
Felix Rosenqvist hizo historia en Indianápolis con la definición más ajustada de la carrera y recibió 4,34 millones de dólares.

La Indy 500 tuvo una definición histórica y un ganador que entró en los libros del automovilismo por apenas 18 milésimas de segundo. El sueco Felix Rosenqvist, piloto de Meyer Shank Racing, se quedó con las 500 Millas de Indianápolis después de superar sobre la línea de meta a David Malukas, representante de Team Penske, en el cierre más ajustado de los 110 años de la competencia.
El triunfo no solo quedó marcado por la diferencia mínima entre los dos primeros. Rosenqvist también recibió el mayor premio económico entregado hasta ahora en la historia de la carrera: 4,34 millones de dólares. La organización informó que la bolsa total de premios de esta edición rozó los 31 millones de dólares, con un crecimiento superior al 50% respecto del año anterior.


El récord previo en materia de premio individual lo tenía Josef Newgarden, quien había recibido 4,3 millones de dólares tras ganar en 2024. En 2025, el español Álex Palou había obtenido 3,8 millones por su victoria. La consagración de Rosenqvist elevó otra vez la vara económica de una de las pruebas más emblemáticas del automovilismo mundial.
La carrera fue intensa desde el comienzo y tuvo un desarrollo cargado de interrupciones. Hubo constantes cambios de líder, nueve banderas amarillas y dos detenciones con bandera roja, una de ellas en la parte final. La tensión se mantuvo hasta el último giro, cuando Malukas parecía encaminado a la victoria y Rosenqvist encontró el espacio decisivo por el exterior.
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El adelantamiento se produjo prácticamente sobre la línea de ladrillos del óvalo de Indianápolis. La diferencia final de 0,018 segundos superó el récord de 1992, cuando Al Unser Jr. venció a Scott Goodyear por 0,043 segundos. La nueva marca convirtió la edición 2026 en la más apretada de la historia.
Después de la competencia, Rosenqvist todavía intentaba procesar lo ocurrido. “No sé qué decir, gran coche, es un lujo conducir este coche. Creo que tuvimos el mejor coche hoy, en cada situación estuvimos bajo control. Funcionó de la mejor manera”, afirmó. El piloto, que fue padre recientemente, también admitió: “No me lo creo”.
Con esta victoria, Rosenqvist se convirtió en el tercer piloto sueco en ganar las 500 Millas de Indianápolis. Antes lo habían logrado Kenny Brack, en 1999, y Marcus Ericsson, en 2022. Su triunfo amplió la presencia sueca en una carrera que históricamente consagra a pilotos de distintos países, pero que exige una precisión extrema en cada maniobra.
El podio lo completó el mexicano Pato O’Ward, de Arrow McLaren, quien también fue protagonista de la estrategia. Durante la carrera decidió reducir paradas y estirar el combustible, lo que le permitió liderar de manera momentánea. El campeón defensor, Álex Palou, de Chip Ganassi, terminó en la séptima posición.
La jornada también estuvo marcada por varios incidentes. El primer accidente llegó en la vuelta 19, con la salida de pista de Ryan Hunter-Reay, campeón de 2014, y el abandono de la británica Katherine Legge. Más tarde, Alexander Rossi sufrió el incendio de su motor, mientras que otros nombres fuertes como Ed Carpenter, Will Power y Josef Newgarden quedaron fuera antes del cierre.
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La lluvia también tuvo su papel en la carrera. Un receso de doce minutos obligó a los equipos a revisar estrategias y agregó incertidumbre al desenlace. Después de la reanudación, la pelea táctica se intensificó y los cambios en la punta superaron los 70, una cifra inédita para la Indy 500 según la organización.
El último tramo quedó condicionado por una bandera roja provocada por un accidente de Caio Collett. En la reanudación, Malukas tomó una posición ideal para buscar la victoria. Sin embargo, Rosenqvist logró sostener la velocidad, se abrió paso por afuera y terminó arrebatándole el triunfo en el instante final.
Para Malukas, el cierre fue devastador. El piloto estadounidense terminó entre lágrimas después de perder la carrera por una diferencia casi imperceptible. Para Rosenqvist, en cambio, esos 18 milésimas cambiaron su carrera para siempre: ganó la Indy 500, consiguió un premio sin precedentes y firmó una de las definiciones más dramáticas que se recuerden en Indianápolis.















