
Once personas sobrevivieron a un avión que cayó al Atlántico y flotaron horas en una balsa
Actualidad19/05/2026
Sergio BustosUn operativo aéreo de rescate logró encontrar con vida a once personas que sobrevivieron a la caída de un avión bimotor en el océano Atlántico. Los pasajeros permanecieron durante horas dentro de una balsa salvavidas hasta que fueron localizados frente a la costa de Florida por fuerzas militares de Estados Unidos.

La aeronave había partido desde Marsh Harbor, en Bahamas, y tenía como destino Freeport, otro aeropuerto del archipiélago. Durante el trayecto sufrió una falla mecánica en uno de sus motores y terminó precipitándose al mar a unas 80 millas de la costa este estadounidense, cerca de la ciudad de Melbourne, al norte de Miami.
La emergencia comenzó cuando el Servicio Guardacostas de Estados Unidos recibió la señal emitida por el transmisor localizador de emergencia del avión. Ese sistema automático se activa ante impactos severos y permitió iniciar rápidamente el operativo de búsqueda sobre el Atlántico.


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En ese momento, un helicóptero militar HH-60W Jolly Green II del 920 Ala de Rescate realizaba ejercicios de entrenamiento y fue redirigido de inmediato hacia la zona donde se había detectado la señal. También participaron un avión C-27 Spartan del Servicio Guardacostas y un HC-130J Combat King II de la Base de la Fuerza Espacial Patrick.
Después de varias horas de búsqueda, los rescatistas lograron ubicar a las once personas adultas dentro de una balsa salvavidas flotando mar adentro. Todos los sobrevivientes eran ciudadanos bahameños y llevaban aproximadamente cinco horas esperando ayuda en medio del océano.
“Con solo mirarlos, se podía percibir claramente que se encontraban en una situación de angustia física, mental y emocional”, relató el capitán Rory Whipple, uno de los responsables del operativo, según difundieron medios locales.
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Los equipos de rescate señalaron que una de las principales preocupaciones era el estado físico de los pasajeros después de tantas horas expuestos a las condiciones del mar. Además del impacto del accidente, existía el riesgo de lesiones internas o traumatismos producto del amerizaje.
“Además, se trató de un accidente aéreo; por lo tanto, es posible que presenten cualquier tipo de lesión”, explicó Whipple. El oficial también indicó que las personas rescatadas no tenían forma de comunicarse con el exterior mientras permanecían a la deriva. “Ni siquiera sabían que íbamos en camino hasta que estuvimos justo sobre sus cabezas”, afirmó.
La comandante Elizabeth Piowaty, quien participó del operativo a bordo del HC-130J Combat King II, contó que las condiciones climáticas comenzaron a empeorar mientras avanzaba el rescate. Una tormenta eléctrica se acercaba rápidamente hacia la zona donde se encontraba la balsa salvavidas.
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“Una vez que sobrevolamos la zona y los identificamos, vimos que se acercaba una tormenta eléctrica, por ello, tenían extendida su lona impermeable para protegerse de la intemperie”, detalló la oficial.
Piowaty también explicó cómo funcionó el sistema que permitió detectar el accidente. Según indicó, el transmisor localizador de emergencia del avión se activa automáticamente cuando registra determinados niveles de impacto al tocar tierra o agua. Esa señal fue la clave para ubicar la posición aproximada de los sobrevivientes.
La oficial reconoció además que sobrevivir a un amerizaje forzoso en el océano es algo extremadamente poco frecuente. “No tengo conocimiento de nadie que haya sobrevivido a un amerizaje forzoso en el océano”, sostuvo.
“Por consiguiente, el piloto debió de estar muy pendiente del estado del mar y del oleaje, intentando aterrizar a la velocidad aérea más baja posible, pero garantizando la máxima seguridad. Y, a juzgar por lo que he visto, el hecho de que todas esas personas hayan sobrevivido resulta, francamente, milagroso”, concluyó.














