
El aumento promedio será del 5,6% en todo el país. En Chubut y la Patagonia, el impacto puede sentirse más por el uso intensivo de calefacción.

Las facturas de gas llegarán con una nueva suba desde el 1° de mayo, en el inicio del período donde los hogares de la Patagonia empiezan a consumir más por la caída de las temperaturas. El Gobierno nacional oficializó una actualización promedio del 5,6% en las tarifas finales, a partir de nuevos cuadros publicados por el Ente Nacional Regulador del Gas. La medida regirá en todo el país, aunque el impacto concreto dependerá de cada distribuidora y del nivel de consumo de cada usuario.
La decisión fue formalizada este jueves mediante 19 resoluciones del Enargas publicadas en el Boletín Oficial. Los nuevos valores alcanzan a hogares, comercios y empresas, dentro de un esquema tarifario que combina actualización de precios, segmentación de usuarios y recorte de subsidios energéticos. La aplicación coincide con el inicio de la temporada de mayor demanda, un dato sensible para las provincias frías.


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El incremento forma parte del programa de readecuación tarifaria que el Ejecutivo nacional sostiene desde principios de año. El objetivo oficial es reducir el peso de los subsidios energéticos sobre el gasto estatal y trasladar una porción mayor del costo a los usuarios. En ese esquema, las facturas deberán reflejar el Precio Anual Uniforme (PAU) y las bonificaciones correspondientes al régimen de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF).
La segmentación será determinante para saber cuánto pagará cada usuario. De acuerdo con el decreto 943/25, los descuentos y beneficios se aplicarán exclusivamente sobre el costo promedio ponderado anualizado del Plan Gas.Ar. Eso significa que quienes aún conservan subsidio verán reflejada una bonificación, mientras que los sectores de mayores ingresos o los usuarios que no solicitaron el beneficio deberán afrontar la tarifa plena.
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La actualización de mayo también se integra a la Revisión Quinquenal de Tarifas (RQT). Ese proceso contempla un cronograma de 31 ajustes mensuales consecutivos entre 2025 y 2030. Por eso, el aumento del 5,6% no aparece como una corrección aislada, sino como parte de una secuencia más amplia de recomposición de ingresos para el sistema gasífero.
Los cuadros tarifarios incorporan, además, diferencias acumuladas propias de cada distribuidora. Ese punto explica por qué el aumento promedio nacional puede no coincidir exactamente con el impacto final que reciba cada usuario en su factura. El monto dependerá de la zona, la categoría de consumo, la distribuidora correspondiente y la condición frente al subsidio.
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El Enargas detalló valores específicos para el Área Metropolitana de Buenos Aires, donde un usuario residencial sin subsidio de la categoría R1 pagará entre $3.257 y $4.591. Para el resto de las provincias, en cambio, los importes finales quedarán sujetos a la actualización de los cuadros locales. Las prestadoras regionales deberán adecuar sus valores a los lineamientos definidos para mayo.
En Chubut y en la región patagónica, el aumento puede tener un efecto más fuerte sobre el gasto familiar por las condiciones climáticas. Aunque la norma establece criterios uniformes para todo el territorio nacional, los consumos residenciales suelen ser más altos en zonas frías durante otoño e invierno. Esa diferencia convierte a la factura de gas en un componente especialmente sensible para los hogares del sur.
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Las prestatarias que operan en la provincia deberán actualizar sus cuadros tarifarios en las próximas horas. Esa publicación permitirá conocer el impacto final para los usuarios chubutenses, según categorías, niveles de consumo y subsidios vigentes. Hasta entonces, el dato confirmado es la suba promedio nacional del 5,6% y su vigencia desde el primer día de mayo.
El nuevo esquema deja planteado un inicio de invierno con tarifas más altas y subsidios más focalizados. Para los usuarios patagónicos, la clave estará en revisar la categoría asignada, verificar si mantienen el beneficio estatal y seguir la actualización que informe cada distribuidora. El límite económico de la medida se medirá en las próximas facturas, cuando el mayor consumo por calefacción empiece a combinarse con los nuevos valores.

















