La NASA prepara a Roman, un telescopio capaz de mirar 100 veces más cielo

Otros Temas27/04/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

La NASA apunta a lanzar en septiembre el telescopio Roman, con un campo de visión 100 veces mayor al del Hubblepara buscar exoplanetas y materia oscura.

La NASA nombró el observatorio en honor a Nancy Grace Roman
La NASA nombró el observatorio en honor a Nancy Grace Roman

La próxima gran apuesta espacial de la NASA no está pensada solo para sacar imágenes impactantes, sino para mirar el universo de otra manera. El telescopio espacial Nancy Grace Roman fue diseñado para barrer zonas enormes del cielo en infrarrojo y atacar preguntas que siguen abiertas sobre energía oscura, materia oscura y exoplanetas. Si el cronograma se mantiene, su lanzamiento será no antes de septiembre de 2026.

La diferencia con el Hubble no pasa por una simple mejora de potencia ni por una carrera de prestigio entre telescopios. Roman tendrá una resolución comparable, pero cada imagen cubrirá una porción del cielo al menos 100 veces más grande que la del Hubble. Eso cambia por completo la lógica de trabajo: en vez de observar pequeños sectores, podrá construir mapas inmensos y mucho más rápidos del cosmos.

Ese salto de escala ya tiene una medida concreta. En sus primeros cinco años de observaciones, Roman podrá relevar más de 50 veces el cielo que el Hubble cubrió en tres décadas, y la NASA estima que podrá hacer relevamientos hasta 1.000 veces más rápido que su antecesor. En otras palabras, no llega para reemplazar al Hubble en su estilo clásico, sino para abrir una etapa mucho más masiva de observación astronómica.

El observatorio trabajará con dos instrumentos principales. El Wide Field Instrument será el corazón científico de la misión y permitirá medir la luz de hasta mil millones de galaxias a lo largo de su vida útil. A eso se sumará el Coronagraph Instrument, una demostración tecnológica que servirá para obtener imágenes de alto contraste y espectros de exoplanetas cercanos.


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En la búsqueda de mundos fuera del Sistema Solar, la NASA le asigna un papel enorme. Roman hará una campaña de microlente gravitacional sobre la zona interna de la Vía Láctea con la expectativa de detectar más de 1.000 exoplanetas, una cifra que por sí sola multiplicaría varias veces el total hallado por ese método hasta ahora. Además, la misión también servirá para seguir objetos extraños y difíciles de detectar, desde cuerpos errantes hasta sistemas muy débiles que hoy se escapan de otros relevamientos.

Pero el plan científico más ambicioso está en otro frente: entender por qué el universo se expande cada vez más rápido. Para eso, Roman combinará imágenes y espectros de una escala inédita, estudiará la distribución de galaxias y seguirá supernovas de tipo Ia, que funcionan como referencia para medir distancias cósmicas. Con esa información, la NASA espera acercarse a una mejor explicación sobre la energía oscura y sobre cómo se organizó la estructura del universo a gran escala.

La cantidad de información que enviará también marca otro cambio de época. La NASA calcula que Roman devolverá alrededor de 1,4 terabytes por día, frente a los cerca de 3 gigabytes diarios del Hubble. Ese volumen no solo amplía la capacidad científica, también obliga a pensar nuevas formas de procesar, ordenar y aprovechar una avalancha de datos muy por encima de lo que manejaron las misiones anteriores.


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El proyecto ya dejó atrás una etapa clave. La agencia informó que el observatorio quedó completamente ensamblado, pasó pruebas ambientales exigentes y el equipo ahora trabaja con una meta más ambiciosa: lanzar en septiembre de 2026, varios meses antes del compromiso formal de no pasar de mayo de 2027. La misión lleva el nombre de Nancy Grace Roman, la primera astrónoma en jefe de la NASA y una figura histórica a la que la propia agencia reconoce como la “madre del Hubble”.

Por eso, lo que viene con Roman no es solo otro telescopio en órbita. Es una máquina pensada para construir un atlas nuevo del cielo, encontrar mundos que hoy no vemos y meter presión sobre algunas de las preguntas más incómodas de la física moderna. Si cumple con lo que promete, no va a competir solo con el legado del Hubble: va a obligar a mirar el universo con otra escala.

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