
EE.UU. mira a China para frenar a Irán y evitar un golpe global al petróleo
Actualidad13/05/2026
REDACCIÓNMarco Rubio pidió que Pekín intervenga en la crisis del golfo Pérsico mientras aumenta la preocupación por el estrecho de Ormuz y el impacto sobre el comercio energético.

La tensión entre Irán y Estados Unidos empezó a trasladarse ahora hacia otro actor central de la economía mundial: China. Washington busca que el gobierno de Xi Jinping intervenga de manera más activa para intentar contener el conflicto en el golfo Pérsico y evitar que la situación termine afectando de lleno el comercio internacional de energía.
El pedido fue expresado públicamente por el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, quien sostuvo que Pekín tiene intereses demasiado importantes en la región como para mantenerse al margen. La preocupación principal gira alrededor del estrecho de Ormuz, uno de los corredores marítimos más sensibles del planeta para el transporte de petróleo y gas.


Rubio afirmó que Estados Unidos espera convencer a China de ejercer presión sobre Irán para reducir la escalada. Durante una entrevista con el periodista Sean Hannity, de Fox News, el funcionario aseguró que la situación afecta directamente a los intereses comerciales chinos y que el conflicto ya empezó a generar consecuencias concretas para barcos vinculados al gigante asiático.
Según explicó el jefe de la diplomacia estadounidense, “está en el interés de China resolver esto. Esperamos convencerlos de desempeñar un papel más activo para lograr que Irán abandone lo que está haciendo ahora y tratando de hacer ahora en el Golfo Pérsico”. Las declaraciones fueron realizadas a bordo del Air Force One durante un viaje oficial del presidente Donald Trump.
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El gobierno estadounidense también puso el foco sobre el riesgo que enfrenta el tránsito marítimo en la zona. Rubio aseguró que “un carguero chino fue alcanzado durante el fin de semana”, en referencia a los ataques registrados entre Irán y Estados Unidos en los últimos días. El funcionario agregó además que “los barcos chinos están atrapados ahí”, al describir el impacto potencial del bloqueo sobre el estrecho de Ormuz.
La región concentra buena parte del comercio energético global y cualquier interrupción genera preocupación inmediata en los mercados internacionales. Por ese corredor marítimo pasa cerca del 45% de las importaciones de gas y petróleo que recibe China, motivo por el cual Washington considera que Pekín tiene margen político y económico para intervenir sobre Teherán.
El planteo estadounidense aparece en medio de un viaje diplomático especialmente sensible. Trump volvió a China para mantener reuniones con Xi Jinping en un contexto marcado por un alto el fuego débil con Irán y negociaciones todavía inciertas alrededor de un posible acuerdo de paz. La relación entre Washington y Pekín combina competencia comercial, tensiones geopolíticas y necesidad de coordinación en temas estratégicos.
Durante los últimos meses, Estados Unidos incrementó la presión sobre China para que reduzca el respaldo indirecto que, según Washington, sostiene a Irán en distintas áreas. El objetivo norteamericano apunta a que Pekín utilice su peso económico y político para moderar las decisiones iraníes y evitar una expansión regional del conflicto.
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China mantiene una relación comercial profunda con Irán, especialmente vinculada a la compra de hidrocarburos. Esa conexión convierte al gobierno chino en uno de los pocos actores con capacidad real de influir sobre Teherán sin recurrir a presiones militares directas. Por eso, la Casa Blanca considera que cualquier intento de estabilización regional necesita inevitablemente participación china.
Trump ya había reclamado públicamente en otras oportunidades que China intervenga para facilitar la reapertura del estrecho de Ormuz. El temor central de Washington pasa por una interrupción prolongada del tránsito marítimo en la zona, algo que podría impactar no solo sobre Asia sino también sobre el precio global de la energía y las cadenas comerciales internacionales.
Mientras continúan las negociaciones diplomáticas y persisten las tensiones militares en Medio Oriente, Estados Unidos intenta trasladar parte de la responsabilidad política hacia Pekín. El mensaje de Rubio dejó claro que Washington considera que China ya no puede limitarse a observar el conflicto desde afuera sin asumir costos propios.














