
La RAE terminó con una vieja discusión: qué pasa con las tildes en las mayúsculas
Enfoques23/05/2026
Sergio BustosDurante años, muchas personas escribieron palabras enteras en mayúsculas sin colocarles tilde. Carteles, títulos, formularios y hasta publicaciones periodísticas repitieron una práctica que todavía hoy genera dudas entre quienes escriben en español. Frente a esa discusión, la Real Academia Española volvió a fijar una postura clara y despejó cualquier interpretación errónea.

La aclaración apareció en uno de los artículos disponibles en el sistema de consultas lingüísticas que la institución mantiene activo en su sitio web oficial. Allí, la RAE respondió de manera contundente que las letras mayúsculas sí deben llevar tilde cuando corresponda según las reglas de acentuación gráfica.
El organismo explicó que no existe ninguna razón ortográfica para diferenciar el tratamiento entre mayúsculas y minúsculas. Según detalló, ambas son simplemente variantes de un mismo grafema y, por lo tanto, las normas vinculadas a la acentuación se aplican exactamente igual en todos los casos.


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La Academia puso ejemplos concretos para evitar interpretaciones ambiguas. Entre ellos aparecen palabras como “CÓRDOBA” o nombres propios como “Álvaro”, donde la tilde debe mantenerse aun cuando todo el término esté escrito en letras mayúsculas. Lo mismo ocurre con la diéresis en palabras como “PINGÜINO” o “ANTIGÜEDAD”.
La explicación también alcanza a los textos redactados en versalita, un estilo tipográfico utilizado en distintos ámbitos editoriales. En todos esos formatos, las reglas ortográficas siguen vigentes sin excepciones, incluso cuando se modifica el diseño visual de las palabras.
Uno de los puntos que más consultas genera tiene relación con las siglas. En este caso, la RAE marcó una diferencia importante: las siglas escritas completamente en mayúsculas nunca llevan tilde, aunque la palabra original sí la tenga. Por eso se escribe “CIA” y no “CÍA”, pese a que la pronunciación pueda sugerir otra cosa.
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La institución también aclaró qué ocurre con los acrónimos que dejaron de funcionar como siglas y pasaron a formar parte del vocabulario habitual. Cuando esas expresiones se incorporan al idioma como palabras comunes, quedan sujetas a las reglas generales de acentuación y pueden llevar tilde sin inconvenientes.
Uno de los ejemplos mencionados por la Academia es “módem”, derivado del inglés “modulation-demodulation”. En ese caso, la palabra lleva tilde porque ya funciona como un sustantivo incorporado al español y perdió su condición original de sigla técnica.
La RAE recordó además que gran parte de la confusión nació décadas atrás por limitaciones técnicas de antiguas imprentas y máquinas de escribir. En muchos sistemas tipográficos resultaba complejo colocar tildes sobre letras mayúsculas, una dificultad que desapareció completamente con la tecnología actual.
A partir de esa evolución, la institución insiste en que omitir las tildes en mayúsculas constituye un error ortográfico. La recomendación apunta tanto a publicaciones digitales como impresas, documentos oficiales, títulos, señalética y cualquier otro texto escrito en español.














