
Una corriente gigante del Atlántico pierde fuerza y los científicos miran el peor escenario
Otros Temas12/05/2026
REDACCIÓNUn nuevo estudio advirtió que uno de los motores climáticos más importantes del planeta podría debilitarse mucho más rápido de lo previsto y alterar lluvias, temperaturas y océanos.

El océano Atlántico esconde un mecanismo gigantesco que ayuda a regular el clima de buena parte del planeta y ahora los científicos creen que podría estar entrando en una etapa mucho más frágil de lo que se pensaba. Una investigación internacional publicada en la revista Science Advances encendió nuevas preocupaciones después de proyectar que la gran corriente oceánica conocida como AMOC podría perder cerca de la mitad de su fuerza antes de fin de siglo.
La advertencia no surge solamente de simulaciones teóricas. El trabajo encabezado por el científico Valentin Portmann cruzó observaciones reales del océano con modelos climáticos avanzados y concluyó que muchos pronósticos anteriores habían subestimado el deterioro del sistema atlántico. Según los investigadores, los escenarios más severos coinciden mejor con los cambios observados durante las últimas décadas.


La llamada Circulación Meridional de Vuelco del Atlántico funciona como una enorme cinta transportadora oceánica. Lleva aguas cálidas desde los trópicos hacia el Atlántico Norte y devuelve aguas profundas y frías hacia el sur. Ese movimiento ayuda a sostener temperaturas relativamente moderadas en regiones como Europa occidental, incluso pese a su ubicación geográfica.
El problema es que el calentamiento global empieza a alterar el delicado equilibrio que mantiene activa esa circulación. El aumento de temperatura del planeta, junto con el deshielo acelerado de Groenlandia y el ingreso de agua dulce al Atlántico Norte, modifica la salinidad y densidad del océano. Eso dificulta el hundimiento de las masas de agua fría que impulsan el sistema.
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El nuevo estudio sostiene que la AMOC podría perder alrededor del 51% de su intensidad antes del año 2100. Esa proyección aparece muy por encima de buena parte de los modelos climáticos utilizados hasta ahora y alimenta la preocupación sobre posibles cambios abruptos en distintas regiones del mundo. “El sistema parece estar más cerca de un punto de inflexión de lo que creíamos”, señaló Portmann en declaraciones reproducidas por medios internacionales.

Aunque los especialistas aclaran que un debilitamiento fuerte no implica automáticamente un colapso inmediato, sí advierten sobre impactos potencialmente profundos. Europa aparece como una de las regiones más expuestas porque una circulación atlántica debilitada reduciría el transporte de calor hacia el norte. Eso podría derivar en inviernos mucho más extremos y alteraciones importantes en los regímenes de lluvias.
Las consecuencias también alcanzarían a Estados Unidos. Los científicos mencionan que un deterioro pronunciado de la corriente atlántica podría acelerar el aumento del nivel del mar sobre la costa este y modificar trayectorias de tormentas y sistemas atmosféricos regionales. La preocupación crece especialmente porque esos cambios podrían combinarse con otros efectos ya vinculados al calentamiento global.
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El impacto no quedaría limitado al hemisferio norte. Diversos trabajos científicos citados en la investigación advierten que una AMOC debilitada también podría alterar lluvias monzónicas, afectar el funcionamiento de ecosistemas marinos y generar consecuencias sobre regiones tropicales y la Amazonia. Algunas áreas vinculadas a la pesca y la biodiversidad marina también podrían sufrir modificaciones importantes.
La circulación atlántica ya venía bajo observación desde hace años. Estudios previos detectaron señales de debilitamiento sostenido e incluso algunos análisis sostienen que el sistema atraviesa su momento más vulnerable en más de mil años. El nuevo trabajo agrega otra capa de preocupación porque reduce parte de la incertidumbre que todavía existía sobre la magnitud futura del problema.
Los investigadores remarcan que todavía existe margen para evitar los escenarios más extremos si se reducen las emisiones responsables del calentamiento global. Sin embargo, advierten que el tiempo disponible empieza a achicarse y que uno de los motores climáticos más importantes del planeta ya muestra señales persistentes de desgaste.














