
Candombe de mujeres y murgas copan el Centro Cultural del Barrio San Miguel
Turismo13/05/2026
REDACCIÓNLa quinta edición de la Peña Latinoamericana abre una agenda de mayo que cruza oficios, danza y teatro. Buscan fortalecer la identidad barrial en la zona oeste.

Las propuestas artísticas de Puerto Madryn están encontrando un refugio vital lejos del asfalto céntrico y los circuitos tradicionales de la ciudad. El edificio de Garagarza 778 se convirtió en una trinchera donde los sonidos del continente se mezclan con las necesidades diarias de los vecinos. Este sábado la identidad regional se pone a prueba con una propuesta que busca integrar a la familia a través del baile, la música en vivo y la memoria colectiva.
La comparsa La Semilla Candombe cargará con la responsabilidad de marcar el pulso de la noche con una impronta afrouruguaya y rioplatense muy marcada. Este colectivo de mujeres y disidencias trabaja intensamente para que el tambor sea mucho más que un instrumento musical en las calles madrynenses. Su participación define el espíritu de una noche que esquiva los moldes del folklore más convencional para abrazar la diversidad del cuerpo y el ritmo.
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Los organizadores lanzaron una estrategia de precios que intenta incentivar la llegada de grupos grandes a pesar del contexto económico que atraviesa el sector cultural. Las entradas anticipadas se venden a 10.000 pesos, pero existe una promoción de tres tickets por 24.000 pesos para quienes decidan asistir en conjunto. La gestión de los pases se realiza directamente desde la cuenta de Instagram de la agrupación protagónica para agilizar el ingreso al salón.
El intercambio de saberes en el Centro Cultural del Barrio San Miguel no termina en el escenario, sino que se mete de lleno en la capacitación laboral y los oficios populares. El martes 19 arrancará una formación sobre peinados de fiesta a cargo de Patricia Collueque, una iniciativa que se suma a la oferta de talleres mensuales del espacio. Esta lógica territorial busca que el vecino no solo sea un espectador pasivo, sino que encuentre herramientas prácticas para mejorar su realidad laboral.
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Un seleccionado de músicos locales completará la grilla artística de la peña para asegurar que la rotación de estilos mantenga el interés durante toda la jornada. Vera Román, Walter Villarroel, Mariana Mallada y los grupos Chaymanta y Copla y Misterio traerán un repertorio que viaja por todo el mapa sonoro de la región. La idea de los gestores municipales es que la peña funcione como un espacio de cruce donde los artistas se encuentren con un público que les es propio.
La crítica social y el teatro comunitario llegarán a mitad de semana de la mano del ciclo Alimentando la Cultura, que ya es una marca registrada del lugar. La murga La Viento en Contra presentará su obra Karmápolis; la ciudad del Karma, un espectáculo que promete utilizar el humor y la música el miércoles 20. El género murguero aporta una dimensión escénica fundamental para este espacio que alterna la fiesta popular con la reflexión sobre la realidad social.
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La producción artística del barrio también cuenta con sus propios elencos que no dependen exclusivamente de la llegada de delegaciones externas o figuras consagradas. La compañía de danzas de la casa, La Retobada, subirá a escena el sábado 23 para presentar su último trabajo titulado Algo prestado, algo azul. Este movimiento confirma la capacidad del barrio San Miguel para formar y sostener sus propios cuerpos de baile con un nivel de excelencia que sorprende.
Las infancias tendrán su lugar protagónico sobre el cierre del mes con la llegada de la compañía Las Porotas y su mirada sobre los derechos de los más chicos. La obra El árbol de Bartola y los derechos de la infancia se presentará finalmente el sábado 29 tras haber sido postergada por razones de fuerza mayor. Es una apuesta por educar a través del lenguaje teatral en un ambiente contenido, cercano y gratuito para los residentes de la zona oeste.
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El éxito de este despliegue cultural de mayo depende exclusivamente de que la comunidad logre apropiarse del espacio más allá de las fiestas puntuales de fin de semana. La convocatoria masiva de la peña es apenas una parte de la batalla frente a la apatía que a veces rodea a las capacitaciones de los días de semana. Queda por ver si el Centro Cultural del Barrio San Miguel logra consolidarse como una referencia diaria o si quedará limitado a ser una sala que solo brilla en eventos aislados.
















