
El IPC acumuló 12,3% en el año y 32,4% interanual. Para mayo, las consultoras miran alimentos, transporte, combustibles y tarifas.

La inflación de abril fue de 2,6%, según informó el INDEC, y marcó una desaceleración respecto del 3,4% registrado en marzo. El dato cortó una tendencia de diez meses consecutivos al alza y quedó en línea con las proyecciones privadas que esperaban un registro entre 2,4% y 2,8%. El dato de marzo había sido el más alto desde 2025 y acumulaba 9,4% en el primer trimestre.
Con el nuevo registro, el Índice de Precios al Consumidor acumuló una suba de 12,3% en los primeros cuatro meses del año y alcanzó una variación interanual de 32,4%. Aunque el número muestra una baja mensual, todavía refleja una dinámica de precios persistente en rubros sensibles para los hogares.


Por categorías, los precios regulados fueron los que más aumentaron en abril, con una suba de 4,7%, impulsados principalmente por ajustes en transporte y electricidad. Este segmento volvió a marcar el peso de las tarifas y servicios administrados dentro del índice general.
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El IPC núcleo, que excluye precios regulados y estacionales, avanzó 2,3%. Allí incidieron los aumentos en alquileres, servicios asociados a la vivienda, restaurantes y comidas fuera del hogar. Este dato es clave porque muestra la tendencia más estable de la inflación, más allá de factores puntuales o estacionales.
Los precios estacionales, en cambio, no mostraron variación. Según el relevamiento, los aumentos vinculados a indumentaria por el cambio de temporada fueron compensados por bajas en turismo y frutas, lo que ayudó a moderar el resultado general del mes.
La atención ahora está puesta en mayo. Los primeros relevamientos privados muestran una señal alentadora en alimentos y bebidas, uno de los rubros de mayor impacto social. EconViews registró una baja de 0,1% en la primera semana, LCG no observó variaciones y Analytica midió una suba de apenas 0,3%.
EcoGo proyectó una inflación general cercana al 2,2% mensual, aunque aclaró que se trata de un dato preliminar. En tanto, el último Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central ubicó la mediana de las estimaciones para mayo en torno al 2,3%.
Sin embargo, mayo también llega con presiones específicas. En el transporte, se esperan aumentos en colectivos y trenes, con impacto mayor en el AMBA. A eso se suman ajustes en prepagas, alquileres, telecomunicaciones y otros servicios indexados por la inflación de meses anteriores.
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El Gobierno buscó moderar parte de esas presiones. YPF aplicó desde el 14 de mayo una suba de 1% en combustibles y extendió por otros 45 días el esquema de “amortiguador” de precios, una medida que apunta a evitar un traslado más fuerte al IPC.
También se corrigió el cronograma de aumentos de AySA, con topes mensuales que bajaron de 4% a 3% entre mayo y agosto. Además, se otorgaron bonificaciones adicionales en las boletas de gas y electricidad, con el objetivo de contener el gasto de los hogares durante los meses de mayor consumo energético.
El dato de abril le da aire al equipo económico, pero no cierra la discusión. La desaceleración confirma una mejora respecto de marzo, aunque la inflación sigue dependiendo de un equilibrio delicado entre tarifas, combustibles, alimentos, salarios y consumo. Mayo será una nueva prueba para saber si el descenso fue el inicio de una tendencia o solo una pausa dentro de un proceso todavía inestable.















