Abren refugios nocturnos y buscan voluntarios ante más gente durmiendo en la calle

Chubut27/04/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

La diócesis lanzó una nueva edición del operativo invernal en tres ciudades y advierte que cada año crece la demanda de alojamiento y contención durante las noches más frías.

El objetivo incluye también la contención cotidiana de quienes atraviesan situaciones complejas.
El objetivo incluye también la contención cotidiana de quienes atraviesan situaciones complejas.

La llegada del invierno vuelve a exponer una escena que se repite y crece en la región: personas que no tienen dónde pasar la noche. Frente a ese escenario, la diócesis de Rawson activó una nueva edición del llamado “dispositivo invierno”, una red de refugios temporales que funcionará en Puerto Madryn, Trelew y, por primera vez, también en Rawson.

El eje no está puesto únicamente en ofrecer un techo. Según explicó el padre Deiby Sánchez, el objetivo incluye también la contención cotidiana de quienes atraviesan situaciones complejas. “Es también una oportunidad para contener”, señaló, al describir un trabajo que va más allá de la asistencia básica y que intenta generar vínculos con quienes llegan al lugar.

En Puerto Madryn y Trelew la iniciativa ya tiene recorrido, pero la incorporación de Rawson marca una ampliación territorial que responde a una realidad cada vez más visible. Desde la organización reconocen que no cuentan con cifras oficiales precisas, pero sí con registros propios que muestran un aumento sostenido en la cantidad de personas que recurren al dispositivo.

Esa tendencia obliga a ajustar la capacidad año a año. En Trelew y Madryn se proyecta albergar entre 10 y 15 personas por noche, mientras que en Rawson el espacio inicial se prepara para recibir a unas 10. La cifra no es casual: surge de la experiencia acumulada en temporadas anteriores y de los recursos disponibles para sostener el funcionamiento diario.

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El dispositivo abre sus puertas todos los días entre las 20 y las 8. Durante ese lapso, quienes ingresan reciben cena, desayuno y la posibilidad de ducharse, además de un lugar cerrado donde resguardarse del frío. Pero el funcionamiento no se limita a la logística: el acompañamiento humano es parte central de la propuesta.

Más allá del abrigo de cuatro paredes, es también el calor humano que se pueda vivir y experimentar”, explicó el sacerdote. En ese sentido, los voluntarios cumplen un rol clave, ya que son quienes comparten tiempo con las personas alojadas, conversan y sostienen la dinámica del espacio durante la noche y la mañana.

El trabajo se organiza en turnos que cubren distintos momentos del día. Hay grupos que se ocupan de la cena y la recepción nocturna, mientras que otros llegan temprano para acompañar el desayuno y el inicio de la jornada. Esa estructura permite sostener una presencia constante y evitar que el refugio funcione como un espacio meramente asistencial.

Dentro de las historias que atraviesan quienes llegan al dispositivo aparecen problemáticas diversas. El padre Deiby mencionó que “en su mayoría, el consumo problemático” es uno de los factores más frecuentes, aunque también hay casos donde las propias decisiones o circunstancias personales derivaron en la vida en la calle. Incluso, advirtió que “la primera adicción es precisamente la calle”, en referencia a la dificultad para salir de esa situación.

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En paralelo, el acompañamiento incluye instancias más específicas. En Trelew, por ejemplo, una psicóloga participa varios días a la semana con rondas grupales y atención individual. A eso se suman espacios de apoyo espiritual y encuentros que buscan reconstruir vínculos y generar nuevas oportunidades.

La red de apoyo no termina en el invierno. Durante el resto del año funcionan los llamados “espacios que abrazan”, donde las personas pueden acercarse una o dos veces por semana para continuar ese proceso de acompañamiento. Allí, según relatan, surgen los primeros pasos hacia cambios más profundos en quienes deciden intentar salir de la calle.

Para sostener todo el esquema, la convocatoria a voluntarios y donaciones resulta clave. “Primero muchas ganas”, sintetizó el sacerdote, al explicar que se necesitan tanto personas dispuestas a colaborar como aportes de alimentos, elementos de higiene y productos de limpieza.

Los puntos de recepción estarán distribuidos en parroquias y sedes específicas de cada ciudad. En Puerto Madryn, el dispositivo funcionará en el barrio Pujol y también habrá articulación con el Sagrado Corazón. En Trelew, el centro de operaciones será el Hogar de la Misericordia, mientras que en Rawson la coordinación se realizará a través de Cáritas y las comunidades parroquiales.

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