Fiebre oceánica en el Pacífico puede alterar el clima mundial

Enfoques07/07/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

Una ola de calor marina cubre una porción inédita del Pacífico y puede influir en tormentas, lluvias extremas, incendios e inundaciones costeras.

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Océano Pacífico Ilustración LA17

El Océano Pacífico atraviesa una ola de calor marina de escala extraordinaria que preocupa a la comunidad científica por sus posibles efectos durante los próximos meses. La zona cálida se extiende desde áreas cercanas a Filipinas hasta la costa de Perú, con influencia hacia Hawái, California y otras regiones del hemisferio norte. Según las estimaciones difundidas por especialistas, el fenómeno cubre alrededor del 13,5% de la superficie total de la Tierra.

La dimensión del evento permite entender por qué los científicos hablan de una verdadera fiebre oceánica. No se trata solo de agua más cálida para bañistas o turistas, sino de una alteración sostenida en una de las grandes reservas de energía del planeta. Cuando el mar acumula calor durante semanas o meses, ese exceso puede pasar a la atmósfera y modificar patrones de lluvia, viento y presión.

Las olas de calor marinas son períodos prolongados de temperaturas oceánicas por encima de los valores habituales. Pueden aparecer cerca de la superficie o a mayor profundidad, y se clasifican según su intensidad y duración. En los niveles más altos, sus efectos pueden alcanzar ecosistemas, pesquerías, costas y sistemas meteorológicos a miles de kilómetros.

En este caso, la situación del Pacífico se formó por la unión de dos áreas cálidas. Una se ubicaba en el Pacífico Norte y la otra estaba asociada al fortalecimiento de El Niño sobre la franja ecuatorial. Esa combinación amplió el área afectada y generó una masa de agua caliente capaz de influir en el clima regional y global.


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El primer efecto visible puede aparecer en la formación de tormentas tropicales más intensas. En el Pacífico occidental, el calor del mar funciona como combustible para sistemas como el tifón Bavi, que amenaza zonas cercanas a las Islas Marianas del Norte, Taiwán y China. Cuanto mayor es la energía disponible en el océano, más capacidad tienen algunas tormentas para organizarse y fortalecerse.

Otro punto de preocupación aparece sobre el oeste de Estados Unidos. Las tormentas que se forman sobre el océano cálido pueden favorecer cambios atmosféricos a gran distancia y contribuir a la aparición de un domo de calor. Ese patrón puede elevar temperaturas, secar vegetación y aumentar el riesgo de incendios forestales en zonas ya golpeadas por focos recientes.

La costa de California también podría sentir consecuencias directas. El calentamiento del Pacífico puede elevar el nivel del mar de manera temporaria y aumentar la exposición durante tormentas de otoño e invierno. Si se combinan mareas altas, vientos intensos y oleaje, el resultado puede ser una mayor frecuencia de inundaciones costeras disruptivas.


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El científico Daniel Swain advirtió que los mares muy cálidos del Pacífico pueden favorecer niveles del mar más altos que el promedio cerca de California. “Es momento de que los gobiernos locales, los condados y el gobierno estatal comiencen a prepararse ante la probabilidad significativa de niveles del mar mucho más altos que el promedio, más inundaciones costeras disruptivas y posiblemente récords de niveles de agua durante tormentas invernales y mareas extraordinarias”, señaló. También aclaró que esos escenarios tienen mayor probabilidad, pero no son certezas cerradas.

La preocupación no se limita a la costa oeste norteamericana. El calor acumulado en el Pacífico puede intensificar la corriente en chorro subtropical desde el otoño hasta el invierno. Ese corredor atmosférico puede favorecer una sucesión de tormentas hacia el sur y el este de Estados Unidos, con más lluvias, inundaciones y episodios severos.

El exceso de calor oceánico también aumenta la evaporación. Con más vapor de agua disponible, la atmósfera cuenta con más combustible para lluvias extremas. El científico Kevin Trenberth lo resumió con una relación directa: “La cantidad de vapor de agua va de la mano con la temperatura de la superficie del mar, en general”.

Europa también aparece dentro del mapa de fenómenos asociados a mares más cálidos. Después de un domo de calor reciente, se formó una ola de calor marina cerca del continente, incluida la región del Mediterráneo. Esas aguas inusualmente cálidas pueden reforzar episodios de calor en tierra y aumentar la energía disponible para tormentas intensas.

Ola de calor (X Ben Noll)
Ola de calor (X Ben Noll)

Las olas de calor marinas pueden originarse de distintas maneras. A veces los vientos se debilitan y el mar queda más calmo, lo que impide que suba agua fría desde capas profundas. En otras ocasiones, hay más sol, menos nubosidad o cambios en las corrientes que facilitan la acumulación de calor.

En el Pacífico, los especialistas relacionan parte del fenómeno con el Modo Meridional del Pacífico, una variación natural asociada a vientos más débiles y menor evaporación. Cuando ese patrón se combina con El Niño, puede favorecer grandes extensiones de agua cálida. Esa interacción vuelve más complejo el pronóstico y obliga a seguir la evolución del océano semana a semana.

El fenómeno actual también se inscribe en una tendencia más amplia. La superficie oceánica afectada por olas de calor marinas creció de manera marcada desde fines de la década de 1980. En ese período, la proporción de océano global bajo estas condiciones pasó de cerca del 9% a más del 30%.


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El cambio climático agrega un piso de calor cada vez más alto para estos eventos. El océano absorbe gran parte del exceso de energía generado por el calentamiento global, principalmente asociado al aumento de gases de efecto invernadero. Por eso, las manchas cálidas marinas tienden a ser más extensas, más intensas y más duraderas.

Actualmente, más del 37% del océano global se encuentra bajo algún tipo de ola de calor marina. En enero de 2024, durante un evento de El Niño, la cobertura simultánea superó el 46%, el valor más alto registrado. Los científicos no descartan que el actual episodio del Pacífico pueda impulsar nuevos récords si el calentamiento se intensifica.

La fiebre del Pacífico deja una advertencia de fondo: lo que ocurre en el mar no queda encerrado en el mar. El calor oceánico puede viajar hacia la atmósfera, alterar lluvias, reforzar tormentas, elevar el nivel costero y tensionar ecosistemas. Por eso, el seguimiento del Pacífico se convirtió en una prioridad climática para los próximos meses.

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