
Una roca se pegó al rover de la NASA y lo obligó a arrastrar 13 kilos por Marte
Otros Temas13/05/2026
REDACCIÓNCuriosity quedó seis días con una enorme piedra adherida al taladro después de una perforación que salió mal en la superficie marciana.

Ni las tormentas de polvo ni las temperaturas extremas lograron detener a Curiosity durante más de 13 años en Marte. Sin embargo, una roca terminó convirtiéndose en uno de los problemas más extraños que enfrentó el rover de la NASA desde que llegó al planeta rojo. El vehículo quedó durante casi una semana con una piedra de 13 kilos colgando del brazo robótico después de una perforación fallida.
Todo comenzó el 25 de abril, cuando Curiosity trabajaba sobre una roca bautizada “Atacama” en una nueva rutina de muestreo. La misión parecía una perforación más dentro de las miles de tareas científicas realizadas en Marte, pero el procedimiento terminó de una manera completamente inesperada. En lugar de romperse parcialmente para extraer una muestra, la roca se desprendió entera del suelo y quedó adherida al taladro.


Cuando el rover levantó el brazo robótico, la roca se movió junto con él. Las imágenes registradas por las cámaras del vehículo mostraron cómo el enorme bloque permanecía sujeto al sistema de perforación sin soltarse. La situación sorprendió incluso a los equipos de la NASA, acostumbrados a resolver problemas técnicos complejos a millones de kilómetros de distancia.
La roca no era pequeña. Según las estimaciones oficiales, tenía cerca de medio metro de ancho en la base, unos 15 centímetros de espesor y un peso aproximado de 13 kilogramos. Para Curiosity, eso significó trasladarse por Marte durante seis días con una especie de “polizón” adherido al brazo mecánico.
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Los ingenieros comenzaron rápidamente a buscar una solución desde la Tierra. El primer intento consistió en hacer vibrar el taladro para aflojar la piedra. La maniobra no funcionó y Atacama siguió pegada al rover, pese a los movimientos realizados sobre el sistema de perforación.
Días después probaron una segunda estrategia. Reorientaron el brazo robótico y volvieron a utilizar vibraciones para tratar de liberar la roca. El procedimiento apenas logró desprender algo de arena marciana, pero el bloque continuó sujeto al taladro, obligando a los técnicos a diseñar una secuencia todavía más agresiva.
La operación definitiva llegó el 1 de mayo. Los ingenieros aumentaron la intensidad de las vibraciones, inclinaron más la perforadora, hicieron girar el sistema y rotaron la broca con la idea de repetir la maniobra varias veces si hacía falta. Finalmente, en el primer intento, la roca cayó al suelo marciano y se partió en dos después del impacto.
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El episodio terminó convirtiéndose en una situación inédita para la misión Curiosity. En más de una década de exploración sobre Marte, la NASA había enfrentado fallas mecánicas, tormentas y dificultades de navegación, pero nunca una roca completa negándose a desprenderse del taladro. El propio organismo comparó el problema con llevar “chicle pegado en la suela” durante días, aunque en este caso ocurrió a unos 225 millones de kilómetros de la Tierra.
Las cámaras del rover registraron cada intento realizado por los equipos de ingeniería. Eso permitió seguir el comportamiento de la roca y evaluar cómo reaccionaba el brazo robótico en cada maniobra. El material también sirvió para analizar cómo ciertos tipos de superficie marciana pueden responder de manera inesperada frente a las perforaciones.
Después de desprenderse de Atacama, Curiosity retomó sus tareas habituales en Marte. El rover volvió a perforar rocas, analizar el suelo y buscar señales vinculadas al pasado geológico del planeta. La misión continúa activa y ahora suma otra historia insólita a una exploración que ya lleva más de trece años sobre la superficie marciana.














