
Por qué podés ser celíaco sin tener dolor de panza y qué mirar para detectarlo
Actualidad05/05/2026
REDACCIÓNMuchos argentinos conviven con la enfermedad sin saberlo porque no presentan síntomas digestivos. Especialistas explican los riesgos de un diagnóstico tardío.

El gluten no solo se esconde en el pan o los fideos, sino que convive con nosotros en el botiquín de la farmacia o el estante del baño. Muchos pacientes ignoran que productos de uso diario como pastas de dientes, cosméticos o enjuagues bucales pueden contener esta proteína. La médica Valeria El Haj remarcó que “el gluten puede estar oculto en lugares inesperados como medicamentos, suplementos o lápices labiales”.
En la vida adulta, las señales suelen alejarse de las fotos clásicas de la enfermedad que muestran diarrea o pérdida de peso evidente. Una persona puede convivir décadas con la patología manifestando únicamente anemia persistente, aftas frecuentes o alteraciones en el esmalte dental. La doctora Eugenia Arce advirtió que “muchas personas no saben que tienen celiaquía porque la enfermedad no siempre se presenta con malabsorción”.
OTRAS NOTICIAS:
El impacto de ignorar la intolerancia al trigo, avena, cebada y centeno (T.A.C.C.) va mucho más allá de una molestia digestiva pasajera. La inflamación crónica lesiona la mucosa del intestino delgado y puede derivar en cuadros de osteoporosis, fracturas recurrentes o infertilidad. Según el Ministerio de Salud, estos problemas suelen aparecer cuando la condición se mantiene en el tiempo sin una dieta libre de gluten, estricta y permanente.
La incidencia en nuestro país es significativamente más alta de lo que se percibe en las charlas de café o reuniones familiares. Las estimaciones de los profesionales indican que 1 de cada 167 personas es celíaca en Argentina, aunque gran parte del padrón sigue sin un diagnóstico firme. Se la conoce técnicamente como “la gran simuladora” porque sus señales cambian drásticamente según la etapa de la vida que atraviese el paciente.
OTRAS NOTICIAS:
Una de las mayores trabas para llegar a un resultado certero ocurre cuando el paciente decide, por cuenta propia, eliminar las harinas de su rutina. Los especialistas y las guías técnicas coinciden en que se debe evitar retirar el gluten antes de completar el diagnóstico definitivo en el consultorio. Una vez que se inicia la dieta sin indicación profesional, los anticuerpos específicos en sangre pueden desaparecer y falsear los resultados de los estudios posteriores.
El camino para despejar las dudas médicas consta de una secuencia de dos pasos obligatorios para garantizar la fiabilidad del resultado. Primero se solicita un análisis de sangre para detectar la reacción inmunológica y luego se confirma mediante una biopsia intestinal por videoendoscopía. Este último procedimiento permite evaluar el estado real de la mucosa y el nivel de daño provocado por la intolerancia permanente.
OTRAS NOTICIAS:
En los chicos, la irritabilidad o el dolor abdominal recurrente suelen funcionar como las primeras banderas rojas para los padres. Valeria El Haj explicó que en esta etapa las señales más frecuentes incluyen el retraso en el crecimiento, vómitos y falta de peso. Si la detección se demora, los pediatras suelen observar complicaciones más graves como el retraso puberal o baja talla debido a la mala absorción de nutrientes esenciales.
El entorno familiar directo es un factor que los gastroenterólogos evalúan con prioridad ante cualquier consulta por síntomas leves o atípicos. Los familiares de primer grado y quienes padecen enfermedades autoinmunes como diabetes tipo 1 o tiroiditis de Hashimoto integran los grupos de riesgo. La doctora Arce señaló que en estos casos la vigilancia médica debe ser mayor, incluso si el paciente pasa años sin molestias visibles.
OTRAS NOTICIAS:
A diferencia de lo que ocurre con la presión alta o el colesterol, aquí no existen soluciones que vengan en frascos tradicionales de farmacia. El único remedio disponible actualmente es una alimentación libre de gluten que debe mantenerse de por vida para evitar riesgos de malignidad intestinal. Valeria El Haj fue tajante al respecto: “A diferencia de otras patologías, no existen pastillas para tratar la celiaquía”.
Manejar la enfermedad implica aprender a leer etiquetas y conocer la trazabilidad de cada producto industrializado que ingresa a la cocina familiar. Entidades como la Asociación Celíaca Argentina o ACELA funcionan como pilares fundamentales para evitar la contaminación cruzada durante la preparación de las comidas. El control debe ser sostenido y apoyarse en los listados oficiales de la ANMAT para garantizar que cada insumo consumido sea realmente apto y seguro.
Fuente: NA.
















