
Flybondi canceló más vuelos de los que operó y dejó miles de pasajeros varados
Turismo27/04/2026
Sergio BustosLa crisis operativa de Flybondi alcanzó un punto que hasta ahora no tenía antecedentes. Por primera vez desde su creación, la aerolínea canceló más vuelos de los que logró operar en una misma jornada, en medio de una seguidilla de problemas que se arrastran desde hace días.

El sábado 25 de abril marcó ese quiebre. Según los datos informados al sistema, la compañía suspendió 33 vuelos mientras apenas pudo sostener 22 operaciones, siempre y cuando se cumplieran sin nuevos inconvenientes. La situación dejó a miles de pasajeros sin respuestas claras.
El impacto no se limitó a un solo día. Entre el jueves 23 y el sábado 25, la empresa acumuló 75 cancelaciones, con alrededor de 13.400 pasajeros afectados. La magnitud del problema refleja una operación muy por debajo de lo habitual.


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Uno de los factores centrales detrás de este escenario es la disponibilidad de aeronaves. De una flota de 13 aviones, la compañía operó en estos días con apenas tres o cuatro unidades con matrícula argentina, lo que condicionó toda la programación.
El sábado, la jornada más crítica, la empresa funcionó con solo tres aviones propios y debió recurrir a vuelos contratados a Andes para cubrir parte de la operación. Aun así, el número de cancelaciones superó ampliamente a los servicios que lograron despegar.
El viernes 24 ya había anticipado el deterioro. Ese día se cancelaron 19 vuelos y se afectó a unos 3.400 pasajeros. La operación también se sostuvo con apenas cuatro aviones disponibles y el apoyo de un servicio bajo modalidad ACMI.
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El jueves 23, el inicio de la seguidilla, se registraron 23 cancelaciones que impactaron en más de 4.000 pasajeros. En esa jornada, dos situaciones agravaron el cuadro: un avión quedó fuera de servicio en Santiago del Estero y otro dejó de operar tras un inconveniente en Río de Janeiro.
La acumulación de fallas y la reducción de la flota operativa generaron un efecto en cadena que se profundizó con el paso de las horas. La compañía no logró recomponer su esquema y terminó ofreciendo menos vuelos de los que suspendía.
El episodio expone un nivel de fragilidad operativa que golpea directamente en los usuarios. La promesa de conectividad a bajo costo queda en tensión frente a cancelaciones masivas y reprogramaciones constantes.
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Mientras tanto, los pasajeros enfrentan demoras, incertidumbre y complicaciones para reorganizar sus viajes. El escenario abre interrogantes sobre la capacidad de la empresa para sostener su operación en condiciones normales.
Lo ocurrido este fin de semana no solo marca un récord negativo para la aerolínea. También deja en evidencia un punto crítico en su funcionamiento, con una ecuación que, al menos por ahora, no logra estabilizarse.















