
Trump evalúa retirar el respaldo diplomático al Reino Unido por las Islas Malvinas
Actualidad24/04/2026
REDACCIÓNUna filtración del Pentágono revela que Washington castigaría al primer ministro Keir Starmer por no atacar a Irán, mientras estrecha lazos militares con Milei.

Donald Trump prioriza la lealtad absoluta de sus aliados cuando se trata de conflictos armados en el Medio Oriente y no parece dispuesto a aceptar neutralidades. El mandatario estadounidense dirigió críticas feroces contra el primer ministro británico, Keir Starmer, por su renuncia a participar en las operaciones militares contra el régimen de Irán. Esta fractura en la relación histórica entre Washington y Londres derivó en una serie de documentos internos del Pentágono que exponen una posible represalia diplomática de alto impacto para la región.
Los papeles filtrados, que fueron difundidos originalmente por la agencia Reuters, revelan que la Casa Blanca analiza seriamente quitarle el respaldo al Reino Unido sobre la soberanía de las Islas Malvinas. La medida representaría una ruptura total con la tradición diplomática de los Estados Unidos en el Atlántico Sur y un cambio de era en las relaciones internacionales. El enojo de Trump con Starmer escaló hasta poner en revisión acuerdos que parecían intocables dentro de la alianza angloamericana.
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Dentro de los informes confidenciales, los analistas de Washington empezaron a utilizar terminología que antes era impensada para referirse a sus socios del viejo continente. El texto detalla que los funcionarios evalúan reconsiderar su posición sobre las llamadas “posesiones imperiales” europeas, una etiqueta que golpea directamente la legitimidad británica. Esta reclasificación de los territorios de ultramar es vista por los especialistas como el primer paso para un alejamiento definitivo de la postura histórica pro-Londres.
La Casa Blanca reconoce actualmente la administración de facto del Reino Unido sobre el archipiélago, pero siempre admitió la existencia de la reivindicación argentina. Si Trump decide avanzar con estas sanciones diplomáticas, ese reconocimiento formal podría tambalear en favor de una postura más favorable a los intereses de la Casa Rosada. El documento del Pentágono sugiere que el apoyo a la administración británica en las islas está bajo una revisión profunda que busca castigar la falta de compromiso bélico de Starmer.
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En contraste con la tensión que se vive con Gran Bretaña, los Estados Unidos atraviesan un periodo de máxima sintonía política con la gestión de Javier Milei. Esta semana, el subsecretario de Estado para temas de Seguridad Internacional, Thomas G. DiNanno, cerró una visita oficial al país con señales de un apoyo que parece incondicional. El funcionario norteamericano elogió el “compromiso de Argentina para enfrentar el terrorismo respaldado por Irán” y dejó claro que las prioridades de su país están perfectamente alineadas con las de Buenos Aires.
La sintonía entre ambos mandatarios se traduce también en hechos concretos que van mucho más allá de las declaraciones protocolares en las redes sociales. DiNanno anticipó que se viene una “ampliación en la asistencia de equipamiento militar, ciberdefensa y adiestramiento para las fuerzas locales” argentinas. Este nivel de cooperación pone a la Argentina en un lugar de privilegio dentro de la nueva arquitectura de seguridad que el gobierno de Trump pretende diseñar para el continente.
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Para la mirada de Donald Trump, la negativa de Starmer de sumarse a la coalición contra Irán invalida automáticamente los beneficios de la alianza defensiva tradicional. El mandatario considera que carece de sentido sostener el apoyo diplomático a un socio que no responde con tropas o logística en los momentos críticos de la geopolítica mundial. Esta lógica puramente transaccional es la que hoy coloca a las Malvinas como una moneda de cambio en una disputa que comenzó a miles de kilómetros del Atlántico Sur.
El Departamento de Estado todavía sostiene su postura oficial de reconocer que Londres administra las islas, aunque los documentos internos muestran un panorama mucho más volátil. La revisión de las sanciones contra el Reino Unido incluye varios frentes estratégicos, pero el tema de la soberanía en el archipiélago es el que más preocupa a la cancillería británica. El gobierno de Starmer enfrenta ahora el riesgo de quedar aislado en un reclamo que históricamente contó con el paraguas protector de Washington frente a los foros internacionales.
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El desenlace de esta crisis diplomática dependerá de la capacidad de Londres para recomponer el diálogo con una Casa Blanca que no tolera deserciones. Por ahora, el giro en la política exterior estadounidense se mantiene en el plano de la evaluación estratégica, pero la filtración ya alteró el equilibrio de fuerzas en la región. Las próximas semanas serán determinantes para ver si el Pentágono transforma estos documentos de trabajo en una política de estado definitiva que cambie la historia de las islas.
Fuente: NA.
















