
Advierten que la industria de la fundición opera con más del 50% de capacidad ociosa
Actualidad30/07/2026
REDACCIÓNEl sector, considerado el primer eslabón de la cadena energética, registró en mayo una caída interanual del 8,9% en su producción y una retracción del empleo.

Mientras Vaca Muerta bate récords de producción, la industria de la fundición atraviesa uno de sus momentos más críticos operando con una capacidad ociosa superior al 50%. Este sector, fundamental para abastecer a la industria energética y minera, registró la caída más pronunciada entre los rubros metalúrgicos en mayo, con una contracción interanual del 8,9%.
La fundición es el punto de partida para la mayoría de los componentes metálicos que luego se utilizan en válvulas, bombas, turbinas o maquinaria pesada. Martín Bernocco, gerente de la Cámara de Industriales Fundidores de la República Argentina (CIFRA), explicó la importancia del sector: «En todo lo que ves hay fundición. Después viene el mecanizado, la ingeniería y el ensamblado, pero el cuerpo de ese producto nace en una fundición».


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Según datos de CIFRA, un relevamiento de junio mostró que el 42,3% de las empresas del rubro disminuyeron su nómina de personal. En la actualidad, existen unas 270 fundiciones en el país, que generan alrededor de 5.000 puestos de trabajo directos y 40.000 indirectos, cifras que disminuyeron en los últimos años.
Desde el sector señalan que la importación de productos terminados es una de sus principales preocupaciones, ya que provoca la desaparición de sus propios clientes. Alejo Bendersky, director de la empresa Enerbom, afirmó que no compiten con empresas, sino con gobiernos que promueven políticas industriales. «Nosotros no competimos contra empresas chinas o indias sino contra gobiernos que sí promueven una política industrial para poder exportar sus bienes y servicios», explicó.
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Además, Bendersky señaló que la caída de la actividad también responde a otros factores como el sobrestock generado en años anteriores y la menor circulación de dinero en la economía. A este escenario se suman la elevada carga tributaria en los tres niveles de gobierno y los altos costos logísticos que, según sostiene, reducen la competitividad local.
El director de Enerbom también destacó los riesgos operativos y de seguridad que implica depender de componentes importados para proyectos estratégicos. «Una válvula representa menos del 0,1% del costo total de un proyecto, pero puede generar un accidente ambiental o laboral», advirtió. Según detalló, con productos importados es mucho más difícil verificar procesos y certificaciones de calidad.
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En paralelo, Bendersky remarcó las dificultades de depender de proveedores lejanos para un yacimiento como Vaca Muerta. «Nadie puede desarrollar un proyecto como Vaca Muerta dependiendo de proveedores que están a 12 horas de diferencia horaria y más de 120 días de respuesta. Mañana vas a tener un problema y no lo vas a poder solucionar», sostuvo.
Pese a la coyuntura, tanto desde la cámara como desde las empresas mantienen expectativas sobre el potencial de Vaca Muerta y los futuros proyectos mineros. Sin embargo, Bernocco admitió que el derrame de esa actividad aún no se percibe. «Hoy, si le pregunto a los socios de la Cámara si tienen órdenes de compra vinculadas con Vaca Muerta, la respuesta es que todavía no», señaló.
La situación actual contrasta fuertemente con el rol histórico que cumplía el sector como indicador económico adelantado. Bernocco recordó que anteriormente, cuando a la fundición le iba bien, la economía despegaba seis meses después, y viceversa. Esta lógica, advirtió, parece haberse alterado en el presente.
Fuente: EconoJournal.















