
Investigadores argentinos hallaron una señal en sangre vinculada al Alzheimer temprano
Enfoques09/07/2026
REDACCIÓNUn equipo del Conicet y universidades nacionales detectó una baja de la proteína mGlu3R en personas con deterioro cognitivo leve.

Un equipo de científicos argentinos identificó una posible señal temprana vinculada al Alzheimer que podría medirse a través de un análisis de sangre. El hallazgo se centra en la proteína cerebral mGlu3R, relacionada con la protección de las neuronas y con funciones como la memoria y el razonamiento. La investigación sugiere que sus niveles disminuyen en personas con deterioro cognitivo leve, una etapa que puede preceder a la enfermedad.
El trabajo fue publicado en la revista Journal of Neurochemistry y abre una línea de estudio para detectar cambios antes de que el daño cerebral sea evidente. Actualmente, el diagnóstico biológico del Alzheimer se apoya en marcadores como amiloide beta y tau, que se miden en líquido cefalorraquídeo o mediante imágenes cerebrales costosas. Por eso, la posibilidad de hallar señales en sangre despierta interés dentro de la comunidad científica.


La investigación fue encabezada por Eugenia Olivera, del Instituto de Investigaciones Biomédicas dependiente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires y el Conicet. También participaron especialistas del Instituto de Biología y Medicina Experimental, la Universidad Nacional del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires y el Laboratorio de Neuropatología del Banco de Cerebros de Fleni. El trabajo reunió análisis en cerebros humanos, modelos animales y muestras de sangre.
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El punto central del estudio está en el receptor mGlu3R, una proteína ubicada en la superficie de células cerebrales. Ese receptor recibe señales del glutamato, el principal mensajero químico excitador del cerebro. Investigaciones previas del mismo equipo ya habían mostrado que, cuando funciona correctamente en los astrocitos, contribuye a eliminar amiloide beta y a proteger las neuronas.
Los científicos observaron que el gen GRM3, responsable de producir mGlu3R, se expresa menos en zonas del cerebro donde se acumulan placas de amiloide. Ese patrón fue detectado en registros de cerebros humanos con Alzheimer y confirmado en dos conjuntos de datos independientes. En términos estadísticos, la reducción mostró una capacidad alta para diferenciar cerebros con Alzheimer de cerebros sin la enfermedad.
El mismo comportamiento apareció en modelos animales. En ratones usados para estudiar Alzheimer, los niveles de mGlu3R en astrocitos bajaron desde etapas muy tempranas, incluso antes de que aparecieran placas visibles en el cerebro. Ese dato refuerza la hipótesis de que la proteína podría empezar a fallar antes de que la enfermedad deje marcas detectables con los métodos habituales.
La parte más novedosa del trabajo fue la detección de esa proteína en suero humano, la parte líquida de la sangre. El equipo analizó muestras de 20 voluntarias de Junín, en la provincia de Buenos Aires, divididas entre personas con cognición normal y personas con deterioro cognitivo leve. Los niveles de mGlu3R fueron significativamente menores en el grupo con deterioro cognitivo leve.
Los investigadores remarcaron que el hallazgo todavía no permite afirmar que una persona con niveles bajos de mGlu3R vaya a desarrollar Alzheimer. La coautora Gisela Vanina Novack, becaria postdoctoral del Conicet, explicó: “Hasta ahora lo que vimos es como una foto de cómo están los niveles de mGlu3R en personas con deterioro cognitivo leve, en este momento. A partir de únicamente estos resultados todavía no podemos afirmar que esas personas tengan más chances de desarrollar Alzheimer”. La aclaración marca el límite clínico actual del estudio.
Novack señaló que el próximo paso será seguir a los participantes durante más tiempo para observar la evolución. “Justamente es la hipótesis que queremos probar en nuestro próximo estudio. La idea sería ver como la película completa, es decir, hacer un seguimiento en el tiempo de esas personas y determinar la tasa de desarrollo de Alzheimer con los años”, afirmó. Ese seguimiento permitirá evaluar si la proteína puede anticipar qué pacientes tienen mayor riesgo.
El equipo también advirtió que la muestra inicial fue pequeña y estuvo compuesta casi exclusivamente por mujeres. Al cierre del reclutamiento, solo una persona de sexo masculino formaba parte del grupo de donantes de suero, por lo que el análisis se restringió a muestras femeninas. Por esa razón, los resultados necesitan validarse en estudios más amplios, con personas de ambos sexos y controles a largo plazo.
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La investigación plantea una posible herramienta futura para una enfermedad que suele detectarse cuando el daño ya avanzó. El deterioro cognitivo leve puede manifestarse con olvidos frecuentes, problemas de concentración o fallas de memoria mayores a las esperables para la edad. Entre el 10% y el 20% de las personas con ese cuadro desarrolla Alzheimer cada año.
Para los especialistas, una detección más temprana permitiría ordenar mejor el acompañamiento médico, familiar y terapéutico. Novack explicó que “ante el diagnóstico de deterioro cognitivo leve, el médico puede recomendar cambios de hábitos, estimulación cognitiva o cambios en la organización familiar que puedan ayudar a atravesar mejor el proceso”. Esa mirada pone el acento en intervenir antes de que la pérdida de autonomía sea mayor.
La investigadora también proyectó un posible impacto terapéutico si los próximos ensayos confirman el valor del marcador. “Si con los futuros estudios se llegara a confirmar que el mGlu3R es un biomarcador de deterioro cognitivo que progresa a Alzheimer en general o en un subgrupo en particular de pacientes, se podría favorecer el desarrollo de terapias específicas”, sostuvo. Por ahora, el avance funciona como una pista científica prometedora, pero todavía no como una prueba clínica disponible.














