
La fuerza federal desbarató una banda que operaba entre Necochea y Quequén. Secuestraron más de seis kilos de droga, municiones y una contadora de billetes.

Una pistola con pedido de secuestro por hurto y una granada de gas lacrimógeno aparecieron mezcladas entre paquetes de droga en una vivienda de Necochea. El hallazgo de estos elementos de alto poder intimidatorio cambió la temperatura de una serie de procedimientos que se venían gestando bajo estricto silencio. Los efectivos de la Prefectura Naval Argentina se toparon con un arsenal que excedía la simple comercialización minorista de estupefacientes, revelando una estructura dispuesta a la defensa armada.
Tres hombres y una mujer, todos de nacionalidad argentina y mayores de edad, terminaron esposados mientras los uniformados daban vuelta sus domicilios. El operativo no dejó margen para la improvisación porque se ejecutó de manera coordinada en cinco puntos distintos de la región costera. El peso de la ley cayó sobre esta organización que lograba mantener una presencia sólida tanto en Necochea como en la vecina localidad de Quequén.
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La presencia de una máquina contadora y detector de billetes dentro de una de las casas allanadas puso en evidencia el volumen de plata que movía esta red. Los investigadores estiman que el valor de todo lo incautado, sumando vehículos, tecnología y sustancias, supera los 120 millones de pesos. El flujo de efectivo era tan constante que los involucrados habían dejado de contar los billetes de forma manual para tecnificar su proceso de recaudación.
Más de seis kilos de estupefacientes fueron retirados de circulación junto a balanzas de precisión y diversos elementos químicos utilizados para el estiramiento de las sustancias. Los frascos y envoltorios con restos de material vegetal y polvos blanquecinos estaban distribuidos estratégicamente en los inmuebles allanados. La justicia analiza ahora si cada domicilio funcionaba como un centro de acopio independiente o si existía un punto de fraccionamiento masivo que abastecía a toda la zona.
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El despliegue de la fuerza federal movilizó a personal especializado de las sedes de Mar del Plata, Quequén y Bahía Blanca. Esta articulación de recursos de la Zona Mar Argentino Norte garantizó que los sospechosos no tuvieran tiempo de descartar pruebas ante la llegada de las patrullas. La simultaneidad fue el factor determinante para evitar que las advertencias a través de dispositivos móviles frenaran el ingreso de los grupos de asalto en los búnkeres detectados.
El juez subrogante Nicolás Lamberti, a cargo del Juzgado de Garantías N°2 del Departamento Judicial de Necochea, fue quien validó las pruebas reunidas durante meses de tareas de inteligencia. La causa se encuentra encuadrada bajo la Ley 23.737, que persigue específicamente el tráfico y la comercialización de drogas en todo el territorio nacional. Los elementos secuestrados durante la jornada de hoy aportan una base probatoria contundente para sostener las detenciones de los cuatro implicados en el corto plazo.
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Tres armas de fuego cargadas y más de 200 municiones de distintos calibres formaban parte del sistema de seguridad que esta banda había montado en sus bases operativas. El dato de que una de las armas tenía una denuncia previa por robo agrega una complicación extra al expediente judicial de los sospechosos. Los peritos balísticos deberán determinar ahora si estos fierros fueron disparados en otros hechos delictivos ocurridos recientemente en la zona portuaria de la provincia.
Varios vehículos fueron incautados en las puertas de los domicilios y serán sometidos a requisas exhaustivas para detectar compartimentos ocultos o rastros de ADN. La justicia sospecha que estas unidades eran utilizadas para el delivery de la mercadería o para el traslado rápido de dinero hacia otros eslabones de la cadena de mando. Cada rodado quedó bajo custodia federal mientras se espera el resultado de las pericias mecánicas y el análisis de los sistemas de navegación satelital que pudieran poseer.
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El peritaje de los celulares secuestrados será el próximo paso determinante para saber quiénes proveían la droga a este grupo asentado en la costa. Las comunicaciones, los mensajes de voz y las frecuencias de contacto podrían revelar una red mucho más amplia que la que cayó durante el mediodía de este operativo. El escenario judicial permanece abierto y no se descartan nuevas detenciones a medida que los especialistas logren desbloquear la información almacenada en los dispositivos electrónicos de los imputados.

















