
Qué pasaría en Neuquén si el Villarrica erupciona y por qué siguen de cerca cada cambio del volcán
Actualidad08/06/2026
Sergio BustosLa aparición de pequeñas explosiones superficiales, una intensa fumarola y episodios recurrentes de incandescencia dentro del cráter reactivaron el seguimiento sobre el volcán Villarrica, uno de los sistemas volcánicos más activos de Sudamérica. Si bien las autoridades chilenas descartan por ahora un escenario de riesgo inmediato, cualquier modificación en su comportamiento despierta atención también en la provincia de Neuquén.

La preocupación no pasa únicamente por lo que ocurre en Chile. La cercanía del macizo con la Patagonia norte convierte al Villarrica en un volcán monitoreado de manera permanente por especialistas argentinos y chilenos. En caso de una erupción importante, las condiciones meteorológicas podrían determinar si parte de las consecuencias alcanzan territorio argentino.
El Servicio Nacional de Geología y Minería de Chile (Sernageomin) informó que durante los últimos días detectó un aumento de la actividad superficial asociado a una incandescencia recurrente dentro del cráter. El fenómeno se acompañó con una mayor radiación térmica observada mediante imágenes satelitales y un leve incremento en las emisiones de dióxido de azufre y dióxido de carbono.


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A pesar de esos cambios, los organismos de monitoreo remarcaron que la actividad interna permanece dentro de parámetros considerados normales para este volcán. La red acústica instalada en la zona solo registró "pequeñas explosiones superficiales de baja energía", mientras que la sismicidad no mostró variaciones significativas respecto de los niveles habituales.
Las cámaras de vigilancia emplazadas alrededor del complejo volcánico captaron durante los últimos días varios episodios de brillo en el interior del cráter. Según el Reporte Especial de Actividad Volcánica, estas manifestaciones comenzaron a observarse de manera aislada a principios de junio y luego aumentaron en frecuencia, aunque sin modificar el nivel de alerta vigente.
El director regional de SENAPRED, Ian Gorayeb, explicó que tanto la actividad sísmica como las explosiones acústicas continúan siendo de baja energía y no existen señales que indiquen una evolución hacia un escenario eruptivo. Por ese motivo, las autoridades mantienen la Alerta Verde y continúan con el monitoreo permanente del macizo.
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Sin embargo, los antecedentes del Villarrica explican por qué cada novedad genera atención. En marzo ya se habían detectado incrementos de temperatura y movimientos internos que despertaron el interés de los especialistas. Además, entre el 16 y el 31 de diciembre de 2023 se registró un enjambre de más de 599 eventos sísmicos asociados al sistema volcánico, un fenómeno que, aunque pasó inadvertido para gran parte de la población, fue seguido de cerca por los organismos técnicos.
Los expertos recuerdan que el principal riesgo de una eventual erupción no se limita a las inmediaciones del volcán. La caída de ceniza puede extenderse a grandes distancias dependiendo de la intensidad del evento y de la dirección de los vientos. También existe la posibilidad de lahares, flujos de barro volcánico que se generan cuando el calor derrite nieve o hielo acumulados en la cumbre.
El geólogo Mario Guerra, de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, explicó que el Villarrica, conocido también como Rucapillán, es un estratovolcán formado por sucesivas capas de lava y material expulsado durante distintas erupciones. Entre esos materiales se encuentran cenizas y fragmentos volcánicos capaces de dispersarse sobre amplias superficies.
La experiencia más cercana sigue siendo la erupción de 2015, uno de los eventos más recordados de las últimas décadas en la región. En aquella oportunidad, la actividad volcánica provocó daños en infraestructura cercana y obligó a evacuar a miles de personas. Por ahora, el escenario actual está lejos de ese nivel de actividad, pero el monitoreo continúa sin interrupciones debido a la importancia que tiene cualquier cambio en uno de los volcanes más vigilados de la cordillera.














