
Un economista advierte que el mundo entra en su momento más crítico y mira a América Latina
Actualidad25/04/2026
REDACCIÓNLa combinación de conflictos, energía y disputas globales genera un escenario que impacta directamente en la región y redefine su posición.

América Latina vuelve a aparecer en el centro de una disputa que excede sus propias fronteras. En medio de un escenario global atravesado por conflictos simultáneos, la región se posiciona como un territorio donde se cruzan intereses económicos, energéticos y tecnológicos.
Esa lectura no surge solo del análisis académico, sino de advertencias concretas sobre el contexto actual. El economista brasileño Paulo Nogueira Batista Jr. planteó que “la situación geopolítica más crítica desde la Segunda Guerra Mundial” ya está en marcha, con efectos que se sienten más allá de los países directamente involucrados en conflictos bélicos.


Uno de los factores que explica esta tensión es la energía. Según el especialista, el mundo atraviesa un nuevo episodio de presión sobre el petróleo, vinculado a interrupciones en puntos estratégicos del comercio global. En ese sentido, señaló: “Estamos viviendo en 2026 el cuarto shock internacional del petróleo”.
Ese fenómeno tiene consecuencias inmediatas. La interrupción del tráfico en el Estrecho de Ormuz, uno de los pasos más relevantes para el comercio energético, impactó de forma directa en los precios y en la estabilidad económica. Para Batista, el contexto es claro: “La situación es muy conturbada”.
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En paralelo, el foco se desplaza hacia la región. América Latina aparece bajo una mirada estratégica por parte de Estados Unidos, lo que introduce un elemento adicional de presión. El economista advirtió que “es muy preocupante que los norteamericanos hayan expresado en documentos recientes que América Latina, de Groenlandia a la Patagonia, es un área de influencia de su hegemonía”.
Esa definición no es solo simbólica. Según Batista, implica un escenario donde los intereses externos pueden no coincidir con los de los países de la región. En sus palabras, “los intereses de Estados Unidos no siempre coinciden con los nuestros”, lo que plantea un desafío en términos de autonomía.
El análisis también incorpora un componente menos visible, pero cada vez más relevante: la tecnología. La dependencia digital aparece como un factor de vulnerabilidad, en un contexto donde el control de la información adquiere peso estratégico. El economista sostuvo que “nuestros países están muy dependientes en este terreno”.
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Esa dependencia se vincula con sistemas de vigilancia e información controlados por potencias globales. Batista advirtió que “Estados Unidos e Israel controlan sistemas de vigilancia e información que pueden tener efectos desastrosos, incluso debilitando la democracia”, lo que introduce una dimensión política en el uso de la tecnología.
En ese escenario, incluso herramientas como la inteligencia artificial requieren un marco de regulación. El especialista remarcó que “la inteligencia artificial es útil, pero tiene consecuencias sociales importantes que deben ser reguladas por los Estados”, señalando la necesidad de intervención estatal.
Mientras tanto, en el plano económico, emergen alternativas que buscan modificar el equilibrio global. El crecimiento de sistemas de pago como Pix en Brasil muestra una disputa en el terreno financiero. Batista lo definió como “uno de los mejores del mundo” y destacó que su expansión ya genera tensiones con actores internacionales como “Visa y Mastercard”.
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Ese avance no se limita al ámbito local. Según explicó, “el Pix puede tener un rol internacional muy importante y comienza a funcionar en la relación entre Argentina y Brasil”, lo que sugiere un cambio en la dinámica regional de pagos.
Todo esto se inscribe en un proceso más amplio de transformación global. Los BRICS avanzan en la construcción de un sistema alternativo, con el objetivo de reducir la dependencia del dólar. Batista explicó que buscan “realizar transacciones en monedas nacionales y construir un sistema financiero alternativo al dominado por Occidente”.
En ese marco, la situación política de los países de la región también adquiere relevancia. El economista fue crítico con el presidente argentino al señalar que es “extremadamente problemático. Es peor que Bolsonaro”, y advirtió que el país atraviesa una posición frágil.
El escenario regional se completa con la mirada sobre Brasil, donde las próximas elecciones pueden influir más allá de sus fronteras. Batista anticipó que “Lula continúa siendo el favorito, pero será una elección muy dura”, en un contexto de alta polarización.















