
La SIDE informó que detectó embarcaciones procedentes de zonas de riesgo y que se aplicaron medidas preventivas junto a Salud y Prefectura.

La Secretaría de Inteligencia del Estado informó que identificó embarcaciones procedentes de regiones de África consideradas de riesgo por el brote de ébola Bundibugyo. El organismo señaló que el hallazgo se produjo en el marco de un trabajo coordinado con áreas de la Comunidad de Inteligencia Nacional y el Ministerio de Salud, con el objetivo de adoptar medidas preventivas y resguardar la salud pública.
La advertencia no implica la confirmación de casos de ébola en la Argentina, sino la activación de controles ante buques provenientes de zonas bajo vigilancia sanitaria. Según la información difundida, se detectaron tres buques cargueros procedentes de la República Democrática del Congo con destino al país. Las embarcaciones operaban bajo bandera de Grecia y Liberia.


El secretario de Inteligencia, Cristian Auguadra, sostuvo que “ante el brote de Ébola en África, y en el marco del trabajo coordinado con organismos que integran la Comunidad de Inteligencia Nacional y el Ministerio de Salud, se detectaron embarcaciones provenientes de zonas de riesgo con destino a la Argentina”. También afirmó que la identificación de esos movimientos permitió aplicar medidas preventivas de manera oportuna.
Las acciones incluyeron controles sanitarios a bordo de los buques, exigencia de declaraciones juradas y medidas específicas para evitar el desembarco de tripulaciones mientras se completaban las verificaciones. En ese operativo trabajaron Sanidad de Fronteras, dependiente del Ministerio de Salud, y la Prefectura Naval Argentina.
Fuentes sanitarias explicaron que el procedimiento aplicado es el habitual frente a embarcaciones con posible exposición a enfermedades infectocontagiosas. “Los barcos son examinados en caso de que haya personas sintomáticas, cualquiera sea la enfermedad infectocontagiosa. Si no hay síntomas, se espera que pasen los períodos de ventana. Si no hay síntomas, se los deja circular”, señalaron.
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El contexto internacional elevó el nivel de atención. La Organización Mundial de la Salud declaró el brote de enfermedad por virus Bundibugyo en República Democrática del Congo y Uganda como una emergencia de salud pública de importancia internacional el 17 de mayo de 2026. Según el último informe oficial abierto por la OMS, al 21 de mayo se habían reportado en Congo 746 casos sospechosos y 176 muertes entre sospechosos, además de 85 casos confirmados en ambos países, incluidos dos en Uganda.
La variante Bundibugyo pertenece al grupo de los ortoebolavirus y puede provocar cuadros graves. La OMS informó que la transmisión entre personas ocurre por contacto directo con sangre, secreciones, órganos u otros fluidos corporales de individuos infectados, o por superficies y objetos contaminados. También indicó que el período de incubación va de 2 a 21 días y que las personas suelen no ser contagiosas hasta el inicio de los síntomas.
Los síntomas iniciales pueden incluir fiebre, fatiga, dolor muscular, dolor de cabeza y dolor de garganta. Con la evolución del cuadro pueden aparecer vómitos, diarrea, disfunción orgánica y, en algunos casos, manifestaciones hemorrágicas. La OMS también recordó que los brotes previos de Bundibugyo registraron tasas de letalidad aproximadas de entre 30% y 50%.
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La principal preocupación sanitaria es que, a diferencia de otras variantes de ébola, para el virus Bundibugyo no existen actualmente vacunas licenciadas ni tratamientos específicos aprobados. Por eso, el control depende de la detección temprana, el aislamiento, la atención de soporte, el rastreo de contactos, la prevención de infecciones y la comunicación comunitaria.
En el plano local, el caso muestra la importancia de los controles en puntos de ingreso y de la coordinación entre organismos. La vigilancia sobre embarcaciones no busca generar alarma, sino reducir riesgos ante movimientos internacionales vinculados con zonas donde existen brotes activos. La respuesta preventiva queda así concentrada en identificar tripulaciones, monitorear síntomas y aplicar protocolos antes de permitir la circulación.















