
La voz que millones escucharon sin verla ya no volverá a responder del otro lado del teléfono
Enfoques04/06/2026
Sergio BustosLa muerte de Marita Monteleone provocó una fuerte conmoción entre quienes crecieron escuchando una voz que formó parte de la rutina diaria de millones de argentinos. Aunque muchos nunca conocieron su rostro, su tono quedó asociado para siempre a una época en la que las llamadas telefónicas comenzaban o terminaban con mensajes que hoy forman parte de la memoria colectiva.

Durante décadas, las comunicaciones telefónicas del país tuvieron una identidad sonora inconfundible. Cada vez que una línea se congestionaba, un número dejaba de existir o una llamada no podía completarse, aparecía una voz que transmitía la información con una precisión que terminó convirtiéndose en una referencia cultural. Detrás de esos mensajes estaba Monteleone, una locutora que trascendió el ámbito profesional para instalarse en la vida cotidiana de varias generaciones.
La noticia de su fallecimiento se conoció este miércoles. La locutora tenía 68 años y permanecía internada desde hacía varios días en una unidad de terapia intensiva. La confirmación generó repercusiones entre colegas, oyentes y usuarios que identificaban inmediatamente una voz que acompañó durante años las telecomunicaciones argentinas.


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Su trabajo más recordado surgió primero en ENTel y luego en Telefónica, donde grabó mensajes que se volvieron familiares para millones de personas. Frases como “La característica marcada se encuentra momentáneamente congestionada”, “La característica recibida es inexistente” y “El número solicitado no corresponde a un abonado en servicio” quedaron asociadas a una época en la que los teléfonos fijos dominaban la comunicación cotidiana.
Esa presencia constante hizo que su voz adquiriera una notoriedad poco habitual para una profesional de la locución. Mientras otros comunicadores construían reconocimiento a partir de su imagen pública, Monteleone logró instalarse en el imaginario colectivo únicamente a través del sonido. Su trabajo acompañó a quienes crecieron en las décadas de los años 80, 90 y comienzos de los 2000.
Más allá de las telecomunicaciones, desarrolló una extensa carrera en algunos de los medios más importantes del país. Trabajó en Radio Mitre, Radio El Mundo, Radio Del Plata, Radio Nacional y Radio La Red, donde consolidó una trayectoria reconocida por colegas y audiencias. Su desempeño profesional la ubicó entre las voces más respetadas de la radiofonía argentina.
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Los reconocimientos también acompañaron ese recorrido. Entre otras distinciones recibió un Premio Martín Fierro por su labor como locutora y fue declarada Personalidad Destacada de la Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, una distinción que valoró su aporte a los medios y a la cultura popular.
En los últimos meses, sin embargo, su nombre volvió a ocupar espacio en los medios por una situación muy diferente a la que había marcado su carrera. Monteleone permanecía internada en el Sanatorio Centro Gallego tras someterse a una osteotomía en su rodilla derecha, pero sostenía que no podía abandonar el establecimiento por una restricción judicial vinculada a un conflicto familiar.
La locutora denunció públicamente una disputa patrimonial con su hija, Malena de los Ríos, y expresó su preocupación ante la posibilidad de ser trasladada a un geriátrico contra su voluntad. Sus declaraciones tuvieron amplia difusión y expusieron un escenario personal complejo que la acompañó durante los últimos meses de vida.
Con su partida desaparece una figura singular de la comunicación argentina. No fue una celebridad tradicional ni una conductora de alto perfil, pero logró algo poco frecuente: convertirse en una voz reconocible para millones de personas sin necesidad de mostrarse. Cada vez que una llamada encontraba una respuesta automática, allí estaba una presencia que ahora forma parte de la historia de las comunicaciones del país.














