


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Con ese rechazo, quedó vigente la orden de pago por $807.676.293,72, una cifra correspondiente a la última sentencia dictada en febrero de este año. El monto, además, sigue sujeto a la acumulación de intereses hasta que se concrete el pago total, por lo que la presión económica no se detiene en el número ya fijado. Más que una mera condena patrimonial, el fallo transformó un conflicto laboral prolongado en una urgencia financiera concreta para una de las empresas más conocidas del mercado de bebidas.

Del otro lado del expediente aparece un trabajador que se desempeñó como distribuidor en Mendoza, San Juan y La Pampa entre 2013 y 2022. Su demanda incluyó un reclamo por despido indirecto, cuestionamientos sobre la registración laboral y denuncias por descuentos y maniobras de evasión previsional. Esa combinación de planteos fue la que terminó dándole al litigio una dimensión mayor, porque no se discutía únicamente el final del vínculo, sino también la forma en que la relación había sido encuadrada durante años.

Según lo reconstruido en la causa, el exempleado sostuvo que empezó a trabajar para la empresa en octubre de 2013, aunque la formalización recién llegó en 2015. En esa diferencia temporal se apoyó buena parte del conflicto, ya que denunció que su verdadero vínculo había quedado oculto detrás de contratos informales que no reflejaban su situación real. Esa lectura fue tomada en cuenta por la Cámara Segunda del Trabajo de San Rafael, integrada por Gonzalo Rivero, Mariana Carayol y Javier Castrillejo, cuando fijó inicialmente una indemnización mucho más alta.


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En aquella etapa, la suma rozaba los $1.500 millones, con un esquema compuesto por $227 millones de capital y más de $1.200 millones entre intereses y costas. La apelación de Refres Now consiguió una reducción importante en ese cálculo, ya que la Suprema Corte aplicó la tasa de préstamos personales del Banco Nación y consideró el perfil económico del trabajador. Aun así, la rebaja no modificó el dato central del expediente: la empresa siguió condenada y el monto final permaneció en una escala extraordinaria para una causa laboral de este tipo.

En medio del avance de la causa, el fundador de Manaos, Orlando Canido, ya había dejado expuesta la incomodidad empresaria frente al fallo. “Ahora todo está en manos de un estudio jurídico”, dijo entonces, antes de definir la sentencia como “insólito y absolutamente fuera de contexto”. También cuestionó la forma de cálculo de la indemnización con otra frase que mostró el desconcierto de la firma: “No sé cuánto podía ganar como vendedor, no sé qué cuenta hacen para llegar a esas cifras”.

Canido incluso ensayó una interpretación sobre el origen del reclamo laboral. “A lo mejor tenía tres provincias y le dejaron una y por eso hizo juicio”, afirmó al referirse al vínculo con el trabajador que terminó en tribunales. Esa defensa, sin embargo, no alteró la marcha del expediente ni alcanzó para revertir una cadena de decisiones adversas en distintas instancias judiciales. El caso avanzó igual y terminó con una sentencia firme que ya no discute hipótesis empresarias, sino una obligación de pago inmediata.

La resolución impacta además sobre una marca que tiene un peso específico dentro del consumo masivo argentino. Fundada en 2004 y desarrollada en Virrey del Pino, Manaos logró consolidarse con una estrategia de precios accesibles y expansión de portafolio, sumando etiquetas como La Bichy Ahora, Placer, El Sano Corazón Argentinoy Pindapoy, además de la adquisición de Cunnington en 2025. En ese contexto, el cierre judicial del litigio no queda reducido a una disputa aislada: también expone cómo un conflicto laboral individual puede escalar hasta convertirse en un golpe millonario para una empresa con fuerte presencia nacional.

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