
Una historia de violencia sin fin: el trasfondo del clan Nieves que marcó a Comodoro
Policiales23/04/2026
Sergio BustosLa imagen de una mujer que entra a una comisaría para ver a sus hijos y termina detenida sintetiza una historia mucho más profunda. En agosto de 2017, Iris Morales llegó a la Seccional Quinta de Comodoro Rivadavia con la intención de visitar a dos de sus hijos presos, pero su paso por el lugar tomó otro rumbo cuando los efectivos confirmaron que tenía un pedido de captura vigente.

El episodio ocurrió en el barrio Isidro Quiroga y dejó al descubierto una situación que ya era conocida en ámbitos judiciales y policiales. La familia a la que pertenecía acumulaba una larga lista de conflictos con la ley, con causas que se extendían a lo largo de más de una década.
La detención de Morales no fue un hecho aislado dentro del grupo familiar. Meses antes, en enero de ese mismo año, su pareja Antonio Nieves también había sido arrestado en circunstancias similares, cuando se presentó en la comisaría para visitar a los mismos hijos que permanecían detenidos.


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En ese momento, dos de los jóvenes enfrentaban acusaciones graves. Uno cumplía prisión preventiva por haber baleado a dos personas durante el Día de la Madre de 2016, mientras que el otro estaba imputado por el asesinato de un joven ocurrido en diciembre de ese mismo año frente a la vivienda familiar en el barrio San Martín.
La historia judicial del clan no se limitaba a esos casos. Desde 2005, la familia acumulaba más de cien denuncias por distintos delitos, entre ellos robos, usurpaciones, amenazas, daños y enfrentamientos armados. La actividad delictiva se concentraba principalmente en barrios como San Martín, Isidro Quiroga y el sector de Quintas del Máximo Abásolo.
Dentro de ese entramado, uno de los nombres más señalados fue el de David Nieves, quien llegó a reunir cerca de 60 causas. Su prontuario incluía delitos de alta gravedad, como homicidios, tenencia ilegal de armas y resistencia a la autoridad, lo que reflejaba la intensidad de los conflictos en los que estaba involucrado.
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Otro integrante de la familia, Rolando Antonio Nieves, también había sido detenido años antes pese a tener un pedido de captura vigente. Su caso llamó la atención porque caminaba por la zona de una comisaría cuando fue interceptado, en medio de un historial que ya sumaba múltiples causas penales.
Las disputas no solo se daban con la Justicia, sino también con otros grupos de la ciudad. Las investigaciones indicaban que el clan mantenía enfrentamientos constantes con bandas rivales, muchas veces por conflictos territoriales. Esas peleas derivaban en tiroteos frecuentes y episodios de violencia que afectaban a distintos barrios.
Una de las hipótesis que manejaban los investigadores apuntaba a que detrás de esos enfrentamientos podía existir una disputa por el control de zonas estratégicas, aunque en ese momento no había imputaciones directas vinculadas al narcotráfico.
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El nivel de violencia alcanzó uno de sus puntos más críticos en diciembre de 2015. En ese episodio, un grupo de personas rodeó la casa de la familia, arrojó combustible y la incendió. El fuego avanzó rápidamente y los bomberos no pudieron intervenir de inmediato debido a las explosiones que se producían en el interior.
Los peritajes indicaron que esas detonaciones podían estar relacionadas con municiones almacenadas en el lugar. El ataque fue interpretado como una represalia en el marco de los conflictos que el clan mantenía con otras familias de la zona.
En ese contexto de violencia cruzada, también se registraron víctimas que no formaban parte directa de los enfrentamientos. Uno de los casos más conmocionantes fue el de una joven que murió tras recibir un disparo durante un tiroteo dirigido a una vivienda cercana, mientras se encontraba con su bebé.
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Con el paso del tiempo, los hechos continuaron acumulándose. Uno de los integrantes del clan fue asesinado en 2025, en un nuevo episodio que volvió a poner el foco sobre la familia. Ese crimen derivó en una causa judicial cuyo juicio fue postergado por razones de seguridad, lo que refleja la tensión que aún rodea a estos casos.
Hoy, la historia del clan sigue presente en distintas investigaciones y expedientes. La sucesión de delitos, enfrentamientos y venganzas dejó una marca profunda en Comodoro Rivadavia, donde las consecuencias de esos años de violencia todavía se sienten en varios sectores de la ciudad.
En definitiva, el Poder Judicial es un mero espectador.
















