
Hallaron gases fuera de control en la mina china donde murieron 82 trabajadores
Actualidad23/05/2026
REDACCIÓNLa explosión ocurrió en Shanxi y dejó además más de cien heridos. Investigan fallas graves de seguridad y ya frenaron la producción.

Los niveles de gases tóxicos llevaban demasiado tiempo por encima de los límites permitidos dentro de la mina de carbón Liushenyu, en el norte de China. Esa situación apareció ahora en el centro de la investigación por la explosión que provocó al menos 82 muertes y dejó además dos personas desaparecidas en la provincia de Shanxi.
La tragedia ocurrió el viernes a las 19:29 en el distrito de Qinyuan, una zona administrada por la ciudad de Changzhi. La detonación se produjo dentro de uno de los pozos de explotación carbonífera y desencadenó un operativo de emergencia que continuaba varias horas después con tareas de búsqueda y rescate.


El número de víctimas creció rápidamente mientras avanzaban las inspecciones dentro de la mina. Al mismo tiempo, las autoridades chinas reconocieron dificultades para reconstruir con precisión cuántos trabajadores estaban en servicio al momento de la explosión. Funcionarios que participaron de una conferencia de prensa atribuyeron las inconsistencias iniciales “al caos en la escena y al fracaso de la compañía por proporcionar la correcta cifra de trabajadores en servicio”.
La situación sanitaria también mostró la magnitud del desastre. Un total de 128 personas recibían atención médica en hospitales de la región y entre ellas había dos pacientes en estado crítico y otros dos con heridas graves. El operativo sanitario se desplegó simultáneamente con las tareas de control dentro del yacimiento, donde persistían riesgos por la presencia de gases dañinos.
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Las primeras conclusiones oficiales apuntaron directamente a las condiciones de seguridad dentro de la mina. Los investigadores detectaron que la acumulación de gases tóxicos y peligrosos se mantenía desde hacía tiempo por encima de los parámetros permitidos, una situación que elevaba la posibilidad de explosiones y complicaba cualquier intento de rescate posterior.
La empresa que operaba la mina quedó rápidamente bajo investigación por presuntas irregularidades severas. Las autoridades determinaron que existieron “serias violaciones de la ley” vinculadas con el funcionamiento del establecimiento y las condiciones de trabajo dentro del pozo donde ocurrió la explosión.
El impacto político y operativo dentro de la provincia también aceleró medidas inmediatas sobre la actividad minera. Los responsables de la compañía quedaron bajo control de las autoridades y la explotación carbonífera interrumpió completamente su producción mientras continúan las revisiones de seguridad ordenadas por el gobierno local.
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La decisión de paralizar la mina apareció vinculada no solo a la investigación judicial sino también al temor por nuevos incidentes dentro de la estructura subterránea. Los especialistas que participan del operativo advirtieron sobre el riesgo de desastres secundarios debido a la concentración de gases todavía presente en sectores internos del pozo.
El alcalde de Changzhi, Chen Xiangyang, confirmó la suspensión de actividades y explicó que la revisión técnica abarcará distintos sectores del yacimiento. La explosión volvió a poner bajo discusión las condiciones de seguridad en explotaciones mineras de China, especialmente en zonas donde la producción carbonífera mantiene altos niveles de actividad industrial.
La búsqueda de los dos trabajadores desaparecidos seguía abierta mientras avanzaban los trabajos dentro de la mina. Las autoridades intentaban estabilizar el área afectada para reducir riesgos durante las tareas de rescate, en un escenario marcado por la presencia persistente de gases tóxicos y estructuras dañadas bajo tierra.














