El calor extremo duplica al frío en muertes respiratorias en Brasil

Actualidad24/05/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

Un estudio de Unicamp estimó 66.000 fallecimientos vinculados a temperaturas extremas entre 2010 y 2020, con adultos mayores más expuestos.

Gripe, fiebre, termómetro foto ilustrativa Freepik
Gripe, fiebre, termómetro foto ilustrativa Freepik

Brasil tuvo unas 66.000 muertes por enfermedades respiratorias asociadas a temperaturas extremas entre 2010 y 2020. La cifra surge de un estudio difundido por la Universidad de Campinas (Unicamp), en el estado de San Pablo, y publicado en la revista especializada PLOS Climate. El trabajo estimó que ese impacto equivale a cerca de 6.000 fallecimientos por año en el país.

El dato más fuerte aparece al comparar calor y frío dentro de la mortalidad respiratoria. Según la investigación, el 4,27% de las muertes por enfermedades respiratorias se atribuyó al calor extremo, mientras que el 1,81% quedó asociado a bajas temperaturas. Esa diferencia muestra que el calor extremo provoca más del doble de muertes respiratorias que el frío en Brasil.


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El estudio analizó más de un millón de casos registrados en 646 municipios durante un período de 11 años. Sus autores lo presentaron como el primer trabajo que mapea esa relación a escala nacional. La investigación permitió observar no solo el volumen total de fallecimientos, sino también las diferencias regionales frente a episodios de calor o frío.

La carga sanitaria no se distribuye de manera uniforme dentro del territorio brasileño. En el norte amazónico, las altas temperaturas concentran el 12,5% de las muertes respiratorias, mientras que en el noreste representan el 8,6%. En el sur, el patrón cambia: cerca del 6% de los fallecimientos respiratorios se asocia al frío y solo el 1,5% queda vinculado al calor.


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Esa diferencia regional llevó a los investigadores a describir una situación particular en la Amazonia. Descensos térmicos que podrían parecer moderados en el sur del país impactan con más fuerza en zonas tropicales, donde las viviendas y las poblaciones no están preparadas para cambios de temperatura. Los autores denominaron ese fenómeno como la “paradoja del frío”.

La ciudad de Manaos, capital del estado de Amazonas, aparece como ejemplo de esa vulnerabilidad tropical. Allí, la adaptación cotidiana responde a un clima cálido, por lo que una baja moderada puede tener efectos sanitarios relevantes. “En Manaos, por ejemplo, temperaturas por debajo de los 24 grados ya se consideran frío”, indicó Guilherme Coelho, médico familiar y primer autor del estudio.


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Los adultos mayores concentran cerca del 75% de las muertes respiratorias asociadas a temperaturas extremas. La investigación atribuye esa exposición al deterioro fisiológico de la regulación térmica y a la alta prevalencia de enfermedades crónicas. Ese grupo etario queda como el más vulnerable tanto ante olas de calor como frente a descensos bruscos de temperatura.

Coelho también dimensionó el peso anual del problema sanitario. “Si pensamos en 6.000 muertes por año, es un costo muy grande”, señaló el investigador, que cursa un doctorado en el Departamento de Tocoginecología de la Facultad de Ciencias Médicas de la Unicamp. Su planteo ubica la mortalidad respiratoria asociada al clima dentro de una presión constante sobre el sistema de salud.


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El cambio en la frecuencia de las olas de calor suma otro factor de riesgo. Según el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales, Brasil pasó de siete días de olas de calor por año a 52 días anuales en tres décadas. En algunas regiones, el promedio de las temperaturas máximas subió hasta 3 grados Celsius, lo que aumenta la exposición de la población a eventos extremos.

La investigación deja un límite sanitario concreto para Brasil: el calor ya pesa más que el frío en la mortalidad respiratoria, pero las respuestas deben variar según cada región. El norte amazónico, el noreste y el sur no enfrentan el mismo patrón de riesgo. Esa diferencia obliga a mirar las temperaturas extremas como un problema nacional con impactos locales muy distintos.

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