
Presentaron una célula sintética que imita funciones biológicas, aunque sus creadores evitan llamarla "vida"
Otros Temas01/07/2026
REDACCIÓNSpudCell fue construida a partir de componentes químicos no vivos y consigue crecer, copiar su ADN y dividirse. El desarrollo todavía debe superar la revisión científica por pares.

El anuncio despertó interés en la comunidad científica, pero quienes participaron del proyecto eligieron evitar una definición tajante sobre su alcance. Aunque sostienen que lograron construir un sistema con múltiples funciones propias de una célula biológica, remarcan que todavía no consideran que hayan creado vida. "La vida no es algo binario. Por eso dudo en llamarla vida. No existe una línea divisoria clara", afirmó Kate Adamala al diario The New York Times.
El desarrollo recibió el nombre de SpudCell y fue presentado por un equipo de la Universidad de Minnesota, integrado por Adamala, Aaron Engelhart e investigadores del Colegio de Ciencias Biológicas de esa institución. Según sus autores, la célula fue construida íntegramente a partir de componentes químicos no vivos y reúne capacidades que hasta ahora no habían coexistido en un único sistema sintético. El trabajo fue difundido por la organización Biotic, aunque aún no fue publicado en una revista científica con revisión por pares.


La principal diferencia respecto de otros intentos en biología sintética radica en la cantidad de procesos que consigue integrar. De acuerdo con los investigadores, SpudCell puede seleccionar y copiar su genoma, incorporar nutrientes para crecer, dividirse para originar nuevas células, competir por recursos disponibles y transmitir modificaciones genéticas beneficiosas a las generaciones siguientes. Hasta ahora, distintos laboratorios habían logrado reproducir algunas de esas funciones por separado, pero no dentro de un mismo sistema diseñado completamente desde cero.
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Uno de los aspectos técnicos que más llamó la atención del equipo fue el mecanismo utilizado para la división celular. Las células naturales recurren a un citoesqueleto para completar ese proceso, mientras que SpudCell emplea proteínas que se acumulan sobre la membrana hasta producir la tensión necesaria para separar la célula. Ese diseño representa una estrategia diferente dentro de la ingeniería biológica.
Los investigadores también evaluaron cómo respondía el sistema frente a cambios genéticos. Introdujeron deliberadamente una modificación que incrementó la producción de una proteína relacionada con la alimentación celular y observaron que esas células crecieron con mayor rapidez y dejaron más descendencia. Después de cinco generaciones, la variante modificada desplazó a la original, especialmente cuando los nutrientes escaseaban, un comportamiento que reproduce mecanismos de competencia y selección biológica, aunque la alteración genética no surgió de manera espontánea.
Pese a esos resultados, el proyecto todavía enfrenta limitaciones importantes. Las células necesitan recibir desde el exterior componentes esenciales para fabricar proteínas y los distintos linajes suelen mantenerse funcionales durante apenas entre cinco y diez generaciones. Además, la división celular aún requiere intervención mecánica por parte de los investigadores dentro del laboratorio.
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El diseño incorpora un genoma artificial de aproximadamente 90.000 bases de ADN, distribuidas en siete moléculas independientes. Esa dimensión resulta muy inferior a la del genoma humano, que contiene alrededor de 3.000 millones de pares de bases. Según el equipo, la estructura modular facilitaría modificar funciones específicas de manera independiente en futuros desarrollos.
El trabajo también recibió la atención de especialistas ajenos al proyecto. John Glass, investigador del J. Craig Venter Institute, consideró que se trata de uno de los avances más importantes registrados en biología sintética. "El equipo de Kate Adamala construyó una célula sintética que está mucho más cerca de estar viva que cualquier otra creada desde cero", señaló.
Aunque el proyecto permanece en una etapa de investigación básica, sus autores plantean posibles aplicaciones futuras en la producción de medicamentos más precisos, el desarrollo de nuevas moléculas terapéuticas, la fabricación de materiales mediante procesos biológicos, la obtención de compuestos difíciles de producir con la química industrial y nuevas herramientas para bioingeniería y medicina molecular. En paralelo, impulsan la creación de Biotic, una organización internacional sin fines de lucro destinada a establecer estándares abiertos para el desarrollo de células sintéticas. En ese marco, Adamala sostuvo: "Este trabajo es apenas el comienzo. Demostramos que es posible diseñar las funciones básicas de una célula. Ahora necesitamos un esfuerzo internacional para convertir esta tecnología en una herramienta robusta y útil".














